Un testigo reconoció hoy, en el juicio oral por el caso, al único acusado de haber arrojado una bengala que mató a un hombre durante un recital del grupo de rock La Renga, en 2011, en el autódromo Roberto Mouras, de La Plata.
El imputado Iván Fontán (27) comenzó a ser juzgado esta mañana por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de la capital provincial por el delito de “homicidio simple con dolo eventual”, que prevé una pena de entre 8 y 25 años, en perjuicio de Miguel Ramírez (32).
En la primera audiencia declaró Leandro Garay, quien describió el momento en que vio al acusado arrojar un “cohete bastante grande” hacia el público que se aprestaba a presenciar el recital.
“Ese día llegué a las diecisiete al autódromo, acompañado por un amigo, con el que transitamos casi dos kilómetros de barro porque había llovido, y nos pusimos a un lado de una serie de baños químicos”, recordó el muchacho, que se moviliza en silla de ruedas.
El testigo aseguró que su amigo lo dejó y como estaba en la sillas de ruedas se quedó solo hasta que se apagaron las luces y comenzó el show.
“Un chico medio raro, no se si estaba borracho o no, tenía un cohete bastante grande, lo prendió, creo que con un encendedor y lo tiró a la gente cuando la banda no estaba todavía en el escenario”, dijo Garay, quien agregó que la bengala recorrió el campo” hasta que “de golpe” no la vio más.
La fiscalía le pidió que reconozca a la persona que tiró la bengala y respondió: “Fue él (por el acusado)”.
Garay continuó relatando que cuando regresó a su casa, en la localidad bonaerense de Merlo, les comentó lo que había sucedido a sus padres, quienes sólo dijeron “ojala” no haya habido ningún accidentado.
Tras revelar que sigue al grupo La Renga desde 1999, el muchacho comentó que “antes de esta vez, no hubo accidentes con bengalas”.
Claudio Bernard, Silvia Hoerr y Liliana Torrisi
Claudio Bernard, Silvia Hoerr y Liliana Torrisi
El abogado defensor Gustavo Avellaneda le consultó a Garay sobre el tipo de vestimenta que usaba el acusado ese día pero no lo recordó, aunque “sí que tenía el pelo más largo que ahora, y estaba subido a un baño químico cuando arrojó el cohete”.
“Parecía una cañita gigante y, en vez de apuntar hacia el cielo, la tiró hacia la gente”, sostuvo Garay, quien indicó que “previo a la rueda de reconocimiento” que se le realizó a Fontán durante la investigación, ya había visto su rostro “en la tele”.
Sin embargo, el joven dijo que el reconocimiento lo hizo en base a su recuerdo y no lo que observó por televisión y que en aquel momento no tuvo “ninguna duda” como tampoco la tiene ahora respecto a que sea Fontán el autor material.
Además, recordó que “había mucha gente donde fue dirigida la bengala, y él (por Fontán) ya había estado tirando antes otro tipo de cohetes pero al piso, al paso, no a la gente”.
“No pensé que la bengala le iba a pegar a alguien, hizo mucho ruido cuando la lanzó, era de color rojo, con mucho fuego, para mí era una caña voladora gigante”, afirmó el testigo frente a los jueces Claudio Bernard, Silvia Hoerr y Liliana Torrisi.
Tras finalizar su testimonio, Garay dijo a Télam que “estaba muy cerca del chico que tiró la bengala, sólo a un par de metros” y que no tiene “ninguna duda de que fue él”.
El juicio continuará mañana con la declaración de testigos convocados por ambas partes
El hecho ventilado en el debate oral ocurrió el 30 de abril de 2011, cerca de las 22.30, en el autódromo platense, donde un hombre encendió un dispositivo de tipo bengala que dirigió al nutrido grupo de personas que se encontraba dispuesto a escuchar al grupo de rock La Renga.
El proyectil impactó en “la zona cervical y le fracturó el maxilar inferior derecho y la primera costilla, lo que le ocasionó la muerte” a Ramírez una semana después en un hospital.
El acusado estuvo preso pero la Cámara Penal lo liberó por falta de mérito al considerar que no había pruebas suficientes para acreditar la autoría.
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