Trabajadores del puerto por registración laboral

Se trata del personal de dos firmas. El intendente aseguró que mantendrá reuniones con directivos para exigir el blanqueo y unas mejoras
Trabajadores pseudocooperativizados del puerto se presentaron ayer en la Municipalidad ante una realidad que, confiesan, se torna insostenible. Están pidiendo por la registración laboral de obreros que prestan servicios en dos firmas y que se encuentran sin trabajo desde hace días.

Luego de ser recibidos por los presidentes de los bloques de concejales, los trabajadores lograron entrevistarse con el intendente Gustavo Pulti. “Se comprometió a gestionar los subsidios que sean necesarios para entregar a las empresas para que tengan el dinero de los jornales. Además, nos dijo que el secretario de la Producción (Horacio Tetamantti) se reuniría mañana (por hoy) con los empresarios de ambas firmas. La idea es garantizar nuestra registración”, explicó uno de los obreros movilizados que participó de la charla con el jefe comunal. “El compromiso está. Hay que ver cómo sigue todo esto. Nosotros no tenemos más que confiar en su palabra”, completó el trabajador.

La situación de la planta ubicada en Brumana y 12 de Octubre, fue descripta por Ramón, un filetero que lleva cinco años trabajando en FrigoSur. “La mayoría tiene entre 8 y 14 años en la misma empresa”, sostuvo.

El obrero del pescado denunció que tras pedir la registración laboral -45 días atrás-, el empresario cerró la puerta y dejó a 40 familias en la calle.

“No tenemos ninguna respuesta, por eso vinimos al Concejo Deliberante, porque necesitamos que nos ayuden. La situación es crítica, ya no damos más: la gente no puede mandar a los chicos al colegio, estamos pasando hambre, acampamos en una carpa en la puerta del frigorífico porque no nos dan soluciones”, describió Ramón. Ayer, a media mañana, los trabajadores ingresaron a la Municipalidad para ser escuchados. Cerca del mediodía se reunieron con presidentes de bloque.

“Trabajamos en un sistema de pseudo cooperativas, en negro, donde no teníamos ni obra social ni ninguna cobertura, precarizados directamente”, sumó el trabajador.

Enseguida, junto a sus compañeros, recordaron que el dueño de la empresa, Carlos Aicega, exporta para la Comunidad Europea. “Y ahora sigue con su tarea, está trabajando con otras cooperativas truchas, está congelando en otro lugar y exporta a precio dólar”, cuestionaron.

Durante el tiempo que estuviste trabajando en la planta, ¿hubo inspecciones del Ministerio de Trabajo?, lo consultó El Atlántico. “Ninguna, nunca, jamás”, respondió. “Lo extraño es que este señor exporta para la Comunidad Europea, tendría que estar bien controlado”, reparó.

La situación del otro frigorífico es similar. Allí los trabajadores decidieron, hace unos quince días, tomar la planta. La situación se tornaba crítica: los obreros relataron que no trabajaron ni en diciembre ni en enero, y que sólo recibieron 500 pesos. “¿Quién vive hoy con 500 pesos? Nadie”, preguntó y se respondió Natalia, una balancera que trabaja en el lugar desde hace once años. Durante marzo, sólo los llamaron dos veces para trabajar durante una sola hora.

Dentro de la fábrica, resisten los trabajadores y las trabajadores con la solidaridad del gremio de fileteros y los vecinos, que les acercan algo de comer. “Las mujeres están tiradas, están llorando, están pidiendo por su dignidad del trabajo”, describió Julio, el marido de Olga, quien se encuentra dentro del lugar.

Natalia había comenzado con la toma pacífica. “Yo tuve que salir por fuerza mayor, por mi bebé de un año y medio que no comía. Queremos trabajar en blanco y queremos trabajar dignamente”, relató ella.

Su situación también es de precariedad laboral. “Siempre iba inspección pero se ve que este señor pisa fuerte”, señaló en relación al resultado de los operativos y comentó que se encontraban “totalmente en negro”. “No tenemos obra social ni nos pagan la jubilación. Teníamos una cobertura médica que la cortaron cuando tomamos la planta. Estamos en el aire, no tenemos nada”, afirmó.

La negativa del empresario Francisco Saverio Romano, quien fuera representante de la Provincia de Buenos Aires ante el Consejo Federal Pesquero, fue sustentada en presuntos problemas económicos. “Dice que no porque no le dan los números, pero tiene barcos –uno de factoría-, está haciendo otra planta arriba del frigorífico, que le ha salido fortunas, pero según él no le dan los números para ponernos en blanco”, apuntaron los obreros.

Romano, a través de su empresa, fue uno de los empresarios beneficiados con el no pago de la deuda que mantenían en concepto de Inspección Veterinaria. Obvió pagar 209 mil pesos a las arcas municipales.

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