El intendente de Santa Rosa, Francisco Torroba, le dio a su discurso un fuerte tono político. Haciendo pivote en la Gesta de Mayo, Torroba apuntó a la mala administración de los disensos (lo que remite a la diferencia entre el Gobierno Provincial y la gestión municipal), la mala calidad institucional y la fuerte presencia de un centralismo “unitario”.
Torroba recordó a Buenos Aires como “una ciudad austera”, pero que hace 200 años sacudió “al imperio hispano en América”.
Describió la Primera Junta de Gobierno como una integración de “hombres de distintas ideologías”. Y agregó: “La diversidad caracterizó a los revolucionarios. Pero la diversidad no fue un impedimento, al contrario, puede que en ella haya residido el secreto del éxito. Y, a pesar de ella, coincidieron en un objetivo común y triunfaron”.
Torroba dijo que en el Bicentenario “conviven sensaciones encontradas. Amargura y desazón por un lado, fundadas esperanzas por otro”.
“Amargura y desazón porque después de 27 años la democracia tiene aún una gran deuda: la deuda social, la deuda de la pobreza, de la indigencia y de la exclusión. Pobreza que, combinada con un incesante deterioro del sistema educativo, limita los derechos y el futuro de las nuevas generaciones”, remarcó.
Torroba dijo que el desafío mayor es de los dirigentes “políticos, empresariales y sindicales, que debemos abordar este desafío con verdadera vocación de servicio”.
“El diálogo sincero, abierto y constructivo debe permitir elaborar, entre todos los sectores, políticas públicas que reviertan este deterioro social que se profundiza”, aseguró.
“Desazón porque se advierte una merma de la calidad institucional que amenaza con convertir a nuestra democracia, asediada por la desigualdad y la pobreza, en una democracia meramente electoral y no en una democracia de ciudadanía”, remarcó.
“Desazón porque en los últimos años se ha consolidado un unitarismo a ultranza, que impide en nuestro país un desarrollo armónico y equilibrado y atenta contra la calidad de nuestras instituciones. Desterrar la exclusión requiere de un auténtico federalismo”, agregó.
“En síntesis, en la ecuación política, una mala calidad institucional sumada a un centralismo exacerbado profundiza el flagelo de la pobreza y la exclusión social”, comentó.
En el lado de las esperanzas, mencionó que “27 años de vida democrática ininterrumpida han forjado un fuerte espíritu de libertad” y que “no existen en la Argentina actores políticos o sociales que planteen la supresión del sistema democrático”.
El intendente santarroseño afirmó que “urge comprender que la democracia es un espacio de consensos, consensos que hay que potenciar y disensos que hay que administrar. Una sociedad en la que el disenso no está permitido es una sociedad condenada al fracaso”.
Finalmente, dijo que “es necesario que a poco de andar podamos decirles a nuestros hijos que fruto del diálogo y de las coincidencias hemos constituido la unidad nacional, afianzado la justicia, consolidado la paz, promovido el bienestar general y asegurado definitivamente los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”.


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