No debería ser necesario, a fines de 2010, explicar la importancia de los centros de salud barriales, o salitas de primeros auxilios, tal como las denomina la gente. Son el primer contacto de quien no se siente bien con un sistema médico que parece estar desbordado. O indiferente.
Pero eso no sucede en Mar del Plata. Los problemas con los que se encuentran las personas que requieren de atención en estos lugares, son muchos. Y como para muestra basta un botón, nos comunicamos con Paola, una vecina del barrio Alto Camet, que nos relata las penurias que miles de conciudadanos viven a diario.
Noticias & Protagonistas: ¿A qué distancia se encuentra la sala o centro de salud más cercano a tu casa?
Paola: A un poco más de treinta cuadras.
N&P: ¿A qué hora te levantás para llegar hasta allí y en qué vas?
Paola: Yo voy en micro y me tengo que levantar a las 5:30 de la mañana.
N&P: Y cuando llegaste, la última vez, ¿qué pasó?
Paola: Me encontré con la sorpresa de que no se llevaba a cabo la práctica a la que iba. Y llevaba bastantes días de colocado el papel que informaba fechas y horarios, pero no lo pusieron ese día.
N&P: ¿Y nadie te avisó?
Paola: No, porque los turnos no se dan más por teléfono; antes uno no necesitaba levantarse temprano, pero ya no es así.
N&P: Un retroceso…
Paola: Sí, claro, y eso me recuerda lo que prometió el intendente Pulti en su campaña: salitas abiertas todos los días, sábado y domingo inclusive, y a mí me engañó. Respecto a la salud, no hizo nada. Las salitas no tienen equipamiento, prácticas no hay, y mucha gente se queda sin atención. A veces no se puede ir hasta el hospital.
N&P: Pero sí, a diario, hay operaciones de prensa del secretario de Salud por las que hacen ver que en los barrios todo está bárbaro y que están en el mejor de los mundos. ¿Te dieron un nuevo turno?
Paola: No, tengo que ir el día 15 para ver. Si tengo suerte, me darán turno; si no, seguiré esperando.
N&P: ¿El médico no está por alguna razón en especial?
Paola: Está de vacaciones. Pero yo supongo que si saben que alguien se toma vacaciones, habría que poner un remplazo. Porque ya se prevé que esa especialidad no va a estar cubierta, y no pueden dejar vacío el servicio. Mucha gente, para recibir un servicio de salud, viene desde Mar Chiquita o de Santa Clara, y cuando llegan se encuentran con nada.
N&P: Una falta de respeto…
Paola: No hay sentimiento para con la salud de las personas: nos están dejando caer de a poquito. Dicen que hay que prevenir, pero cuando uno va a hacerse un chequeo, el médico nos pregunta ¿para qué? Cuando se les explica que uno necesita realizarse un chequeo, se ríen y luego dicen que no. No se hace lo que promete la publicidad; ni siquiera le hacen un hemograma. No sé si es el ministro de Salud, el intendente, la provincia, o la municipalidad los responsables, no sé; pero sí sé que los servicios no se brindan. Y yo fui una de las que votó a este intendente y me arrepiento, porque de todo lo que prometió, no hizo nada. Mucha actividad en el centro, en la costa, pero la gente que vive adentro de la ciudad, no recibió nada.
N&P: Es importante que lo diga gente como vos, que vive en un barrio. Si la atención primaria funcionara como corresponde, estaríamos mucho mejor. ¿Cuánto hace que te habían dado el turno?
Paola: No, no hay turnos programados; uno tiene que ir y ver si tiene suerte que le den el turno para ese día, y si se terminó el cupo con una persona que estaba antes, hay que volver al otro día. Por eso es que hay que ir tan temprano en la madrugada.
N&P: ¿Y quién determina a cuánta gente se atiende?
Paola: No lo sé, pero supongo que rondan los diez, porque llegan a esa cantidad y no va más. Toman café, yo los veo, y no atienden. Uno está temprano, y quizás el médico aparece una hora más tarde del primer turno. Me pasó estando en la salita, me consta porque lo vi. En cuanto al hospital, si llamás al 0800, no funciona, y si no tenés la orden, en la ventanilla no te dan el turno. Hoy, atenderse en un centro de salud o en el hospital, es una odisea.
N&P: Es muy cruel.
Paola: Sí, porque juegan con la necesidad de salud, de seguridad, de todo. Total, las personas somos un número, nada más; porque hacen un censo, y yo no sé si censaron a todos, y qué van a hacer ahora con esos números, si se quedarán en la planilla o con esos datos van a asegurar la salud, la educación. Eso creo que quedará en el papel y morirá ahí. Se vive mal, eso ya se sabe, no necesitaban realizar un censo.
N&P: ¿Sabe que vino el ministro de Salud de la provincia y que además de sacarse fotos, prometió una inversión de un millón de pesos?
Paola: Es cháchara. Hacen esas cosas porque nos subestiman, y no es así: la gente ya piensa libremente y sabemos que todo es una farsa, que nos engañan constantemente. Y lo que más les molesta es que la gente salga a manifestar enojada por tanto tiempo de mentiras.
Un hospital municipal
La situación por la que atraviesan las salitas de Mar del Plata es grave, basta hablar con los vecinos de los barrios periféricos de la ciudad. Y esto trae como consecuencia que el trabajo se incremente tanto en el Hospital Regional como en el Materno Infantil, que dependen de la Provincia de Buenos Aires, y que se ven obligados a realizar servicios de atención primaria ya que los centros municipales no logran hacerlo.
La crisis por la que están pasando las salas de salud municipales es preocupante. Hay falta de personal y las condiciones laborales son, en algunos casos, indignas. Es necesario, con más de 616.000 habitantes estables, que Mar del Plata cuente con un Hospital Municipal, pero para eso los políticos deben aceptar que hay un problema en el área de salud, y por el momento no parecen hacerlo.
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