Pero continuaba la resistencia insurgente
Durante la mayor ofensiva aliada desde la invasión de 2001, murieron por lo menos 27 talibanes y dos soldados de la OTAN, a los que se sumaron 17 civiles -12 el domingo y cinco ayer- luego de que cohetes de la coalición erraron sus blancos.
El comandante de las fuerzas afganas que participan de la operación, bautizada Moshtarak (Juntos), el general Aminullah Patiani, anunció que Marjah y sus alrededores están casi totalmente bajo el control de las tropas aliadas. "Todas las zonas de Marjah y de [la región aledaña de] Nad Ali han sido tomadas por las fuerzas combinadas. Los talibanes dejaron la zona, pero queda la amenaza de los explosivos artesanales", dijo Patiani en Lashkar Gah, la capital de la provincia de Helmand.
El anuncio de Patiani no coincidió con las versiones filtradas por las fuentes militares norteamericanas, que revelaron que sus patrullas se encuentran asediadas por francotiradores talibanes y los temidos artefactos explosivos improvisados (IED, por sus siglas en inglés), que son la causa de la mayoría de las bajas aliadas.
Un oficial del cuerpo de marines estadounidenses indicó que sus hombres se enfrentaban a una "dura resistencia" en algunos lugares del distrito de Nad Ali.
La ofensiva, la más importante en términos de soldados en ocho años de guerra, fue lanzada la noche del viernes cuando unos 15.000 militares irrumpieron en el bastión talibán.
El objetivo de la operación Moshtarak es recuperar esta zona en el corazón de la provincia de Helmand, feudo de los rebeldes y gran productora de amapola, materia prima del opio y luego de la heroína, de donde proceden los principales ingresos talibanes.
Los talibanes jamás han opuesto resistencia frontal a las precedentes ofensivas, sino que han optado por una táctica de acoso, antes de replegarse hacia las montañas o perderse entre la población, blanco de los errores aliados que causaron la muerte de 17 civiles.
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