OBERÁ. Autoridades judiciales y policiales se vieron sorprendidas por la reticencia que demuestran muchos de los testigos citados a declarar en el marco del cuádruple homicidio de la familia Knack, al punto que la mayoría tuvo que ser conducido por la fuerza pública hasta el juzgado donde se instruye la causa.
Hasta el momento, vecinos y empleados del aserradero de Panambí evidenciaron temor a contar lo que saben y tuvieron que ser citados varias veces hasta lograr que asistan a declarar, reconocieron fuentes del caso.
Esta actitud se basaría en el miedo a posibles represalias, lo que abre más interrogantes para los investigadores. “Es un temor fundado porque saben algo más o no quieren decir todo por las dudas. Esa es la incertidumbre que nos queda”, indicaron.
Y según indicó el territorio, Incluso, el día del hecho, el propio Oscar Knack (43) se mostró dubitativo al comentar los detalles del asalto, tal como declaró Gisela Schwartz, vecina del kilómetro 7 de la ruta provincial 5.
El empresario maderero pidió socorro en la casa de la mujer, donde llegó con el cuerpo destrozado por el fuego que le provocaron los desalmados que irrumpieron en su casa el 25 de mayo pasado.
En su declaración ante la jueza Alba Kunzmann de Gauchat, la señora Schwartz mencionó que Knack dijo que “no identificó a los delincuentes porque todos tenían capuchas, pero lo dijo con una actitud como que no quería contar nada de lo que pasó. Creo que ni él se pensaba que iba a terminar así. Él por eso no habló”, aseguró la vecina.
Se trata de un testimonio contundente de un testigo directo que asistió a la víctima cuando aún estaba lúcida. En ese contexto, el interrogante que surge es ¿por qué el empresario habría querido ocultar la identidad de quienes masacraron a su familia? ¿Qué temía o pretendía esconder?
Luego, su hijo Cristian (25) declaró que su padre luchó con los delincuentes y logró quitarle la capucha a uno, a quien identificó como “un prefecturiano o exprefecturiano de San Javier que nos había comprado madera”. Fue así que surgió la sospecha sobre el ex prefecto Pablo Paz (51), detenido desde el 27 de mayo.
Si bien en los días posteriores al cuádruple homicidio la Policía recabó información de las víctimas y posibles contactos con algunos de los ahora detenidos, lo cierto es que el avance de la instrucción choca con la reticencia que mostraron algunas de las personas convocadas para prestar declaración.
“Es evidente que la gente tiene miedo, se le cita y no viene o cuando declaran aportan poco y nada. A la mayoría hubo que buscarlos por la fuerza pública (con la Policía). No sabemos si los testigos tienen miedo, si fueron presionados o si realmente no saben nada, lo que sería muy raro porque Panambí es una localidad chica y se conocen todos”, indicó una fuente del caso.
Es más, mencionó que el propio Carlos “Nano” Knack (20), el único sobreviviente de la familia, dejó dudas en su declaración ante la jueza. “Daba vueltas en algunas cuestiones, no era preciso y se lo notó nervioso, como con temor o con la intención de ocultar datos”, precisaron.
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