La frase la dijo el vice capitalino, Armando Molina, que a través de una extensa nota de opinión trazó un paralelismo entre el reclamo quintelista con la ‘Batalla de Vargas’, al cumplirse el 146º aniversario de este hecho histórico para los riojanos.
A 146 años de la Batalla de Vargas, el sentimiento de unidad latinoamericana está más vigente que nunca, por Armando Molina
Cuando llegan fechas como las del 10 de abril, uno tiene que reflexionar sobre lo que pasa en Latinoamericana. El 10 de abril de 1867 caía la posibilidad de resistencia de los pueblos del norte y cuyo frente al gobierno centralista de Mitre. Pero la batalla del Pozo de Vargas no hizo más que hacen perdurar por todos estos años los sueños de ver una Latinoamérica unida.
Esa política se puede visibilizar ahora en los pueblos latinoamericanos que se unen por intermedio de la UNASUR, del MERCOSUR, por los sueños de Bolivar y San Martín que se unen en un canto de esperanza desde el Río del Orinoco hasta el Estrecho de Magallanes.
Sin embargo, y más allá de esas voces que se alzan al unísono, también hay que ser cautos con lo que pasa en esta Rioja que dio caudillos como Felipe Varela. Ahora nos toca a los riojanos librar una última batalla: la de la coparticipación municipal.
Afortunadamente no será cruenta como la de Vargas, puesto que nuestro armamento es nuestra voz. El único accionar que nadie nos podrá quitar jamás es la posibilidad de levantar nuestra voz para denunciar las irregularidades.
Ayer fue Felipe Varela con sus pronunciamientos. Ahora son los ciudadanos quienes dicen basta a una forma de hacer política, y así poder reflejarse en esos sueños de esperanza que se dan en todos los pueblos latinoamericanos.
Y si se me permite el parafraseo de Felipe Varela cuando dijo: ¡Es el grito que se arranca del corazón de todos los buenos argentinos! Ahora es el turno de nosotros de gritar con el corazón ¡de todos los buenos riojanos!

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