El ministro de Seguridad, Juan Carlos Tierno, respondió varias preguntas en una larga entrevista concedida en su despacho a un cronista de este medio, entre ellas el margen de maniobra dentro de un gobierno que -reconoce- observa y audita de algún modo una de las carteras más sensibles.
En este año de gestión el ministerio encabezado por el exintendente de Santa Rosa y ministro de Gobierno, Juan Carlos Tierno, tuvo particulares miradas de parte de la comunidad pampeana y del poder político provincial. Tierno tiene en sus manos una de las carteras más sensibles de la gestión del Gobernador, y por la propia impronta del funcionario se ha convertido en una de las más “observadas”, de adentro y de afuera. En una larga entrevista concedida a este medio, Juan Carlos Tierno respondió todas las preguntas que, quizás, cualquier vecino le puede hacer cuando forma parte de un operativo de rutina en el terreno de los hechos. Y en ese lugar, Tierno, no le saca el cuerpo a nada, y nadie, porque está dispuesto “a pagar los costos” necesarios.
“En toda acción estatal, más en la seguridad, objetivamente tiene que haber habido muchos aciertos y errores. El análisis en ese balance, resulta central que lo realice la comunidad, pero también la autocrítica es fundamental que la hagamos los funcionarios. Y en esto de las críticas y la optimización de la mejora, no solamente hacemos los análisis intra-gobierno sino también en esquemas de participación comunitaria y de esto se habla mucho, pero no siempre llega a la sociedad en prácticas concretas, observables y reconocibles en la sociedad” arrancó.
¿Qué fue, en principio de gestión, lo que usted le propuso a Verna?
Le propusimos al gobierno el abordaje integral de la seguridad, le confirmamos lo que le habíamos adelantado como propuesta electoral: que la política de seguridad tenía que desarrollarse en términos pro-activos es decir, no esperar la reacción o el delito o el dolor humano, sino empezar a operar institucional y socialmente sobre las distintas formas de complicación de la vida en sus distintos niveles. Sostengo que, más en las cuestiones de seguridad, en la Argentina, de tanto algunos hacer lo políticamente correcto han dejado de hacer lo socialmente necesario.
¿Qué significa eso?
Que algunos toman el rol político en la función pública y eso no siempre es compatible, porque la atención en el ejercicio de una función más compleja como todo lo relacionado a seguridad, para tomar una decisión ante una situación objetivamente negativa, se piensa: hay que tomar una decisión, ¿pero no generará costos, riesgos o problemas al funcionario?. Pero también en un análisis objetivo esa acción puede ser útil para integrarse a un beneficio, a un esquema comunitario. ¿Y ahí qué decide el funcionario?: ¿el interés personal en términos de no asumir un costo o el interés social?, esto en todo esquema estatal es preponderante, pero en el de seguridad mucho más.
¿Del otro lado, se entendió en el gobierno lo que usted quería hacer?
Estamos de un mismo lado, ¿qué lado?, ¿la comunidad?, con Verna nos conocemos de hace muchos años. Cuando hablamos por primera vez después de 8 años de no hacerlo, mucho antes incluso del proceso electoral interno del justicialismo, respecto a las propuestas a la comunidad que ambos teníamos, hicimos un análisis conjunto, llegamos a un acuerdo en términos de lo que yo consideraba que podría aportar en ámbitos que uno conoce. Y en base a eso hablamos de la seguridad desde el desarrollo social esto es; problemática de los niños en aumento, por ejemplo, en materia de drogadicción. En mis dos primeros años como ministro de la gestión anterior la edad de inicio en el consumo de sustancias y del alcohol eran los 15 años, hoy es a los 12, y esos datos como otros determinan cuáles deben ser los elementos claves de una política de Estado. Y cuando uno habla de prevenir claro que hay que asumir costos.
Usted “arrancó” rápido en esa condición preventiva, incluso en lugares donde parecía quedar vulnerado el derecho a la propiedad y a lo privado…
Es que algunos hablan de que uno se inmiscuye en la vida y en la libertad de las personas en término de los consumos problemáticos. Es cierto, en lugares como Pico o Santa Rosa había individuos que organizaban determinadas fiestas privadas, pero terminaron siendo privadas para tener una actitud de clandestinidad. Y cuando uno va a evitar eso otro rápidamente hace un escándalo diciendo que es un abuso o autoritarismo, quizás son los mismos que cuando el Estado no interviene y evita el riesgo después terminan diciendo que el Estado está ausente ante la tragedia.
Se hicieron los controles, se pagaron los costos políticos, pero, ¿dio resultado esa acción concreta? ¿se terminaron las fiestas ilegales, bajó el consumo, qué perciben de esa acción?
Particularmente algunos me recriminan que voy rápido. Y yo pregunto, ¿rápido respecto a qué?, el Estado no está para ser escenario de “carreritas” políticas sino para hacer lo que individualmente las personas no pueden hacer. Por eso la ciudadanía aspira a que el Estado sea agente insustituible del bien común, pero eso depende de los funcionarios, no de los discursos, los protocolos o las declaraciones de derechos humanos: la acción es el que devuelve sentido a las palabras y si no hay acción de los funcionarios, en la sociedad hay descreimiento.
¿Por qué cree que en La Pampa, con este nivel chico de población, se tornó tan difícil la convivencia?
Porque el cumplimiento de las reglas, por distintas fuentes fue presentado a la sociedad como que limita la libertad, impide la libre expansión de los derechos, que cada uno pueda reinterpretar las normas de acuerdo a su parecer y criterio, sabiendo las cosas que están mal, pero que empiecen a hacerlas cumplir por otros, que consumir sustancias los niños no es inicio de esclavitud química sino un ejercicio de libertad. Es decir, se fue condicionando mentalmente a la sociedad diciendo que hay derechos ilimitados y deberes inexistentes o mínimos, y que todo ejercicio de la autoridad es autoritarismo.
Hablando de efectos, ¿qué efecto tuvieron o tienen las reuniones que se hicieron con instituciones?
Generamos un debate amplio y genuino, fuimos a muchos encuentros en el interior de la provincia con las autoridades del lugar, y con las instituciones, y luego con los vecinos. </SUBTITULO/1>Y a algunos les molesta eso, incluso en una reunión del barrio Malvinas ustedes tuvieron una señal en medio del cónclave…
En una reunión con el intendente, funcionarios y vecinos alguien tiró una piedra arriba del techo de donde estábamos. Fue una señal, de que le molestamos a los pequeños grupos de poder enquistados en la sociedad de un barrio o en otros lugares donde se creen importantes. Entonces, cuando repliega la participación y el compromiso de los funcionarios unos poquitos se hacen dueños de una esquina de un barrio y pretenden hacerlo del pensamiento de las personas, sea desde la política, de la mediatización u otros, por eso se pretende encorsetar a los funcionarios.
¿Se siente respaldado por el Gobernador?
Ese es un análisis que tiene que hacer Verna, no soy su vocero, él me conoce bien, sabe cuál es mi objetivo, mi trabajo, yo coadyuvé en términos electorales para que él pueda ser candidato a gobernador. Y algunos, de muchos años, íntimamente relacionados con él, Verna evaluará si hicieron lo mismo que yo. Yo en este tiempo de gestión trabajé para el gobierno de Verna, pero he aprendido que no hay que ocuparse ni circunscribirse tanto a los círculos políticos sino a un contacto directo y no demagógico con la situación social. Si alguien se ocupa de la seguridad y no paga costos no se está ocupando de la seguridad, está haciendo la mímica de que se ocupa de la seguridad.
¿Hay resultados positivos para mostrar?
Sí, hay una disminución de algunas problemáticas como el consumo de drogas, (en Pico, a noviembre) una reducción del 43 por ciento de los lesionados graves y muertes de conductores de motocicletas. Ciertamente que hay que pagar costos, como lo hacen los empleados municipales o policiales cuando hacen operativos en la calle, por parte de individuos agresores. Y esos costos se pagan porque forman parte de nuestra obligación y además es nuestra convicción de trabajo.
Por qué, también, ¿se apunta tanto a cierta exacerbación policial?
Hay mucha tendencia generalizar, no quiero ofender a nadie, pero en el periodismo hay mentirosos y corruptos que desautorizan al periodismo, pero no significa que todo el periodismo es corrupto. Con la policía pasa lo mismo, toda generalización es injusta. La policía de La Pampa, a nivel nacional, está reconocida como una de las más correctas en su accionar en el país, dicho por las mediciones que realiza el Ministerio de Seguridad de la Nación tomando como base diversos parámetros.
¿Hay un déficit en materia de recursos para la policía?
Entiendo que todavía restan, pero se ha hecho mucho. En el gobierno provincial anterior se remodeló una gran cantidad de edificios policiales, se hicieron edificios nuevos, se incorporaron elementos tecnológicos importantes, es decir, en los distintos gobiernos se fueron integrando recursos de primer nivel.
Están los recursos, la calidad profesional del policía pampeano, pero persiste el déficit en cuestiones tan básicas como el control en las camineras por ejemplo…
Ese es un déficit significativo que existe en la Argentina. Todos estos temas se plantearon dentro del Consejo Nacional de Seguridad, óptima relación con todos los ministros más allá de cualquier forma política que tengan. Hoy se pretende federalizar el esquema de seguridad, con la participación de todas las fuerzas federales y de Gendarmería Nacional, y ese trabajo en conjunto lo vamos a hacer en La Pampa. A principios del año que viene Gendarmería instala en Santa Rosa el Centro de Reunión e Información (CRI), para integrarse operativamente al CICRE, para investigar y seguir el delito complejo: narcotráfico, trata de personas, etc.
¿Qué quiso decir cuando habló de las pistas clandestinas en La Pampa?
Cuando mencionamos eso no quisimos decir que todas las pistas de aterrizajes en la provincia se usaban para el narcotráfico, dije que al no estar controladas por nadie pueden se usadas para delito complejo. Hace poco apareció un avión abandonado en la provincia de Buenos Aires, que todos elementos apuntan a que era del narcotráfico, y no estaba en la Triple Frontera o zona aledaña, esto significa que los vuelos del narcotráfico no solamente van a llegar a las zonas limítrofes de nuestro país, sino que pueden llegar al interior. Por eso hicimos un protocolo integral para que las autoridades municipales colaboren con todos los avisos previos de movimientos aéreos en los lugares.
Un elemento de su gestión reavivó una antigua polémica, la información que puede o no manejar la prensa en el esquema de seguridad, ¿de dónde surgió imponer el límite informativo a los medios, qué resultados dio?
El Estado de derecho no lo determinan ni los medios ni un funcionario de turno, lo determinan las leyes. ¿Qué le pedí yo a la policía?, el cumplimiento de la ley que señala que el jefe de la investigación desde que se comete un delito en adelante que es el fiscal, determina o no todo lo que se dé a conocer que se llama investigación fiscal preparatoria. Esto está determinado en el artículo 273 del Código de Procedimiento Penal de La Pampa, acá se pidió cumplir con la ley, estrictamente eso.
El ministerio sufrió varias “bajas o renunciamientos” de funcionarios, ¿a qué se debieron esas salidas, no terminaron de encajar en un esquema de funcionamiento?
Esto no es un spa, y por lo tanto sentirse más o menos cómodo no es el objetivo. Nosotros dimos a conocer a la comunidad de personas que convocamos a trabajar y por motivaciones que explicamos públicamente, decidimos que salgan del equipo. Los otros casos donde se presentó como que nos quedábamos solos no fue así, fueron decisiones individuales que cada persona deberá informar.
¿Como el caso de Jorge Gaitán en Pico?
A Gaitán lo convocamos no para hacer una seguridad en términos técnicos, sino para hacer un relacionamiento social en este esquema de trabajo que queremos desarrollar en Pico y en zona norte. El lo evaluó, lo consideró y estaba orgulloso de que hayamos pensado en él, lo dijo públicamente. Ahora un día recibo un sobre cerrado con un papel donde en dos líneas decía que renunciaba por razones personales, sin ninguna otra información, bueno, habrá que preguntarle a Gaitán cuál fue el cambio actitudinal. Yo no puedo andar en mi trabajo con un psicólogo al hombro para interpretar las distintas conductas que tienen unos u otros individuos. Ahora, mi obligación con este ministerio que es el más chico en estructura del Poder Ejecutivo Provincial porque no somos más de una veintena de personas, alguno esté en el nivel que no sea de la eficiencia y del trabajo intensivo que nosotros tenemos, por eso yo no voy a quedar bien “intra”, voy a quedar bien “eternamente con la sociedad”.
¿Cree que aún hay gente, entre ellos funcionarios, que le siguen “buscando las pulgas” a Tierno?
Lo saben todos, y ya en la sociedad, que hay algunos operadores que forman parte de un minúsculo grupo de un círculo de admiradores inversos que buscan en Tierno no una crítica razonada, fundamentada en aras del bien común y de la participación democrática, sino un sustituto a tratarse psiquiátricamente de algunos problemas que tienen respecto a mí. Entonces menoscaban quizá algún rol periodístico y de respeto a la sociedad, por cuestiones personales, creer que con la difamación y el desmerecimiento lograrán sacarnos del medio, ya lo intentaron una vez, y lograron hacerlo porque veían un futuro complicado si yo seguía cuatro años en el municipio.
Y esos “personajes”, según usted, ¿en qué “equipo” están trabajando?
Los que están en el ministerio yo respondo por ellos, en la política macro no sé, hoy las credibilidades no están en los partidos, sino en las personas, y algunos que creían que vaciando de problemas a algunos individuos de los partidos iban a tener la invencibilidad asegurada, hoy deben estar muy preocupados. El sistema democrático requiere de estructuras fuertes, consolidadas, que son los partidos políticos. Pero eso no lo vació la gente, los genuinos afiliados y militantes, los vaciaron algunos pseudodirigentes creyendo que manteniendo en su mínima expresión o inmovilizados los partidos políticos iban a tener asegurada su invencibilidad, junto con un grupúsculo que los rodeaba en rol manifiesto de obsecuencia. La sociedad, me parece, requiere servicio público, dejá de hacer política en términos de decir lo que se cree cae bien, hacé lo complejo, lo difícil, cumplí un servicio aún en los temas más complejos. Por eso yo creo que en los temas más complejos del Estado, entre ellos la seguridad, cometiendo muchos errores pero con algunos beneficios plausibles a la sociedad se construye mucho más consideración político-social que en lo que creían algunos escritores de los códigos políticos de la Argentina, que quizás fueron los coadyuvantes de los destructores de la política en términos del bien común. Lo revelador no son las verdades, sino quienes las dicen.
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