Trabajan en silla de ruedas comandada por la voz

Trabajan en silla de ruedas comandada por la voz
El prototipo se presentó en Jujuy junto al nuevo Laboratorio de Tecnología Asistiva de la Unju.
La posibilidad para que pacientes sin movilidad puedan utilizar ellos mismos una silla de ruedas parece acercarse. Es que dos estudiantes de Ingeniería en Computación de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) desarrollaron un prototipo de silla de ruedas que se activa con la voz, cuya fabricación aún es incipiente pero se coordina con el programa Unju Prodis para acceder a su desarrollo y posible financiamiento.

La presentación se concretó en el salón del Instituto de Biología de Altura de la Universidad Nacional de Jujuy (Unju), poco después de inaugurarse el Laboratorio de Tecnología Asistiva del programa Unju Prodis, para personas con discapacidad.

La vicerrectora Mercedes Garay de Fumagalli explicó que se trata de un trabajo interinstitucional, que la Unju prevé aplicar para los estudiantes universitarios pero que servirá para toda la comunidad.

Se enmarca en el convenio ya firmado por la Unju mediante Unju Prodis con la cátedra de Microprocesadores de la UNT, con quienes pretenden desarrollar esa tecnología. Los creadores de la silla de ruedas a escala son Mariano Campos y Cristian Díaz, flamantes ingenieros en computación de la UNT, que se graduaron con el trabajo. Mostraron el prototipo que lo hace funcionar.

“Es un sistema que controla un prototipo de silla de ruedas a escala. Está destinado a personas que solamente tienen la capacidad del habla, no pueden mover las manos ni piernas, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la gente que padece esa situación”, afirmó Campos.

Para ello hicieron uso de software para microcontroladores, protocolo de comunicación entre microcontroladores y de electrónica. El proyecto supone un equipo controlado por microprocesadores, es decir el mismo componente que maneja una PC pero a escala, que en la primera etapa implicó que hicieran el control básico de una silla ya existente, mediante joystick y en la segunda, integraron el control vocal con reconocimiento de voz.

El sistema prevé que se grabe con su voz las direcciones posibles a las que se pueda dirigir (a la izquierda, derecha, etc,) de modo que luego pueda reconocer la voz del usuario. El dispositivo podría reconocer la voz de cualquier persona, pero para que sea más eficiente el reconocimiento y no tenga fallas se prioriza el del usuario, además de su entrenamiento, por las fallas que surgieran en virtud del ruido ambiente.

Esto es un prototipo, pero la idea es sacar uno que sea utilizable al 100 % y ver la posibilidad de costo para el desarrollo, porque el objetivo es que ayude a las personas”, afirmaron los graduados. Es que consideran que su fabricación podría tener un costo menor a las sillas existentes en el mercado comandadas joystick, de entre 25 a 30 mil pesos, lo que haría de la propuesta algo innovador, porque no habría una similar en toda Latinoamérica.

En cuanto al financiamiento, Garay de Fumagalli explicó que Unju Prodis cuenta con financiamiento de la Secretaría de Políticas Universitarias, mientras la UNT contaría con su propio presupuesto. Por ello destacó que en ese desarrollo se prevé una capacitación en cátedras de la Facultad de Ingeniería de la Unju, con lo cual ponderó que se trate “de un desarrollo que se da desde la universidad pública, su esfuerzo y su convenio para toda la comunidad, y en especial para el estudiantado”.

El objetivo es desarrollarlo

Junto a Unju Prodis pretenden brindar la capacidad de desarrollar equipamiento y probar el impacto de esos prototipos en el grupo de discapacidades que ellos manejan, y si eso es comercialmente viable, avanzar hacia un emprendimiento.

El docente asesor del novedoso prototipo, Esteban Volentini de la UNT, junto a su par Adriana Villafañe, explicó que el objetivo como laboratorio es proveer de diseños y de prototipos, y de la ayuda que hace a la parte de los “sistemas embebidos” a todas las facultades y universidades que necesiten. “La idea es que estos proyectos tengan continuidad, ya sea desde un emprendimiento privado o de uno público”.

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