Así lo manifestó Franco Longobardi, uno de los propietarios de la firma. Desmintió las acusaciones del Centro de Empleados de Comercio y expresó que “esto ocurre por la persecución de Sergio Gauna. Desde que está en Luján sólo tenemos problemas. No se puede cerrar un negocio”.
Entonces "vino Sergio Gauna con el abogado del gremio, Ignacio Giovanetti, y varios laderos más, algunos patovicas que reconocieron que no eran del gremio. Se metieron de prepo al negocio y les dijeron a los empleados que salieran para afuera. Alguno salieron y otros se quedaron trabajando en la caja. Se pusieron en la puerta y no dejaban entrar a los clientes".
"Después vino mi abogado pero no llegamos a ningún acuerdo, porque lo único que ellos querían era que yo reincorporara al empleado que había echado. Y yo no lo iba a hacer porque esa persona ya había tenido problemas con otros compañeros y era una decisión nuestra. Yo echo a quien quiero, mientras le pague lo que corresponde es mi derecho", afirmó el empresario. Longobardi señaló que Sergio Gauna "igual se quedó en la puerta, me cerró los tres negocios y me trajo patovicas a la puerta del local, diciendo que yo había tomado represalias por el Día del Empleado de Comercio. Y esto no es así. Yo acepté la lista de empleados que habían decidido no venir a trabajar, pero otros decidieron venir igual porque necesitaban la plata y se les va a pagar el doble".
Franco Longobardi manifestó su deseo de "no estar en contra de nadie. Yo planteo que si cierran las grandes cadenas de supermercados como Wall-Mart, Disco, Carrefour, Eki, Dia, yo también cierro. Ahora si ellos siguen abiertos yo tengo que trabajar, porque sino el cliente se va a otro lado y yo tengo compromisos que pagar". "Hoy los locales se cerraron por culpa de Sergio Gauna y su patoterismo. Ahora tenemos una audiencia en el Ministerio de Trabajo pero a este empleado no lo vamos a reincorporar", continuó.
Consultado sobre las acusaciones realizadas por el Centro de Empleados de Comercio, que aseguraban que la empresa no cumplía todas las condiciones que estipulaban los contratos, como el pago de horas extras y los montos dominicales, Longobardi respondió afirmando que "son todas mentiras. Acá se les paga a los empleados lo que trabajaron y tengo los recibos de sueldo firmados por ellos. Está todo el mundo como tiene que estar".
"Estos modos de patotero no se vieron nunca. No se puede cerrar un local de prepo y no sé que pretende con esto. Si es que tiene algo personal con la empresa. Nosotros tomamos la decisión de cerrar las tres sucursales dentro de muy poco tiempo. Van a quedar todos los empleados despedidos, aunque le vamos a pagar lo que corresponde. Esto ocurre por el seguimiento de este hombre, que desde que está en Luján tenemos estos problemas. Nos sentimos perseguidos. Me cerró la puerta del negocio. A mi la ley me ampara para echar a un empleado si así lo considero", manifestó.
"Hay que ver si Gauna toma las mismas medidas con los grandes supermercados. Es evidente que se quiere perjudicar a una empresa familiar de la ciudad de Luján, que está abierta desde 1955. Si no trabajamos, no podemos pagar a nadie. Y muchísimas veces les adelantamos plata a los empleados cuando tienen un problema. Pero ellos también están presionados por el señor Gauna. Soy exigente con el trabajo, eso sí, pero cuando me necesitan saben que pueden contar conmigo", concluyó el empresario.
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