En ciudades iraquíes hubo 14 muertos
BAGDAD.- Catorce manifestantes murieron ayer en enfrentamientos con la policía en Irak, donde miles de personas protestaron, en el llamado "día de la furia", para denunciar la incompetencia y la corrupción del gobierno, mientras cientos de miles manifestaban en Jordania, Yemen, Egipto, Bahrein y Túnez para pedir reformas y mostrar solidaridad con la revolución en Libia.
En las que fueron las protestas más violentas en Irak desde que una ola de rebelión popular empezó a extenderse por todo el mundo árabe, miles marcharon frente a edificios de gobierno y chocaron con las fuerzas de seguridad en ciudades de todo el país.
En Bagdad, las fuerzas de seguridad utilizaron cañones de agua y granadas lacrimógenas para dispersar a los manifestantes que les lanzaban piedras.
Según la policía y los hospitales, hubo cinco muertos en la ciudad de Mosul (Norte); dos en Hawija, en la provincia petrolera de Kirkuk; cinco en Tikrit, y uno en Samarra, en el centro del país, así como un joven de 15 años en Calar, una localidad kurda de la provincia de Diyala.
Estas muertes elevan a 18 el número de manifestantes que han perdido la vida en las protestas que agitan a Irak desde hace varias semanas. Un policía también murió.
Además, 124 personas, entre ellas 17 policías y soldados, resultaron heridas en una decena de ciudades en donde se realizaron marchas de protesta. En cinco ciudades, incluida la capital, se mantendrá hasta hoy la prohibición de circular.
Por esta razón, los iraquíes tuvieron que caminar hasta la plaza Tahrir, en el centro de Bagdad. En medio de un importante despliegue militar y policial, unos 5000 manifestantes se encontraban en la plaza y otros llegaban al lugar.
También se impusieron restricciones a las protestas en el resto del país. "Queremos una buena vida como seres humanos, no vivir como animales", dijo un manifestante, Khalil Ibrahim, de 44 años.
Los manifestantes derribaron vallas, apedrearon a la fuerza pública y se enfrentaron en numerosas ocasiones con los agentes del orden. Los soldados, desplegados en grandes contingentes, registraron a los opositores que intentaban llegar a la plaza Tahrir y cercaron el lugar y las calles aledañas con alambre.
El refuerzo de la vigilancia refleja la preocupación de las autoridades iraquíes de que las protestas pudieran cobrar fuerza como lo hicieron en Egipto y Túnez.
Varios helicópteros militares sobrevolaron la plaza mientras diversos vehículos y camiones de las fuerzas armadas tomaron posiciones en ese lugar, donde unos 600 manifestantes con banderas iraquíes gritaban "No al desempleo" y "No al mentiroso de al-Maliki", en referencia al primer ministro Nouri al-Maliki.
Inspirados en las revueltas de Túnez y de Egipto, un movimiento bautizado "la revolución de la furia iraquí" convocó a través de Facebook a manifestarse para exigir "el cambio, libertad y democracia verdadera" y pidió a las fuerzas de seguridad "proteger" a los manifestantes.
En otros países
Pero no sólo Irak fue escenario de manifestaciones y de represión. Yemen también vivió ayer manifestaciones masivas consideradas como el "inicio del fin" del presidente Alí Abdullah Saleh, con un saldo de un muerto en Adén (Sur) por disparos de la policía.
Importantes manifestaciones tuvieron lugar en Sana, Adén, Taez y Mukalla, en las que participaron cientos de miles de personas.
En Amman, Jordania, más de 5000 personas salieron a las calles de la capital tras los rezos del viernes para exigir reformas políticas, incluyendo la disolución de la Cámara baja del Parlamento, mientras al mismo tiempo se celebraba una manifestación paralela en apoyo del sistema.
En Túnez, el gobierno de transición anunció hoy que las elecciones en el país "se celebrarán a más tardar a mitad de julio" próximo, en medio de nuevas manifestaciones que reclaman la renuncia del gobierno encabezado por Mohammed Ghannouchi, y que fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad.
En Manama, Bahrein, unas 10.000 personas ocuparon la plaza principal para pedir la renuncia del gobierno, mientras que en Egipto decenas de miles de personas volvieron a la plaza Tahrir para celebrar que hace un mes comenzó la revolución que desembocó en la salida de Mubarak y mostrar solidaridad con Libia.
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