A lo largo del 2012 la sala fue refaccionada en espacios que el ritmo de cartelera lo permitía. Un trabajo arduo y delicado que continúa en estos meses de verano. Además, Alejandra Rosso, directora de la sala, realizó un balance del 2012 y analizó las perspectivas para esta nueva temporada.
El diálogo con EL CIVISMO, la directora de la sala Alejandra Rosso y Noemí Acosta de Ballesteros, presidenta de la Asociación de Amigos, recorrieron el lugar compartiendo los avances, trabajos y necesidades.
A lo largo del año se concretó el arreglo y puesta en valor del piano de la sala, un instrumento de un importante valor histórico. También se reformaron detrás del escenario las escaleras marineras que suben a los distintos puentes permitiendo un trabajo más accesible, seguro y cómodo a los técnicos. Algunos arreglos fueron necesarios en la salida de emergencia que da al pequeño patio con salida por la calle Mitre y se concretó un ingreso alternativo en lo que fuera una vieja carnicería para el movimiento de escenografías, equipos y actores, resguardando de este modo los inconvenientes o deterioros que puedan traer esos movimientos al ingresarlos por el hall de entrada y la sala misma.
"Esto hace que mientras el actor está saludando en el hall, los técnicos pueden ir sacando todo lo necesario sin dificultades", contó Rosso. Además, por la cercanía de esa salida con el escenario, debieron hacerle un tratamiento especial al portón para aislar los ruidos de la congestionada calle Mitre.
Al fondo del escenario, se ubicó una nueva cámara negra fija al final y se reformó la movible que se ubicaba algunos metros adelante. En el sótano se dispusieron estantes para resguardar de los problemas de humedad los materiales y archivos allí depositados, sumando además otro puente a la derecha del escenario.
Otra de las mejoras fue la incorporación del Camarín Nº 6 destinado a la danza. "Cuando recuperamos la salida de Mitre, lo que era un taller se transformó en el nuevo camarín, más amplio, dedicado a la danza especialmente que son los que suelen pedir algo comunitario", explicó Rosso.
En esta nueva etapa de arreglos, el verano permitió el arreglo de un importante problema de cloacas reponiendo las tapas y colocando nuevos artefactos y depósitos en el baño de mujeres. Otro de los trabajos centrales que se están realizando es la extracción del durlok de las paredes para recuperarlas con un tratamiento para la humedad. Se hizo en la parte inferior de las paredes de la sala y según explicó la directora, "la idea es terminar de sacar el durlok en el hall y, por lo menos, en los pasillos que dan hasta los camarines y salida de emergencia".
Todas estas obras ocuparán la sala hasta los primeros días de abril cuando quede inaugurada una nueva sala. Entre los proyectos a futuro, Noemí y Alejandra coinciden en que es necesario hacer una restauración en las butacas y en el escenario, y un poco soñando, debido a los altos costos, piensan en la refrigeración de la sala.
"EL DINERO QUE EL TEATRO PRODUCE SE INVIERTE ACÁ"
Respecto del manejo de los fondos que permitieron los arreglos, la directora explicó que "el municipio sólo se encarga de los empleados y el alquiler. Es decir, que cuanto más trabajamos, más dinero recaudamos, más podemos invertir en la sala. Pero las que hacen la gestión económica son las integrantes de la comisión. Y con ellas nos metemos en camisa de 11 varas para trabajar y tener el espacio lo mejor posible. Esto es una casa muy grande y vieja que hay que arreglar permanentemente".
En referencia a este tema, la presidenta de la Comisión de Amigos de la sala agregó que "hace mucho que no se hacía nada. Entonces, al ir encontrando cositas vas viendo que te llevan a otras más profundas. Mientras se pueda, se van solucionando las cosas de raíz porque si no nos pasa que vamos haciendo remiendos sobre remiendos".
"El dinero no es lo que sobra. Por eso hay que hacer las cosas de la mejor forma posible para hacerlas una sola vez. Por eso hay que tomarlas con la seriedad del caso para hacer la mejor inversión posible y que beneficie a la mayor cantidad de gente. Para el vecino que viene a ver las obras, para el actor y para los que trabajan acá. Distintas cosas que quizá la gente ni se entera, pero la construcción de un puente dentro del escenario no lo ve nada más que el técnico que es el que lo va a usar, pero no deja de ser una ventaja hasta para el propio espectador", comentó Alejandra.
Acerca de esta posibilidad de gestionar los propios recursos, Noemí contó que durante "los cuatro años anteriores el teatro no recibió ningún dinero, no se le permitió tocarlo. Ese dinero, durante cuatro años no volvió al teatro y no entró nada extra. Llegó un momento en que en la sala faltaron 60 lamparitas que se habían roto y no se repusieron. Fueron cuatro años sin recursos. Y así se mantuvo cuando se pudo. Con la nueva gestión volvimos al sistema anterior".
CARTELERA
Mirando hacia atrás y haciendo un balance de lo trabajado en 2012, Alejandra comentó que "cuando se empezó a trabajar con lo que iba a ser el 2012, la idea era que estuviese abierto a la mayor cantidad de gente posible, poner el teatro al servicio de los artistas y los espectadores. De hecho hubo semanas que trabajábamos todos los días". Acerca de los espectáculos que pasaron por la sala agregó que "la cartelera fue lo más abierta posible para todo tipo de público. La variedad cubrió la mayor cantidad de facetas teatrales posibles. El criterio fue lo más abierto. Y la gente respondió. El público vino, a principio o fines de mes. Quizá en algunas ocasiones no en la cantidad que hubiésemos querido, pero la gente siempre vino. Aprendimos mucho con respecto al manejo de cartelera. La gente pide y en la medida en que podemos tratamos de responder. Nosotros no compramos espectáculos, trabajamos a bordereau -sobre un porcentaje de las entradas vendidas- y dentro de los espectáculos que se ajustan a nuestra forma de trabajar han venido muy buenas propuestas. De igual modo, la mayor cantidad de presentaciones fueron locales".
Cerrando la charla y volviendo a reiterar el sentir que se inmiscuyó a lo largo de la entrevista, Alejandra Rosso expresó su "profundo agradecimiento a los empleados que están acá. Si ellos no estuvieran no se podrían haber hecho las cosas que se hicieron. Desde lo administrativo hasta los técnicos y el mantenimiento. Las chicas de la asociación que son la cara visible del teatro en la venta de entradas y acompañando en todo. Todos trabajamos con el corazón puesto acá adentro".
El edificio
Inaugurado el 30 de noviembre de 1884 originalmente como Teatro Español, propiedad de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, estaba pensado como una sede de sus actividades. Su uso e importancia fue creciendo con el paso de los años, hasta convertirse en un centro cultural de renombre local.
Hacia 1920 se hicieron las reformas pertinentes para poder proyectar cine, todavía mudo en aquel entonces, con el debido acompañamiento de piano en vivo. Pero durante la década de 1930, con el lanzamiento del cine sonoro y la apertura de otra sala de cine, decayó severamente el uso del Teatro Español para terminar finalmente como salón de baile y posteriormente almacén. Desde aquel entonces hasta 1976 se le dio diferentes usos, entre ellos el de bazar.
En 1976 el municipio de Luján alquiló la sala y con los aportes de la Gobernación de la provincia de Buenos Aires fue refaccionado e inaugurado como Teatro Municipal en noviembre de 1980.
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