Todos para ninguno y ninguno para nadie

El radicalismo puede fracasar antes de triunfar. Es que la recuperación de la imagen que viene desarrollando el partido a partir de sus hombres más fuertes puede ser el mismo motivo que lo lleve a la derrota. Las mieles del éxito de Cobos con la 125, el auge alfonsinista tras la muerte de su padre y la actual candidatura Sanz pueden terminar por generar un efecto contrario
El radicalismo estaba acabado, terminado, con un final que parecía definitivo. Después de irse del poder como lo hizo De la Rúa, nadie creyó que podrían volver a tener chances electorales, al menos en el corto plazo. Sin embargo, una serie de sucesos que se fueron desarrollando facilitaron que la imagen del partido cambiara lentamente, al punto de convertirse, nuevamente, en una de las fuerzas más importantes de cara a las próximas elecciones presidenciables.

“Es un orgullo tener tres candidatos. Eso demuestra que tenemos un radicalismo de pie, que quiere gobernar y que no nos hace falta ir a buscar un candidato de afuera como tuvimos que hacer en la última elección presidencial” había dicho el último en lanzarse a precandidato, Ernesto Sanz.

Pero la historia no parece tener un buen presente: tres de los hombres más fuertes de la UCR, decidieron lanzar su candidatura para competir el sillón de Rivadavia y se están tirando con las municiones más pesadas. El tema es que, ese tono moderado y sereno que mostraban los tres y que confrontaba con el estilo kirchnerista, parece ir quedando cada vez más de lado. Las acusaciones de uno a otro han ido en aumento.

Las primeras semanas parecía que la interna se iba a resolver con suma paz y que, los tres, apoyarían a quien resultara ganador de los comicios. Pero esta premisa no pudo soportar ni siquiera una estrategia política. El primero en “tambalear” fue Ricardo Alfonsín, quien se mostró “decepcionado” por haberse enterado de la candidatura de Sanz por los diarios.

Allí comenzó a abrirse una grieta, que no fue la única. Después, el hijo del ex presidente, determinó que lo mejor para el partido sería que se definiera el candidato adelantando los comicios y no en las internas abiertas que promueve el ejecutivo nacional. La situación generó fuego cruzado entre las tres líneas del radicalismo, con ataques de todo tipo.

Esta jugada no le gustó para nada a Cleto Cobos, quien dejó en claro, por intermedio de miembros de su círculo de confianza, que no participará de las mismas y de hecho, amenazó con impugnarlas.

Los constantes roces llevaron a que el candidato oriundo de Chascomús dijera que está “harto de la interna”.

Y no fue lo único fuerte que comentó, ya que apuntó a uno de sus contrincantes: “A Sanz no le gustaría que yo hable de Mendoza, por eso espero que no hable de Buenos Aires”. El senador había dicho que se veía gobernando el país con Cobos dirigiendo su provincia y Alfonsín haciendo lo propio en Buenos Aires. Chicana cien por cien.

El otro que mostró su disgusto fue el vicepresidente, quien sostuvo que “el candidato que saldrá de esa interna o preselección terminará siendo una candidato testimonial, porque legalmente la interna se debe realizar en agosto no antes”.

El siguiente es un análisis de un medio mendocino refleja las intenciones de cada uno de los candidatos radicales de cara al proceso eleccionario:

Qué quiere Alfonsín

En las últimas reuniones hubo intentos de emisarios de Alfonsín con delegados de Cobos y con el mismo vicepresidente para hacer el último intento para que el vicepresidente participe de la interna.

Qué quiere Sanz

El presidente de la UCR sostuvo que: “No sé nada de alguna intención de que haya un acuerdo que evite la interna. Yo estoy muy concentrado en mi campaña y la verdad es que tengo una agenda que tengo que cumplir” con tono evasivo.

Sobre este punto, otra vez el llamativo laconismo de Sanz hace presumir su propia incertidumbre. “No voy a Buenos Aires para saber qué hará el Comité. Yo ya no estoy allí y ellos sabrán qué hacen”, volvió a evadir la pregunta Sanz.

Qué quiere Cobos

El vicepresidente se encuentra en Mendoza, y piensa en viajar, avanzado el lunes a Capital Federal para no estar mientras el organismo partidario define el destino del partido con vistas a las elecciones presidenciales de octubre.

Sin embargo en el cobismo aguardan ansiosos el resultado y se sienten fortalecidos y apuestan a que la impronta internista se diluya por las mismas evidencias relatadas en este informe. Eso consolidaría a Cobos en el rol que más le gusta: el pacificador y el magnánimo Cleto, factor de unión y coherencia radical.

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