Natalia Medina, ha dejado su cargo como coordinadora de la Unidad de Gestión de Niñez, Adolescencia y Juventud de la Municipalidad de Saladillo por razones particulares.
A continuación la segunda parte.
Respecto al trabajo en conjunto y la participación entre diferentes instituciones y organismos durante el tiempo de su gestión, manifestó que se ha podido lograr un diálogo, incluso personas que participan en otros espacios partidarios, que hay una preocupación común que siempre estuvo pero actualmente con un canal de interlocución diferente que es digno de sostener, creyendo en el camino que se ha iniciado.
Señaló que en lo que se refiere y a lo que llaman primera infancia, todavía hay una pregunta a realizarse en la comunidad, en cada una de las barriadas, de acompañar a las familias jóvenes en sus crianzas; que con el programa hay un intento de profesionalización del trabajo de los educadores, y en este sentido marcó que lo profesional es preguntarse cuál es la mirada que tienen acerca de los niños, de las familias de estos niños, en què consiste el trabajo del educador y hasta còmo se lo reconoce económicamente por esa responsabilidad y con la tarea que posee, que es tan delicada.
En este aspecto, manifestó que el Servicio Local de Niñez y Adolescencia trabaja en algo muy difícil que es la descentralización de la tarea que realizaba la justicia de menores, ya que cuando se piensa en articular ese servicio que es para proteger, promover y restituir derechos de la infancia, se está llevando a cabo un trabajo enorme; que si bien no se corre a un lado el trabajo de la justicia o el Estado a través de los juzgados de menores, hay que trabajar en la comunidad sosteniendo esos equipos de profesionales que aglutinan abogados, trabajadores sociales y psicólogos entre otros.
Natalia Medina expresó además que hay dos cosas que han sido y siguen siendo de su atención: la adolescencia y la juventud, no en términos generales porque hay muchas ofertas como la Secretaría de Deportes y Cultura entre otras, sino qué se puede hacer con estos grupos de población que poseen tanta vulneración.
Al respecto, indicó que por un lado han trabajado con el Programa Envión desde el año 2010 intentando que esa política pública llegue a Saladillo, donde el equipo al día de hoy ha fortalecido su conformación, y que por el otro lado hay que pensar la profundización que se pueda lograr en el compromiso que le compete a la familia o a los sectores de la comunidad que pueden acompañar a los chicos, y de los mismos chicos en sus proyectos de vida, tales como si pueden volver a la escuela, si pueden conseguir “habilidades mínimas” para el trabajo, pues no tienen lo que para muchos ha sido la cultura del trabajo.
“Esto es una gran pregunta para nosotros como comunidad”, sostuvo Natalia Medina.
En este aspecto, señaló que su experiencia, la llevó a considerar cuales son las habilidades que tienen para insertarse en un trabajo, qué tanto pueden aceptar una orden, qué recepción pueden tener de ese requerimiento, pues son chicos a los que les cuesta levantarse y sostener tan siquiera una hora de labor, considerando no sólo que pueda faltar trabajo u ofertas en nuestra comunidad donde puedan insertarse, expresó, sino que tienen muy pocas habilidades, destrezas y entendimiento para sostener esos espacios.
Indicó que la experiencia que tuvieron con el Licenciado Sanoelo en el Programa Proinsola y la pregunta dentro del área, fue haberse encontrado con un programa que no tenía generalidades respecto a la inserción socio laboral, donde no estaba pautado si eran jóvenes, adultos o adultos mayores, teniendo que mirar el decreto de creación e ir ajustándolo a lo que ellos consideraban ser el mayor problema de la juventud y que era lo relacionado, como lo mencionó anteriormente, la experiencia en el trabajo y sus habilidades, llegando esto a no ser beneficioso para la persona que le dio el trabajo como para ellos mismos porque suma a sus frustraciones, y en donde mucho ha hecho el Estado Municipal para darle un lugar interno con todo un trabajo de seguimiento de caso por caso para ver esos aspectos.
Sostuvo que el sentido del programa es colaborar en que el proyecto de vida pase, no por la opción de la delincuencia, sino por un proyecto más saludable con una inserción laboral real, social y laboral, o juntos, indicó, donde primero hay que realizar un trabajo de articulación que lleva mucho tiempo, no siendo viables muchas veces que la gente de la comunidad contrate laboralmente a estos jóvenes que vienen de causas penales ya expiadas, y sobre esto afirmò que hay una responsabilidad muy clara del Estado en tratar de proveer y acompañar para que se inserten socialmente, porque si no se logra van a tener experiencia para lo otro.
“El sentido que tiene la Secretaría es apostar al desarrollo humano de esa persona, no desconociendo su historia sino haciéndolo parte responsable de que hay caminos diferentes para resolver su situación, y apostar al desarrollo de la comunidad para que integre a esta gente con dificultades reales, para la inserción social y laboral”, expresó Natalia Medina.
Manifestó que para esto hay un trabajo muy fuerte para intentar conversar con Defensoría, sobre todo con el Patronato de Liberados, pues no puede ser el Estado Municipal quien asuma la única responsabilidad de sostener esto, y señaló que no siempre llega la ayuda pensada desde la provincia para acompañar a estos jóvenes, con herramientas y proyectos, y allí está la Secretaría de Desarrollo Humano, donde no llegan otros, manifestó.
“El aprendizaje que me llevo de esta experiencia es que hay disposición para conversar, capacidad de escucha, gente muy comprometida, que hay que pasar de la conversación a la acción, a la intervención directa , que como pasa en la vida y en los procesos humanos hay intervenciones que no fueron las mejores y las posibles, pero fue lo que se pudo hacer en ese momento, y este es el trabajo de esta área, de mucha paciencia porque uno está trabajando con la vida de otras personas, y en la medida de que el otro se pueda involucrar en la solución, no desde la exigencia sino desde la construcción conjunta, es como se llega a su proyecto de vida”, aseguró Natalia Medina y agregó, “también los sinsabores de aquellas cosas que uno querría que sucedieran, pero que no es tiempo ni momento, y hay que seguir repensándolas en el interior”, finalizó.
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