Torrado Mosconi: "La Iglesia planteó que la emergencia nacional es superar la pobreza"

Torrado Mosconi: "La Iglesia planteó que la emergencia nacional es superar la pobreza"
Contundente. Pidió que no haya trabajo en negro en el país, que haya posibilidad y derecho a la educación y a la salud para todos los sectores de la sociedad.
El obispo auxiliar de la diócesis de Santiago del Estero, Ariel Torrado Mosconi, analizó el momento social que atraviesa la Argentina a menos de dos meses de la celebración de Bicentenario y puso como tema principal de la agenda resolver la pobreza para otorgar una igualdad de oportunidades, principalmente a los niños y jóvenes, en el acceso a la educación y a la salud.

En un diálogo a fondo con EL LIBERAL, monseñor Torrado Mosconi consideró que el clima de crispación afecta las posibilidades de encontrar una solución a los problemas. Insistió además que el camino del diálogo, a veces el más dificultoso, es la mejor manera de encontrar una salida.

La Iglesia prepara un documento sobre la situación nacional y pone énfasis en la pobreza, ¿cuál es su visión de esta realidad?

-La Iglesia está preparando a través de la comisión de Justicia y Paz, que preside monseñor Casaretto, un documento que trata de reflejar un esfuerzo que viene haciendo la Iglesia respecto de buscar soluciones en el contexto del Bicentenario para poder salir adelante en medio de esta situación difícil de pobreza que se vive en nuestro país. El documento está sin duda precisando algunas cosas que ya los obispos hemos manifestado en aquel documento que hacía referencia al Bicentenario donde ya se presentaba la necesidad de celebrarlo en una esfuerzo común y de todos para superar la pobreza. En aquel momento los estudios que había realizado la Universidad Católica Argentina a través del barómetro de la deuda social había medido un 40% de pobres en nuestro país y el Papa Benedicto XVI había hablado de la escándalo de la pobreza. Sería algo vacío celebrar el Bicentenario cuando un porcentaje muy alto de nuestra población está padeciendo esta situación de pobreza.

¿Es el principal desafío del Bicentenario?

-La Iglesia planteó que estamos en emergencia nacional respecto de la superación de la pobreza y entonces lo que se intentó es a través del diálogo concertar con los diversos actores de la vida pública de nuestro país para tratar de buscar juntos una solución. Esto no le compete solamente a un sector de la sociedad o al Estado. Todos tenemos que comprometernos para salir de la pobreza.

El Gobierno nacional cuando se enteró del pronunciamiento lo tildó de político

-La verdad que desconozco que haya tenido ese tipo de actitud del Gobierno hacia el trabajo y la emisión del documento. De hecho en un principio participaron muchos de los gremios que tenían una adhesión ideológica muy fuerte al Gobierno. Se trató de dialogar, de buscar soluciones concretas y no se pudo llegar a esas soluciones. Sin embargo creo que el fracaso es aparente, siempre que se genera un espacio de diálogo salimos ganando, más en un tema como el de la pobreza. Habrá que seguir buscando caminos, el diálogo a veces puede resultar difícil y un camino mucho más largo que otras soluciones que se pueden buscar pero seguramente es el que dará mejores resultados. Un tropiezo no es caída y tenemos seguir buscando de sumar voluntades para todos juntos trabajar en este tema tan importante que es salir de la situación de pobreza.

¿Por qué cree que todavía algunas entidades empresarias y sindicales no comprendieron el llamado?

-No sé si no comprendieron. Detrás de todo esto a la hora de tomar medidas se tocan intereses muy concretos de las asociaciones, instituciones y sectores que estaban allí representados. Por eso creo que el avance fue haberse sentado en un momento a dialogar, se pudo concertar algo y no se llegó todavía a un acuerdo pleno pero eso no me desalienta porque otras instancias se puede seguir avanzando.

Si bien el tema pobreza es excluyente, sobre la situación institucional ¿le preocupa el clima de crispación, de confrontación permanente y el desequilibrio de poderes?

-Ya se manifestó en un documento del Episcopado sobre la importancia del respeto, de la distinción de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, de que cada uno cumpla con su misión y con su función en la sociedad. Creo que existe el estado de crispación y eso también afecta las posibilidades de encontrar una solución. Creo que nos tenemos que pacificar todos y nosotros desde la Iglesia hacemos referencia desde hace muchos años de la necesidad de formar una patria de hermanos. Eso supone el tratar de salir adelante de situaciones de discordia y tratar de buscar las cosas que tenemos en común que son muchas. La Iglesia cuando habla de diálogo hace referencia a que primero tenemos que sentarnos y ver las cosas que tenemos en común, que a veces son muchas más de las que creemos. Luego poco a poco ir acercándolos a los temas que tenemos más dificultades o diferencias para poder llegar a un consenso.

¿Quién tiene mayor responsabilidad en la búsqueda del diálogo el Gobierno o la oposición?

-Para el diálogo tenemos que estar todos presentes, por supuesto que el gobierno tiene una responsabilidad especial, en sus tres poderes, tiene la función de crear estos ámbitos de diálogo.

¿Cuál es su opinión cuándo se desconocen principios democráticos como lo son los fallos judiciales?

-Evidentemente que el respeto de cada uno de los poderes es fundamental para que nuestra democracia sea realmente madura y la Constitución pueda ser realmente respetada. Sin respeto a la Constitución y a la autonomía de cada uno de los poderes del Estado se hace muy difícil crecer en esta patria de hermanos y superar estas crisis en las que vivimos. Es lamentable cuando alguno de los poderes del Estado desautoriza verbalmente a los otros.

¿Cómo la ve a la democracia?

-Hemos dado pasos muy importantes pero todavía nos falta crecer mucho. De todos modos soy muy optimista, tengo mucha esperanza y considero que estas idas y venidas y dificultades que estamos viviendo nos van a hacer crecer, nos harán madurar. Se dieron pasos muy importantes pero hay que seguir avanzado.

¿Cómo logra ese crecimiento?

-No se puede hablar de verdadera democracia cuando hay una diferencia en lo social y en las oportunidades tan grandes. Hay que trabajar por la Justicia, por la posibilidad que nuestros niños y jóvenes tengan un futuro mejor, igualdad de posibilidades; es importantísimo el tema de la salud y de la educación. De acuerdo con el último cálculo que hizo la Universidad Católica Argentina, gracias a la asignación universal por hijo descendió el porcentaje de la pobreza que había medido de 40% meses atrás, hoy se habla de un 30% de pobreza y de un 12% de indigencia. Esperemos que pueda seguir descendiendo este porcentaje, la asignación fue un paso muy importante para superar estas situaciones sociales. En algún punto se pudo dar un paso, tal vez tenía algunas diferencias con la propuesta que la Iglesia había hecho sobre la asignación universal a través de la comisión de Justicia y Paz, pero en buena hora disminuyó el porcentaje de los pobres en la Argentina. Eso tiene que ser motivo de reconocimiento, por supuesto que falta equipar para que todos puedan recibir la asignación familiar, el salario familiar que todavía está limitado a un número pequeño de trabajadores, que no haya trabajo en negro en el país, es muy importante que haya posibilidad y derecho a la educación todos los sectores de la sociedad, es importante que haya derecho a las cosas fundamentales referentes a la salud. Cuando se den estas situaciones vamos a poder hablar de que la democracia está con la madurez que todos deseamos para nuestra patria.

Comentá la nota