La mujer brasileña está imputada por el crimen de Raúl Guevara, de 57 años, en un hecho ocurrido en el barrio Los Peluqueros.
Después de que la causa de la trabajadora sexual brasileña que asesinó a un cliente en Las Heraspasara por varios tribunales, todo se encamina a que la mujer sea juzgada por homicidio simple, delito que contempla una alta pena de prisión. Aunque su defensa solicitó el cambio de carátula, la Cámara de Apelaciones consideró que existió intención de matar.
Raquel Gaudencio pasa sus peores días en una celda de El Borbollón, lejos de Río de Janeiro, la ciudad que la vio nacer hace treinta y nueve años.
La trabajadora sexual está acusada de asesinar de varias puñaladas a su cliente, el militar retirado Raúl Guevara (57), en un hecho ocurrido el 21 de abril pasado en una casa del barrio Los Peluqueros de Las Heras.
Durante la investigación se pudo reconstruir que Gaudencio y Guevara pasaron varias horas juntos, previo a que se desatara la pelea que terminó en muerte. De hecho, ambos se habían conocido hacía unas semanas en un boliche céntrico por lo que no era la primera vez que se veían.
Para sus representantes, Gaudencio atacó a Guevara en un hecho meramente defensivo: esto basado en que la mujer explicó que atacó a la víctima en medio de una riña.
A través de un intérprete que le puso el consulado de su país, la carioca dijo que habían cenado en un restaurante y que luego fueron a la casa de Las Heras. Que una vez allí comenzaron a beber champagne y que cuando ya se habían pasado de copas, Guevara se puso "molesto".
En un momento, cuando los dos estaban en la cocina, siguiendo el relato de la imputada, el ex militar tomó un cuchillo y la amenazó, obligándola a tener sexo. Pero ella le arrebató el arma blanca -eso le ocasionó un corte en la mano- y le asestó varias puñaladas. Tras eso escapó de la vivienda.
Acuerdo en la carátula
En cambio, para el fiscal Fernando Giunta, la carioca tuvo la intención de atacar a Guevara. En su testimonio la acusada dijo que se puso muy nerviosa y que empezó a apuñalarlo y que luego escapó.
Así las cosas, el crimen va a llegar a juicio bajo la carátula de homicidio simple. Tanto el juez de Garantías David Mangiafico (quien dictó la prisión preventiva) como la fiscal de Cámara Paula Quiroga dictaminaron en forma concordante con el fiscal, a pesar de los argumentos presentados por la defensa durante la apelación.
Finalmente, hace pocos días los integrantes de la Cámara de Apelaciones decidieron mantener la carátula bajo la cual la trabajadora sexual será juzgada en debate.
Gaudencio fue localizada por la policía a pocas cuadras de donde vivía la víctima. En ese momento intentaba escapar; iba ensangrentada, a medio vestir y con olor a alcohol. Por ese estado la llevaron a la comisaría 43.
Paralelamente, Guevara llegó a la dependencia policial en su auto particular para pedir ayuda por sus heridas. Su cuadro no parecía revestir gravedad; de hecho, los efectivos que lo recibieron accedieron a acompañarlo a su casa -previo traslado al hospital Militar- para que buscara pertenencias y cerrara todo. A los policías les dijo que estaba con la trabajadora sexual y que en un momento la situación se salió de control y que esta “lo desconoció” por lo que terminó apuñalándolo.
Cuando quedó internado, a Guevara lo operaron y le tuvieron que extirpar el bazo. Horas después murió producto de un shock hipovolémico seguido de un paro cardíaco.
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