El paraíso vegetal de Luis Armando Santander un hombre oriundo de Chiloé que creció en Comodoro Rivadavia es, como lo son los lotes forestados de muchos otros hombres y mujeres laboriosos que han sabido amar esta ciudad, un fiel testimonio de que aunque desérticas estas tierras saben dar sus buenos frutos a quienes se determinan a cuidarlas.
"Cuando empecé a trabajar en este terreno esto estaba lleno de matas de más de un metro de alto y no teníamos agua, así que para regar teníamos que traerla desde otro lado. Soy uno de los 6 pioneros de esta zona", comentó el propietario de esas tierras nobles, situadas en cercanías de la ex Radio Estación de YPF.
"Esto era un monte nomás, poblado de malaespina. Después de sacar todo eso con pico y pala empecé a sembrar papas, tomates, lechugas y a la vez empecé a plantar árboles. Algunos fueron traídos del Km. 3, del 4, del 8, otros del Forestal. Fue mucho el trabajo que hicimos par llegar a tener esto que tenemos ahora", agregó.
Respecto de la promesa que esconde la tierra en la Patagonia, Santander dijo con sabiduría que "todos piensan que esta tierra no puede dar nada, los únicos que se ponían a plantar árboles eran los catamarqueños, los tucumanos, que venían del norte. Acá no había un árbol porque la gente pensaba que no se podía dar pero no es así la tierra da todo si se la trabaja".
Verde paraíso
1700 m2 totalmente verdes poblados por sauces, pinos, álamos, olmos, ciruelos de 4 clases distintas, duraznos, damascos, manzanos, grosellas, corintos, calafates, frambuesas, rosa mosqueta y una historia de sembradíos de verdura y hortalizas.
En algún momento cuando la salud de Don Luis estaba un poco mejor el lote también supo albergar caballos, chanchos y pollos.
"Yo no vendo nada de lo que produzco acá. Actualmente se lo doy a la gente que quiere llevar fruta, se lo llevo a mi familia, hago dulces", relató Santander evocando el sabor del calafate que crece silvestre en la región, "tan dulce como la miel".
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