Charla con el doctor Alejandro Ferro, quien destacó la importancia de la vacunación para prevenir contagios y el agravamiento de los síntomas y enfermedades asociadas.
Este año, la circulación de los virus de la gripe se demoró. "Desde lo climático este invierno ha sido atípico y recién en agosto hemos comenzado a ver casos de gripe, un poco tardíamente", explicó el infectólogo y ex secretario de Salud municipal, Alejandro Ferro.
El especialista reconoció que entre los casos de gripe que se están dando es "totalmente esperable" se registren algunos de gripe A H1N1. "Es esperable porque es uno de los virus circulantes, y por eso la cepa de esta gripe pandémica es una de las 3 que se encuentra en la vacuna antigripal de este año", señaló.
El doctor Ferro indicó que "más allá de los casos concretos en los que se confirmó la gripe A, "todavía no sabemos qué virus está prevaleciendo. Este dato estará la semana que viene o la otra cuando se procesen muestras y datos de centros de vigilancia".
De todas formas, el médico reconoció que "las que estamos viendo, los médicos en general y los infectólogos en particular, son gripes muy fuertes, con mucha fiebre -de 38,5 a 39,5 grados- mucho dolor de cuerpo y cabeza. Son gripes postrantes, con escasos síntomas rinofaríngeos pero sí con tos, que puede persistir varios días y a veces semanas después de haber pasado el cuadro febril".
Ferro apuntó que la medida específica de prevención de la gripe es la vacunación, que "en nuestro país es obligatoria y gratuita para las personas de grupos de riesgo" que es muy importante porque, en esos grupos, puede traer complicaciones.
Vale recordar que los grupos de riesgo son: personas mayores de 65 años, embarazadas en cualquier trimestre de la gestación, puérperas hasta el egreso de la maternidad máximo 10 días después del parto si no la recibieron durante el embarazo (el momento fundamental de vacunación es durante el embarazo para proteger a la madre y al bebé a través del pasaje de anticuerpos por la placenta), todos los niños de 6 a 24 meses (deben recibir dos dosis separadas de al menos 4 semanas), niños y adultos de 2 años a 64 años inclusive que presenten ciertas condiciones como: enfermedades respiratorias, enfermedades cardiacas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas (no hemato-oncológica), pacientes oncohematológicos y trasplantados y otros como personas obesas con índice de masa corporal mayor a 40, diabéticos, personas con insuficiencia renal crónica en diálisis y personal de la salud.
La vacunación es importante en estos casos porque, por ejemplo, "hay cuadros como la bronquilitis que pueden estar causados por el virus sinicial respitratorio y también por los virus gripales, lo mismo que la neumonía", explicó el especialista.
En ese sentido apuntó que "la gripe puede causar problemas respiratorios en sí mismos o complicarse con infecciones bacterianas sobreagregadas, neumonía por diferentes gérmenes que complican el estado. Esto ocurre en los muy chiquitos, en los muy ancianos y en los que tienen inmunidad comprometida".
Por otro lado indicó que "quienes no estén en grupos de riesgo, salvo que tengan la contraindicación de ser alérgicos al huevo, pueden vacunarse, incluso eso hay que alentarlo".
Ferro consideró que actualmente "se vacuna mucha más gente que antes. En el 2008, se vacunaban 4.000 o 5.000 personas en el sector público municipal, ahora se están vacunando entre 70.000 y 80.000. Creo que esto, conjuntamente con la vacuna contra la coqueluche (tos convulsa), que se da desde hace 2 años a la embarazadas, es una de las medidas que provocó la caída importante en la mortalidad infantil".
De todas formas reconoció que aún hay muchas personas que "no se vacunan, lamentablemente, porque confunden cuadros respiratorios, con consecuencia de haberse vacunado y una cosa no tiene que ver con la otra. La vacuna no puede producir síntomas infecciosos, no tiene potencial infectivo. Puede causar una pequeña reacción".
Además señaló que "la vacuna protege contra la gripe, no contra otras enfermedades de invierno, como resfriados comunes, dolor de garganta, tos, que son cuadros muy molestos desde el punto de vista de los síntomas, pero no presentan fiebre".
Por otra parte, Ferro recordó las "medidas inespecíficas" de prevención, que se difundieron masivamente cuando la pandemia de 2009, pero que deben tenerse en cuenta permanentemente e incluyen: "Lavado de manos, uso de gel de alcohol, toser en el pliegue del codo, ventilación de los ambientes, evitar lugares cerrados con cúmulos importantes de personas, y si hay un cuadro de fiebre alta, quedarse en casa porque a donde vaya voy a contagiar".

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