El tipo de cambio favorece importaciones

El gobierno ya tenía los datos preliminares cuando dispuso, en febrero, poner en práctica el sistema ampliado de licencias no automáticas, que paralizan las importaciones de 600 rubros, aproximadamente. El año comenzó mal. Ya en enero la reducción del superávit comercial fue significativa por el importante avance de las compras en el exterior. Efectivamente, el saldo de enero fue de 513 millones de dólares y marcó un retroceso del 57,8% respecto de enero de 2010, cuando el saldo fue de 1.217 millones de dólares.
En enero de este año, las exportaciones registraron un crecimiento del 21,9%, al alcanzar la suma de 5.392 millones de dólares. Este aumento de los envíos al exterior es resultado de una combinación de mayores cantidades (11%) y mejores precios (10%).

En el caso de las importaciones, el crecimiento respecto del mismo mes del año anterior fue del 52,2%, alcanzando un monto de 4.879 millones de dólares. El incremento se explica por la combinación de mayores cantidades ingresadas (40%) y de mayores precios (9%).

El aumento de las importaciones se ha visto favorecido por dos aspectos fundamentales: una mayor demanda de productos y un tipo de cambio real cada día más bajo por efecto de la inflación que, aunque el gobierno la niegue, ha deteriorado la competitividad de nuestra economía.

La demanda, a su vez, viene estimulada por dos factores que la explican. Por una parte, los incrementos salariales, que este año promediarán el 30%, y la urgencia de las personas por deshacerse de esos pesos para evitar que pierda poder adquisitivo por la inflación. De esta manera cae la demanda de pesos y aumenta la demanda de bienes.

Frenos a las importaciones

La aplicación de las licencias no automáticas ya está generando problemas. Por una parte, productos que no pueden ingresar. Por otra, partes esenciales que se encuentran trabadas en su ingreso y por las cuales los importadores deben justificar su necesidad y la imposibilidad de conseguirlo en cantidad y calidad en el mercado interno.

Los frenos a las importaciones son equivalentes a las sanciones que se aplican a las consultoras que hacen mediciones de la evolución de precios en paralelo a las oficiales. En realidad no hacen ningún efecto más que confundir, aumentar la desconfianza y paralizar el proceso de inversiones.

Para el gobierno sería mucho más fácil recurrir al viejo modelo de devaluar el peso frente al dólar, pero al estar desvalorizándose la moneda norteamericana en el mundo, devaluar se hace casi imposible o muy difícil. Aún el Banco Central sigue comprando grandes cantidades de dólares excedentes en el mercado para evitar que caiga la cotización de la moneda norteamericana. Hoy está en 4,04 y el gobierno aspira a que llegue a 4,10 para fin de año.

Frente a la actual inflación, tampoco hay incentivos para atesorar en dólares. Éste es el motivo por el cual la mayor cantidad de moneda se traduce en un vuelco a las compras en el mercado doméstico.

De todos modos, las importaciones, que han sido limitadas, tienen una incidencia relativa en el monto global. Sólo en enero los mayores crecimientos en las importaciones vinieron del rubro de combustibles y lubricantes por mayores compras de gasoil, gas licuado y gas natural. El rubro que más creció fue de piezas y partes para automotores, que es el más afectado. Pero también sobresalieron los crecimientos de compras de bienes de capital, entre los cuales se cuentan grupos electrógenos, cosechadoras, receptores decodificadores para TV digital, computadoras portátiles y estaciones base de telefonía celular.

No es mucho lo que se puede trabar pero es mucho el daño que se hace al país en materia de imagen internacional. Ya hay quejas de varios países mientras otros están pidiendo que se excluya a la Argentina del G-20 por violar los acuerdos del grupo para evitar el proteccionismo.

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