El operativo se realizó entre las últimas horas del miércoles y las primeras del jueves, en forma simultánea, en dos domicilios del barrio Carlos Berg separados apenas por una cuadra pero sin relación entre sí. En ambos casos sorprendieron a los vendedores con el alucinógeno, balanzas de precisión y dinero. Y además, la falta de crédito en el teléfono de un testigo civil originó una situación insólita: la madre del joven creyó que su hijo había sido secuestrado y radicó una denuncia.
La actividad policial comenzó a las 21 del miércoles y concluyó a las 2 del jueves.
El primero de los allanamientos fue efectuado en 17 bis al 2100 y allí secuestraron 270 gramos de marihuana, en parte compactada y también en porros y bochitas.
Y junto a la marihuana secuestraron un rayador para desmenuzar la droga, una balanza de precisión, una pequeña suma de dinero y un automóvil Fiat 147 en cuyo interior encontraron 190 gramos de marihuana, escondidos debajo de un asiento.
Junto al dueño de casa, de 29 años, que quedó detenido, se encontraba otro hombre de unos 22 años, a quien se le encontró una bochita de marihuana. Este último fue notificado en libertad a disposición del juez federal de La Pampa.
El otro allanamiento se concretó en 19 y 50 bis, en el domicilio de una mujer. Allí fueron secuestrados 340 gramos de marihuana y 50 gramos de cocaína.
La marihuana también se encontró en forma compacta y en envoltorios y 44 gramos de cocaína compactada en dos piedras y el resto en envoltorios menores.
En este domicilio secuestraron además, un revólver calibre 22, balas, una balanza de precisión y 1900 pesos en efectivo.
Junto a los dueños de casa se encontraba otro joven que tenía encima 6 gramos de cocaína en bochitas.
El juez dispuso la detención del hombre de la casa, de 29 años y ordenó la notificación de la mujer, de 28 años, y del visitante.
Los pesquisas respondieron a la consulta, revelando que los allanamientos se realizaron tras una tarea de vigilancia y de investigación en la calle y consideraron también, que en ambos casos se trata de lugares de expendio de marihuana, de gente que vivía en otros barrios y a los que en forma fortuita les tocaron viviendas muy cercanas uno de otro.
TESTIGO
En el marco de la tarea efectuada, los uniformados solicitaron la comparencia de dos jóvenes para atestiguar los actos que se realizaron.
Uno de esos jóvenes que se prestó de modo voluntarioso a salir de testigo se quedó sin crédito en su celular y no pudo dar aviso a la madre de que se iba a demorar.
El joven tampoco alertó a nadie ni solicitó otro teléfono para avisar a su progenitora, la que alarmada por la tardanza del muchacho, se dirigió a la Comisaría Tercera y radicó una denuncia, convencida que su hijo había sido secuestrado.
La policía informó de la situación a todas las dependencias, pero en Toxicomanía no había nadie porque todos los efectivos estaban asignados al operativo.
Recién a las 2 de la mañana, cuando todo concluyó, quedó dilucidada la situación.
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