Con un billete de 10 cada vez se compra menos. En los almacenes, sólo sirven para compras de urgencia o para las golosinas de los chicos.
Extrema necesidad. “Prácticamente nadie viene a comprar sólo con un billete de 10, salvo casos de urgencias”, dijo Germán Romero, gerente del Centro de Almaceneros de Córdoba. Para el dirigente, “urgencias” son compras de último momento, olvidos, cosas que faltan justo en el instante en que se iba a comer. Por ejemplo, un sobrecito de queso rallado, 100 gramos de paleta para cocinar algo, una lata de arvejas, un vino o una soda. Eso sí, hay un conjunto de clientes que sí llevan un billete “solito” de “Belgrano”: los chicos. “Para comprar golosinas o cosas así, todavía alcanza”, reconoció Romero.
Compra promedio. La compra promedio en los almacenes cordobeses varía significativamente entre los distintos barrios, dependiendo del sector de la ciudad en la que estén ubicados. Según los últimos datos proporcionados por el Centro de Almaceneros, en los barrios periféricos de la ciudad el gasto de un cliente promedia los 55 pesos, mientras que en las barriadas más cercanas al Centro o en sectores más “acomodados”, esa cifra trepa a los 90. “En los barrios más vulnerables, la gente gasta menos y va más veces durante el día a comprar al almacén”, dijo Romero. Es muy común ver que, por la mañana, compren los ingredientes para cocinar al mediodía y, por la tarde, lo que van a comer a la noche.
Chicos. Son los que van al almacén llevando 10 pesos para las golosinas. Por ahora, alcanza para ese margen.
Hace 12 años, $0.99 costaba una botella de Fanta de 2 litros. La cerveza, por ejemplo, se vendía a 70 centavos; y el litro de aceite, a 1,40.
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