Ayer a la noche, en la misma conferencia de prensa en la que se proclamó como candidato a Presidente por el Peronismo Federal, el gobernador, Alberto Rodríguez Saá, anunció que cambiará la controversial fecha de elecciones provinciales que había fijado para el próximo 14 de agosto.
Luego, a los planteos de la oposición, se sumaron las duras críticas del ministro de Interior de la Nación, Florencio Randazzo, y del director nacional electoral, Alejandro Tullio. Como si eso fuera poco, y esto es casi inaudito, ayer a la mañana se empezaron a escuchar cuestionamientos dentro del propio oficialismo legislativo.
“La propuesta mía era que pidamos al Ejecutivo una nueva fecha de elección y, si es así, si tenemos el consenso de todos, obviamente no vamos a aprobar la ley que viene por el Ejecutivo”, comentó el diputado oficialista Carmelo Mirábile, quien luego aseguró que el proyecto iba a ser enviado a la comisión de Asuntos Constitucionales y que el resto del oficialismo, “sin ninguna duda”, iba a acompañar su propuesta.
“Creo que el oficialismo va a reflexionar. En realidad, ellos no cuestionan. Yo creo que la orden ha venido de arriba. Creo que ellos han visto que ha sido una decisión apresurada y que no han evaluado bien las consecuencias que podía tener”, dijo, por su parte, el legislador opositor Carlos Ponce, sobre los cuestionamientos que hizo Mirábile.
Cabe recordar que la excusa que el Gobierno esgrimió para imponer el 14 de agosto como la fecha para los comicios fue el “ahorro” económico y logístico que suponía tener dos elecciones el mismo día. “En un marco de ahorro, como lo planteó la señora ministro, también se podría haber planteado una fecha coincidente con las elecciones nacionales, que son el 23 de octubre”, opinó Ponce.
A su vez, también es cierto que este cambio de opinión, que seguramente el Gobierno tratará de hacer pasar como una especie de buen gesto para con la oposición local, coincide con la gran exposición que Rodríguez Saá está teniendo en los medios nacionales, más aún luego del fiasco sin precedentes que resultaron ser las internas del Peronismo Federal. En pocas palabras, era un muy mal momento para ser el blanco de cientos de críticas a nivel país.


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