Todo lo que las madres quieren para su día, pero no se animan a pedir

Todo lo que las madres quieren para su día, pero no se animan a pedir

Una consultora encuestó a mamás para preguntarles qué elegirían en su día, si pudieran elegir. Irse un fin de semana con su pareja, sin chicos, es la primera opción.

"Me gusta la idea de hacer lo que quiera en mi día, porque lo es, en definitiva. Pero quisiera un regalo en familia, ir a comer afuera, visitar lugares lindos, siempre decidiendo yo, obvio, y que mi pareja obedezca al menos un día, sin quejas".

El testimonio de  Javiera Ramirez (29 años, de Almagro), resume lo que es el mentado día de la madre para algunas de ellas.  A la comida en casa, como es habitual –preparación de los nutrientes y preparaciones generales, atención y atenciones a hijos, nietos y yernas, más el desastre post almuerzo, que incluye lavar los platos-, se suma el regalo que nunca ellas eligen. Por  lo tanto a menudo deploran (en silencio): llegó el día de la madre.

Con el objetivo de echar luz sobre lo que a ellas les pasa en su día, el  consultor Damián Di Pace acaba de publicar una encuesta dedicada a lo que ellas quieren, pero no se atreven a decir, en el día de la madre.

"Cuestión de prejuicios, desde luego", dice Di Pace a Tiempo: "Los hijos tenemos derecho a todo, a pedir, a exigir el regalo que queremos, con anticipación agobiante para la madre, pero para ellas vale el infantil: ‘¿te gustan las sorpresas?’, y le encajan una remera fluo o un vestido que no va con ella, ni con su cuerpo, o, peor, un plancha y un lavarropas", añade con gracia.

Según el estudio de Di Pace, ante la pregunta de "¿qué le pedirían a sus hijos como regalo, pero no se atreven a confesarlo?", un 32 % de las mujeres encuestadas respondió: "Dejarlos solos e irme con mi pareja un fin de semana, ¡pero solos!". Un 21%, "que me permitan elegir a mí misma el regalo", mientras que un 18% dijo: "que cocinen mis hijos, o eventualmente mi esposo".

El resto es más reivindicatorio (de la mujer, despegada del rol materno): otro 18% dijo “irme sola de vacaciones”, un 6% "salir con amigas de shoping o a comer", y estos dos últimos porcentajes, que merece que el mundo las conozca: mientras que unas dijeron "que mi esposo o ex se haga cargo de los niños" (2%), y "dormir todo el santo día" (4%).

Consultada por este diario, la psicoanalista argentina Any Krieguer ríe con las respuestas que ofrecieron las madres encuestadas: "¡Claro! Los que las madres quieren, siempre siguiendo lo que ellas dijeron en este estudio, es justamente no ser madre, como ser, en definitiva, tomarse una vacación de la maternidad. Porque siguiendo con esta lógica, una madre quiere ser agasajada. Como la maternidad es una oferta hacia los hijos, de ahí que responden lo que respondieron en este estudio. Y habrá que respetar lo que piden sin atreverse, y exhortarlas a que se atrevan a decir exactamente lo que ellas quieren, porque no decirlo, en todos los planos, es fuente de todos los problemas. Y ahí dicen, en voz alta, cuando se les da el poder de decirlo, que lo que quieren el domingo es, sobre todo, no ser exigidas por los sacrificios cotidianos".

Lo curioso del estudio es que ante la pregunta simple sobre "qué quiere que le regalen para su día", las mujeres respondieron así: un 20% indumentaria en general pero un 11% calzados en especial, 10 % celulares, otro 10% electrodomésticos, y un 9% notebooks o tabletas. Casi un 10% (9,68%) elije el regalo de una experiencia, como una cena, un spa o la entrada a un espectáculo.

"Lo que muestra -como añade Krieguer-, que muchas mujeres, al menos las encuestadas, responden  más acorde al estereotipo de lo que ellas creen que deben responder, acaso para coincidir con el regalo in mente en los hijos y esposos". Y cierra, pensativa: "Pero en tiempos en que se habla del debilitamiento del patriarcado, este estudio muestra un alerta".  

Desde Avellaneda, María Inés Fernández (70 años), concluye: "No comparto, en líneas generales, los regalos no confesados que confesaron las madres en este estudio. Al menos yo y mis amigas, siempre que quisimos viajar solas o dormir todo el día, lo hicimos. Además, importa el regalo y no importa: total, se puede cambiar. Yo lo cambio siempre". «

 

 

«Expresan que justamente ese día quieren no

ser madres»

Any Krieguer

Psicoanalista

 

 

"No estar en casa, eso es lo que querría, y lo conseguiré", ríe Valeria Bracamonte, que tiene 32 años, y vive en el barrio porteño de Paternal. Valeria posa con su hijo único, Facundo, de 9 años. "Y porque él es muy chico, no estoy como para pedirle cosas muy mías, como irme a un spa solita, o cosas inconfesables."

Valeria trabaja de empleada; y se la ve contenta, y decidida. Evidentemente, pasará el Día de la Madre fuera de su casa: "Iremos a almorzar afuera, previo desayuno en familia, y luego pasearemos, si el tiempo es benigno. Y si no lo es, quizás vayamos al cine." El domingo será una jornada de disfrute: "No soy de las que se quejan por los regalos, pero sí de que en mi día cumpla   deberes de madre."

 

 

 

Obsequios materiales o salir de la rutina

Acaso uno de los mayores obstáculos que enfrentan las ciencias que estudian el comportamiento humano es el de la insinceridad de lo que se dice ante una encuesta. Por eso no son siempre ciento por ciento confiables los estudios que generalizan sobre lo que las personas realmente piensan, anhelan, odian o toleran. “La encuesta es consciente del salto que existe entre lo que uno dice y lo que uno siente”, señala Di Pace, cuya pesquisa ordena respuestas a entrevistas realizadas a unas 3000 mujeres de los principales conglomerados urbanos del país. Director de la Consultora Focus Market y asesor de CAME, explica que "cuando se obsequian regalos a las madres se piensa en un regalo material, pero sin embargo, cuando les consultamos a ellas, valoran más una experiencia o realizar actividades que no tengan que ver con la rutina del hogar. Sin embargo, en vísperas del Día de la Madre hay un alto stock de indumentaria y calzado en las tiendas y fuertes acciones promocionales con descuentos de hasta el 25% y cuotas sin interés, y esos son los regalos tradicionales para este día. También está la madre tecno que quiere que le renueven su notebook o smartphone, y cada vez queda más desplazada la opción de electrodomésticos para el hogar, porque más que un regalo se convierte en un condicionante para realizar actividades en la casa, ya sea cocinar o limpiar”. Respecto del encuentro familiar, "todavía sigue el rito del padre o los hijos agasajando a la madre con una comida, y procurando invertir los roles, es decir, que si ella cocina habitualmente, no lo haga esta vez".

 

 

Son madre e hija, y llegaron a Buenos Aires desde Porto Alegre, en Brasil, donde viven. "Es una buena ocasión tu pregunta para decirle a mi hija lo que quiero para el Día de la Madre", dice a Tiempo Graça, que es jueza en su ciudad. "Quiero unas tenis", le dice a su hija Alana, de 21 años, en portuñol, refiriéndose a unas zapatillas para hacer running. "¿Si cumpliré lo que me pide mi madre? Bajo ningún punto de vista: los regalos son sorpresa", responde con fingida malicia la joven Alana.

 

 

 

 

Susana Christian vive en el barrio porteño de Palermo. Tiene dos hijas, de 43 y 44 años, y varios nietos que adora. Ya jubilada, su mejor regalo, si lo hubiera, "sería pasar el día en familia, con mis hijas, mis yernos y mis nietos. Sucede que una de mis hijas vive en Tigre; y sus hijos, ya adolescentes, están con sus cosas, así que no los veo tanto como quisiera. Por eso el domingo quisiera pasarlo con todos ellos." Susana sólo se ilusiona con estar rodeada de afectos. Y añade: "Pero ojo, nunca me importaron los regalos."

 

 

 

Elena Pastor es fotógrafa profesional, y se dedica a retratar bebés. "Algo que me gustaría pero no se lo dije a mis hijos, sería pasar un día de spa. Ya lo hice antes, y es una linda experiencia", se sincera Elena, cuyos hijos, Justina, de 48 años, es también fotógrafa, y Juan, de 45, vive en Tasmania, gerenteando un resort. "Me gusta la idea de hacer lo que quiera en mi día; porque lo es, en definitiva. Pero quisiera un regalo en familia, también: estar todos juntos." Elena está casada con Jorge hace 45 años.

 

 

 

 

"Siempre digo lo que quiero de regalo en mi día", dice, con sorpresa ante la pregunta de qué quisiera recibir y no se anima a pedir Laura Berzon, que vive en Villa Urquiza y es madre de Andrés, de 15 años. "Ojo, a mí me gustan también las sorpresas. El año pasado, por ejemplo, Andy me sorprendió con un desayuno a domicilio. Laura trabaja en publicidad, "y como hija de este medio, me gustan los regalos, y las publicidades que nos inducen a comprar lo que queremos nosotras, no lo que quieren ellos".

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