Todas las crisis incluyen también una oportunidad

Por: Hernán de Goñi

El riesgo que soporta hoy el pueblo japonés es que la enorme cantidad de víctimas y daños que causaron el terremoto y el tsunami se vean multiplicados por un accidente nuclear. La probabilidad de que esto sucede, en la opinión de los expertos, es baja. Y aunque pueda ocurrir, será un fenómeno con principio y fin.

Un reactor no estalla como una bomba atómica. Por eso no habrá una nueva Hiroshima o Nagasaki. También se asegura que es erróneo buscar una comparación con Chernobyl, que era una fábrica militar para producir plutonio que había disminuido seriamente sus controles de seguridad.

El mundo hoy está reaccionando en función del alto grado de incertidumbre que todavía existe en torno a las centrales dañadas. Pero cualquier inversor debe ser conciente de que una sobrerreacción puede ser tan perjudicial como el exceso de confianza. Nadie duda de que pase lo que pase, Japón podrá ponerse de pie otra vez, como lo hizo en el pasado tras una guerra que pulverizó sus principales ciudades. Hay que evaluar la situación día a día, para ajustar las proyecciones de tiempo y de costos. La noticia es la catástrofe que afecta a la tercera economía mundial. Pero una ayuda a tiempo puede encausar esfuerzos y permitir una recuperación más rápida. Como bien sabe Japón, crisis también significa oportunidad.

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