Tiros en una agencia de quiniela

Tiros en una agencia de quiniela
Cuatro malvivientes concretaron ayer un violento asalto en una agencia de quiniela de barrio Liceo Norte, en un hecho donde se produjo un intercambio de disparos y que culminó con un menor herido.

El grave suceso ocurrió poco después de las 20 y tuvo lugar en la agencia ubicada en Bernardo de Irigoyen y Callejón Aguirre, esto es, en el extremo norte de la ciudad.

¿Una burla?

En ese momento en el local se encontraban dos clientes cuando un joven ingresó y pidió una boleta para jugar al número 79 (que en el folckore de los adeptos a este juego significa El Ladrón).

Agenciero y clientes estaban en eso cuando de pronto otros tres sujetos irrumpieron en el local.

Los recién llegados no perdieron tiempo con nada. Sacaron a relucir armas de fuego y gritaron la orden para que todos se tiren al piso.

Claro que el particular jovencito que pidió apostar por el 79 se sumó a la faena, con lo que quedó en claro que formaba parte de la banda.

Fue en dicha circunstancia que los delincuentes se hicieron del dinero de la víctimas y de algunos objetos personales de valor.

Pero cuando los cacos se retiraban del lugar las cosas se complicaron. Uno de los rufianes abrió una cartera que pertenecía al agenciero y observó que en su interior había una credencial policial.

“¡Es un policía!”, fue el grito de guerra del malviviente.

Acto seguido uno de sus compinches apuntó directamente contra la humanidad del agenciero y le descerrajó dos disparos. Por suerte los proyectiles no hicieron blanco y se estrellaron contra la pared. Es de hacer notar que los disparos fueron hechos a la altura de la cabeza.

Puesto en la crucial instancia el agenciero echo mano de su arma reglamentaria y se lanzó tras los cacos que fugaban a bordo de dos motocicletas.

El tiroteo siguió ahora en la calle.

Uno de los disparos del agenciero impactó contra la humanidad de uno de los cacos que terminó cayendo al suelo.

El premio al buen amigo no se lo darán seguro a estos delincuentes que dejaron abandonado al herido y escaparon del lugar a toda velocidad.

El ladrón herido resultó ser un menor, de 17 años, al que se le secuestró en su poder un revólver calibre 32, con dos proyectiles y dos vainas servidas.

Todavía consternado por el drama vivido, esta mañana el agenciero confió que “tomaré las medidas de seguridad del caso, pero voy a seguir trabajando”.

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