Tilcara recibió a todos los que buscaron diversión

Tilcara recibió a todos los que buscaron diversión
A pesar del descenso de la temperatura registrado el viernes después de la tormenta caída en una amplia zona de la Quebrada de Humahuaca y en particular en San Salvador de Jujuy, gran cantidad de personas colmó la ciudad de Tilcara durante el fin de semana del tradicional Enero Tilcareño.

Si bien la mayor cantidad de visitantes se registró en la villa turística, Purmamarca y Humahuaca también recibieron turistas, al igual que Tumbaya, donde se desarrolló ese mismo día el VI Festival de Pialada de Burros y Doma de Potros como parte del Calendario Turístico y Cultural que está desarrollando y se extenderá hasta el inicio de la Semana Santa.

El registro de afluencia turística superó largamente lo recibido en los tres primeros fines de semana de este mes -que igualmente habían sido muy beneficiosos para los prestadores de servicios turísticos- y se cumplió a la vez con el pronóstico que habían realizado a fines del año pasado.

Aunque hay que reconocer también que a nadie sorprendió la masiva asistencia de visitantes el sábado cuando en las calles de la villa turística crecía ya el aroma del carnaval que luego en horas de la noche se trasladó a los bailes públicos y en particular a la plaza “Coronel Manuel Alvarez Prado”.

El viernes después del mediodía, Tilcara se nubló, al igual que en San Salvador de Jujuy, y el sábado se mantuvieron las condiciones durante todo el día.

En la mañana apenas cayeron unas contadas gotas de lluvia que poco interés despertaron mientras comenzaban a llegar los visitantes, en su mayoría jóvenes. Esto mientras en la Capital jujeña, desde la mañana los colectivos partían de la terminal con la capacidad completa hacia la Quebrada y en particular a Tilcara hasta las siete de la tarde aproximadamente. Las condiciones climáticas poco importaban a quienes querían disfrutar del fin de semana.

UN SÁBADO INTENSO

La mayor asistencia comenzó a producirse después del mediodía y a pesar del cielo cubierto, la temperatura era agradable, aunque muchos tomaron las precauciones del caso protegiéndose con los pulóveres “artesanales” importados de Bolivia que a la vez importa del Perú -donde se los elabora industrialmente-. Otros se calzaron chulos similares en diseño, color e hilo utilizados para la confección de los pulóveres, que se adquiere en la plaza central a un precio que va entre los 100 y 130 pesos, valor muy inferior a lo que se paga por un genuino pulóver tejido artesanalmente con hilo de oveja que se cotiza a partir de los 350 ó 370 pesos en el Instituto de Desarrollo Indígena, por ejemplo.

La calle Belgrano desde la plaza central hasta la terminal de colectivos fue la arteria más transitada por personas y vehículos durante el día y la noche; la plaza “Coronel Manuel Alvarez” el lugar para descansar, tomarse unos mates y guitarrear.

Cerca de allí, en el tinglado municipal se realizaba una exposición de automóviles con un espectáculo de luz y sonido, mientras que por la calle que bordea el río Grande se efectuó el pasacalle de los vehículos que participaron en la muestra que concentró otra gran cantidad de público amante de los fierros. Y en la calle Marcelino Vargas, entre el edificio municipal y la plaza central, se montó una feria artesanal, por donde también constantemente hubo transitabilidad de visitantes.

A medida que fueron avanzando las horas, la plaza central fue el lugar de encuentro hasta la madrugada. A las 20:00 era impresionante la juventud reunida en ella, el bullicio y la música fueron creciendo hasta las 21:30 cuando de repente llegó una banda musical que con ritmos típicos de la región y canciones populares de las comparsas tilcareñas, inició el carnaval de ablande. La nieve artificial agregó el entusiasmo del Diablo carnavalero mientras parejas de jóvenes bailaban carnavalitos, taquiraris y aquellos otros que cantan y bailan en las comparsas “Pocos peros Locos”, “Los Ahijaditos”, “Los Caprichosos” o los que Los Tekis popularizaron en las comparsas “Los viejos choclos” y “No somos nada”.

Tilcara se convirtió en una verdadera fiesta popular no sólo en la plaza o en los clubes deportivos donde hubo bailes con Los Huayras, Coroico y Elección Reina del Enero Tilcareño, también en las calles como si fuera el mismísimo carnaval que en los restantes poblados de la Quebrada aún están a más de un mes de poder comenzar a vivirlo.

Sin dudas que aquel que quiso asegurarse una noche de diversión y eligió la villa turística no se equivocó, tanto es así que inclusive la pudo prolongar hasta el mediodía de ayer en los campings o en las zonas próximas al río Grande compartiendo un asado entre amigos.

La cuestión era pasarla de la mejor manera y así lo hicieron despreocupados de lo que pudiera haber pasado con las condiciones climáticas.

DESPUÉS DE LA ALEGRÍA

El domingo amaneció despejado, el sol nuevamente se apoderó del cielo tilcareño como la mayor parte del año, las calles estaban más tranquilas, pero se mantenía el permanente tránsito de personas desde un lado a otro, los restaurantes prácticamente se colmaron de comensales, las heladerías ni que hablar, el camping al límite su capacidad, el mercado de frutas y verduras muy concurrido en busca de lo necesario para el asado del mediodía, las empanaderas y tamaleras ubicadas en las esquinas vendieron todo, al igual que las tortilleras que permanecieron en sus lugares hasta después de la hora de tomar la merienda o un mate cebado en la plaza central.

Después de las 14:00 nuevamente volvió a nublarse y comenzó a correr un viento que obligaba a sujetarse el sombrero con la mano, pero la temperatura era más que agradable e invitaba a conocer Tilcara desde un extremo a otro, aunque lamentablemente muchos de los que vinieron empezaron a regresar a sus ciudades llevándose los recuerdos de horas vividas agradablemente y dispuestos a esperar la llegada del Diablo carnavalero que aquí, ya comenzó a hacer sus diabluras y que el próximo viernes se mostrará en la calle a través del Encuentro internacional de los carnavales de Sudamérica con la participación de comparsas de Tupiza (Bolivia), Abra Pampa, las Yungas y de esta ciudad.

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