El sueño del automovilismo se hizo realidad y los motores volvieron a rugir en el Juan Manuel Fangio que tuvo hoy el bautismo de fuego con las tandas de entrenamientos. La gente se acercó para sentir la potencia de los motores en el arranque del gran show que durante todo el fin de semana convocará a miles de personas.
El tiempo acompañó en la primera jornada de entrenamientos que arrancó a las 11.20 con la Fórmula Renault 2.0 y siguió con las vueltas de ensayo del Súper TC2000, la categoría estrella de la competencia. Mientras los autos estaban en pista, la organización avanzó con los últimos pormenores del armado de carpas, acreditaciones y puesta a punto del gran show que hará palpitar a Rosario y que convocará a una multitud durante todo el fin de semana.
Cuando comenzó el rugir de los motores, minutos antes del mediodía, de a poco el público se fue acercando al Juan Manuel Fangio y pasaron de la incredulidad a la realidad: el sueño del automovilismo estaba en marcha en la zona norte de la ciudad.
Los ensayos se desarrollaron con normalidad y el ruido de los motores comenzó a encantar a los fanáticos. "¡Que lindo suena!", exclamó uno de los muchachos que ataviado con la infaltable gorrita se dispuso a vivir la fiesta fierrera desde el minuto cero. Las caras de fascinación del público, especialmente masculino, cuando los autos del Súper TC2000 están cerca lo dice todo, pero cuando los motores V8 se encienden el éxtasis es total. "Los impulsores se parecen a los de la Formula Uno", dice otro y la pasión se desata.
Otra postal clásica y también convocante de las carreras son las promotoras de las que tanto se habla. Y efectivamente están por todos lados, con remeras brillosas, plataformas, shorts cortos y ajustados. Las chicas entregan papeles y propaganda que a nadie le importa, mientras despliegan su encanto y se roban las miradas de todos, casi a la par de los impactantes vehículos. Igual prometen que lo mejor se apreciará a partir de mañana.
Mientras se arman los livings y los vips de la categoría, se exponen autos lujosos de las marcas líderes y se construyen las últimas estructuras que faltan. Quienes hoy pudieron darse una vuelta por el autódromo aprovecharon para sacarse fotos con los pilotos e invadir zonas que mañana estarán más controladas.
Entrada la tarde fue llegando más gente sobre todo al sector de boxes. Y por un momento los motores al palo, los stands, las carpas blancas, los camiones de cada equipo, la profesionalidad en el sector de boxes y los grupos de mecánicos vestidos pulcramente con las identificaciones de sus marcas, hacen olvidar que la carrera es en Rosario. Este mundo es el de los fierros y la sensación es que podría ser en cualquier parte del país, sobre todo a partir de las idas y vueltas en el tema judicial del autódromo. Pero la realidad es que la ciudad recuperó el automovilismo, que el rugir de los motores llegó a Rosario para quedarse y todo está dispuesto para disfrutarlo.
Para comer y tomar. Llegar al autódromo es relativamente fácil, aunque la recomendación es ir con tiempo ya que las distancias son largas, los estacionamientos son espaciosos y hay que caminar. Dejar el auto cuesta 60 pesos para los tres días y vale aclarar que esto no significa 20 por jornada, sino que se deberá abonar ese costo aunque vaya sólo un dia.
En el sector de generales y preferenciales se despliegan varios puestos donde se vende agua, gaseosas y hielo a 10 pesos cada producto. Para comer se ofrecen hamburguesas y choripanes a 20, y los panchos y los conopizza, que son la vedette, cuestan 15 pesos.
En el sector de boxes se encuentra "el dinner" de la categoría, que es un restaurante con varias opciones, donde, además de sandwiches, se sirven carnes y ensaladas. A modo de referencia una gaseosa se consigue por 15 pesos, una milanesa a 25, una porción de papas fritas a 20, hamburguesa completa a 15 y un helado a 8 pesos.
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