El magistrado correntino participó de las elecciones presidenciales de Venezuela como observador de la Unasur. Asegura que esa experiencia y la de otros paises, ratifican que el sistema de votación argentino es “muy bueno”.
Su larga trayectoria como juez electoral le posibilitó participar de elecciones en distintas partes del mundo. Tras esa vasta experiencia insiste en que el proceso de votación local es “uno de los mejores”, pues garantiza la transparencia del acto por las herramientas que brinda. No obstante, reconoce que hay mejoras por efectuar en las que la Cámara Electoral -asegura- ya trabaja. Así se inicia la entrevista.
¿Cuál es el objetivo de la Unasur en los procesos electorales?
La misión de los observadores de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que integré, tiene por objetivo participar de las elecciones sudamericanas con las que se firmó protocolos, que son muy particulares y que refieren a un control-verificación, pero sin ningún tipo de participación en el proceso electoral. Quienes la integran no pueden emitir ningún tipo de opinión de carácter político, proselitista. Con posterioridad a eso se elaboran los informes pertinentes en los lugares en los que cada uno fue asignado. El único vocero es el secretario general de Unasur, Chacho Alvarez (ex vicepresidente de Fernando de la Rúa) ó el presidente pro tempore.
¿En qué distrito venezolano trabajó?
Las autoridades de Unasur me asignaron como coordinador en el Estado de Barinas, que se encuentra en el sudoeste de Caracas a 1.000 km. Es una zona geográfica de llanura, dedicada a la cría de cebú. Allí elaboramos una hoja de ruta referente a los lugares a visitar. Hicimos un recorrido de 200 km, aproximadamente, dentro del Estado, visitando los lugares de votación y sobre todo cumpliendo con los protocolos e informes requeridos por la Unasur, que son una serie de formularios que hay que ir llenando a medida que se supervisan los centros de votación.
¿En qué consistió su función?
Mi función era de observador. Nos constituíamos en una escuela, a las 5.30, a los efectos de verificar la correcta habilitación de las máquinas electrónicas y que estén funcionando. Nos quedábamos hasta que entre el primer elector a votar. Se llenaba el formulario, respondiendo una serie de preguntas pertinentes a esa función y luego se verificaba uno por unos los lugares de votación. Los formularios son distintos para cada escuela y una vez que se completan todos, se elabora un informe final. Hay horarios establecidos para comunicar a la central y adelantar algunos informes.
¿Desde cuándo la Unasur participa en elecciones sudamericanas?
Desde el 2010, cuando se firmaron convenios con los estados sudamericanos integrándose a través de las cámaras electorales de cada país. No solo participan las cámaras electorales, también las cancillerías. Es un conjunto de representantes no sólo del ámbito judicial, ya que hay cortes electorales que no integran el Poder Judicial, como es el caso de Uruguay y Venezuela. Entonces varían los integrantes, las visiones y las estructuras de las representaciones.
Participaron representantes de toda Sudamérica; la Organización de los Estados Americanos (OEA); la Fundación Carter; y el Consejo Nacional de Venezuela invitó a observadores internacionales.
¿Cómo es el proceso de votación en Venezuela?
En Venezuela, con el voto electrónico, el votante tarda menos de 5 minutos, siempre que esté familiarizado con la máquina. Se identifica, muestra su cédula de identidad y pone el dedo en la huella digital de una máquina. Pasa a otro sector para votar. Ahí en una tableta táctil de 40 centímetros, en la que se exhibe la foto de los candidatos, oprime el botón “votar” y como en las compras de tarjeta de crédito, sale el papel en el que dice el nombre del candidato al que votó. Eso lo dobla y lo pone en la urna y luego le entintan el meñique con un líquido morado que dura todo el día, señal de que ese hombre ya votó.
Hubo demoras en la publicación de resultados ¿a qué las atribuiría?
El problema fue la transmisión. Hubo una hora en que estaban saturadas las líneas. Las alternativas son telefónicas y satelital.
¿Qué rescata de estas experiencias en su función de juez electoral?
Son experiencias muy importantes en las que analizás qué hacer con este tema. Aprendés y comparás, porque como funcionario electoral tenemos la obligación de ir solucionando los problemas de la gente e ir perfeccionando el sistema y que en esto trabaja la Cámara Electoral Nacional.
¿Qué se tiene en cuenta para la designación de los observadores?
Tienen en cuenta la experiencia electoral. Me designo la Cámara Electoral Nacional junto al Juez Federal de Mendoza.
¿En qué otras elecciones ha participado?
Estuve en Chile, Paraguay y Barcelona.
¿Existen diferencias en los sistemas electorales?
Tienen sistemas diferentes. El de Chile es muy parecido al nuestro. Defiendo nuestro sistema de votación porque existen una serie de instrumentos al que los partidos pueden acudir en cualquier momento y los propios electores. Con todos los errores que se pueden señalar, después de haber visto bastante sigo defendiendo nuestro sistema porque es muy transparente.
¿Y en cuanto al sistema de votación en Barcelona?
En Barcelona creí que me iba a encontrar con un sistema muy moderno, pero es un sistema muy parecido al nuestro con el agregado de que el presidente de mesa tiene un notebook y con software en el que están todos los votantes desde esa mesa. Se comunica a un server central que al final la elección envían los resultados en forma directa. Pero los fiscales también tienen las planillas como nuestro sistema. Es muy seguro.
A raíz de la experiencia en otros países ¿qué se podría incorporar al sistema de votación argentino?
La experiencia en Barcelona me motivó a proponer en diciembre a la Cámara Electoral Nacional un sistema similar, una prueba piloto aquí en Corrientes en las próximas elecciones del 27 de octubre. Estamos a la espera de una autorización. Todavía no tenemos confirmación pero el sistema esta en marcha.
¿En qué beneficiaría al proceso local?
Es muy interesante porque en un menor lapso de tiempo, una vez finalizada la votación, tendríamos porcentajes con respecto a los votos. Eso es muy importante porque distiende la atmósfera política, teniendo a las 22 resultados trascendentes. En Cataluña había 5 millones de votantes, la mesa se cerró a las 19; a las 21, el 50 por ciento del escrutinio ya se difundía en los medios y para las 22, el resultado definitivo.
¿Cuáles son los aspectos a mejorar en el sistema local?
Hay que ver cómo podemos avanzar para simplificar e ir favoreciendo al elector, sobre todo que no haga mucha cola. Hay que ir viendo cómo solucionar que quién entra en el cuarto oscuro no tarde tanto tiempo, pero convengamos que nuestro sistema político permite la participación de una enorme cantidad de partidos, solo en Corrientes hay 31. Te imaginás 20, 25 boletas sobre una mesa, es muy grande el espectro. Lo ideal sería un cuarto oscuro que sirva de manera independiente para 3 votantes, para que sea ágil el acto eleccionario.
¿Qué sistema de votación llamó su atención?
En Chile, en Valparaíso, vi colas enormes. Ahí hay que inscribirse para votar y si no lo hacés podés pasar toda la vida sin sufragar y hay un enorme porcentaje de la juventud que no lo hace. Estoy a favor del voto obligatorio, que hace que la gente participe y elija. Se afianza la democracia.


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