Los menores encontrados por inspectores de la AFIP trabajando en una finca de Los Alisos estaban descalzos, tenían las manos tajeadas y manipulaban hojas de tabaco sin protección para pesticidas.
Los inspectores comprobaron que mientras los padres de los chicos se dedicaban al desflore del tabaco, los niños hacían el encañado, tarea que representa un riesgo para la salud de cualquier persona que no cuente con los elementos de protección ya que las hojas de tabaco requieren la aplicación previa de plaguicidas. Además, dos trabajadores adultos contaron que habían comenzado a trabajar en enero y aún no habían cobrado ninguna remuneración por su tarea, indicó la AFIP.
Señaló que mientras los niños revelaban a las autoridades la tarea que cumplían irrumpió el dueño de la finca, Gustavo de Tezanos Pinto, en su camioneta 4×4 y les ordenó que vuelvan a sus tareas. Además cerró las tranqueras con candados y amenazó a los funcionarios de la AFIP con no dejarlos retirarse del lugar.
En relación al trabajo infantil, el organismo federal recordó que la Ley 26.390 modificó la Ley de Contrato de Trabajo y prevé que “se eleva la edad mínima de admisión al empleo a dieciséis (16) años en los términos de la presente. Queda prohibido el trabajo de las personas menores de dieciséis (16) años en todas sus formas, exista o no relación de empleo contractual, y sea éste remunerado o no”.
Por ello, el organismo radicó la denuncia penal y solicitó la urgente detención de Tezanos Pinto por los delitos de reducción a la servidumbre, trabajo infantil, resistencia a la autoridad y privación ilegítima de la libertad de funcionarios públicos.
Como consecuencia del encierro que sufrían, los funcionarios de AFIP se comunicaron con la secretaria penal del Juzgado Federal N°1, Dra. María Alejandra Cataldi, que instruyó a Gendarmería para abrir el candado que cerraba la tranquera y no dejaba salir a los agentes fiscales.
Los inspectores de AFIP también verificaron las condiciones infrahumanas de convivencia ya que algunos de los trabajadores vivían en el predio y no contaban con los requisitos mínimos de higiene ni con instalaciones sanitarias adecuadas. Además dormían, con sus hijos, sobre colchones rotos directamente apoyados en la tierra.
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