El testigo protegido ratificó que fue Daniel Aguilera quien le disparó en noviembre de 2010

El testigo protegido ratificó que fue Daniel Aguilera quien le disparó en noviembre de 2010
Enrique Tello volvió a acusar al ex jefe de la barrabrava de Godoy Cruz, quien es juzgado por doble intento de homicidio. Para la defensa de "el Rengo", hubo contradicciones en el relato de la víctima.
Daniel Aguilera, ex jefe de la barra brava del club Godoy Cruz investigado en diversas causas desde hace años pero nunca condenado, se sentó por primera vez este lunes en el banquillo de los acusados cuando comenzó a ser juzgado en la Cuarta Cámara del Crimen por el doble intento de homicidio de Enrique y Jonathan Tello –tío y sobrino respectivamente–, atacados a tiros el 15 de noviembre del 2010 a las 19 mientras caminaban por calle Terrada del barrio Parque Universitario de Carrodilla, en Luján.

En la primer jornada de debate, el Rengo, como lo apodan, dio su versión del suceso policial por recomendación de su defensa, a cargo de Omar y Gemina Venier, y se desprendió de las duras acusaciones en su contra, sosteniendo que el se encontraba con las víctimas cuando fueron atacadas (ver aparte). Sin embargo, el testigo protegido y también víctima de la agresión, Enrique Tello, lo acusó como el autor de los disparos que casi le quitan la vida aquella jornada.

Su sobrino Jonathan no participa del juicio porque fue asesinado a fines de mayo del 2011, después de la captura del único imputado. A pesar de que la víctima lo identificó como autor de los disparos, la defensa le marcó una serie de contradicciones, como las que hizo en las cuatro declaraciones de la instrucción liderada por la fiscal especial Claudia Ríos, quien actúa también en este proceso con Javier Pascua.

Tello, quien aseguró que se dedica a trabajos finos de albañilería, metalúrgica como soldador y fletero, aportó su versión del caso y aseguró ante el tribunal presidido por Jorge Coussirat e integrado por Carlos Díaz y Horacio Báez, que transitaba a pie hacia el sur por calle Terrada junto a su sobrino porque se iban a encontrar con un hombre por un trabajo. Agregó que detrás de él venía Santiago Fabián Gómez –alias el Puntano– y que luego se incorporó a la marcha porque lo conocían de la zona donde habitan, conocida como triple frontera (Godoy Cruz, Luján y Maipú).

Señaló que, en un momento, apareció Aguilera en su Golf gris y estacionó su auto frente a ellos. Dijo que comenzó a hablar con el Puntano y que, acto seguido, sacó un arma de fuego y disparó contra el y su familiar para luego darse a la fuga en su automóvil. Afirmó que el Rengo disparó "al menos cinco veces " con objetivo de quitarles la vida.

La víctima aseguró ante los presentes que no tenía problemas con Aguilera, a quien conocía por ser vecinos del barrio La Gloria, pero que, después de ser baleado, le comentaron que un grupo de sobrinos, identificados en el juicio como Andrés y el Tuli –hijos de su primo Marcelo Casca Tello, reconocido malviviente mendocino condenado a perpetua en Santiago del Estero el año pasado por el crimen de un policía– habían mantenido una pelea a la salida de un local bailable una semana antes del ataque con hermanos del Rengo.

A pesar de la versión, la defensa le marcó a Tello una serie de contradicciones que se notaron en el expediente, principalmente relacionadas a que, después de recuperarse de las heridas del ataque en el Hospital Lagomaggiore, declaró en sede judicial ante la fiscal del caso que Aguilera se encontraba charlando con él cuando desde un auto comenzaron a disparar contra todos los presentes sobre la calle Terrada.

Tello, quien es testigo protegido porque ha denunciado amenazas de muerte con ataques armados en la casa donde vive con su mujer y sus hijos, señaló que sus abogados le hicieron cambiar sus dichos.

"Firmé un poder bajo amenaza (a los abogados) y declaré bajo amenaza. Si decía la verdad, me iban a matar, al igual que a mi familia", dijo el testigo. Y agregó que sus representantes legales le armaron la declaración de instrucción para defender al barra.

Debido a esto, uno de los letrados, Pablo Cazabán, está citado para que declare en el debate y aclare la situación. El fiscal Pascua señaló que, de acuerdo al desarrollo del debate y las pruebas que surjan, podría requerir que se saque una compulsa para que se investigue el accionar de los abogados de Tello en un primer momento, es decir, Juan Pablo Chales, Raúl Izura y el citado Cazabán.

Por último, Tello dijo que agarró coraje "de donde no tenía" después del crimen de Jonathan, perpetrado el 27 de mayo del 2011 en su casa del barrio La Gloria, un par de días después de la detención de Aguilera por esta causa en Capital Federal.

Una de las contradicciones que marcó la defensa a Tello fue con respecto a la distancia que se encontraba Aguilera a la hora de apretar el gatillo contra ellos. En la reconstrucción dijo que fue "a unos 8 metros", mientras que hoy afirmó que "fue a un metro".

Con respecto al testigo, la defensa le preguntó si estaba drogado cuando resultó herido, encontrando un "no" como respuesta. Sin embargo, los abogados Venier señalaron que estudios toxicológicos revelaron lo contrario y confirmaron había consumido anfetaminas y alcohol.

Después de la declaración del testigo protegido y víctima del ataque, fue el turno de sus hermanos Daniel y Víctor Tello. Este último, es el padre de Jonathan.

El primero, de 43 años y empleado de tránsito en Godoy Cruz, señaló que, después del hecho que se está juzgando, Enrique le dijo que había sido Aguilera el autor del ataque. Y confió también que sufrió amenazas junto a su familia, que también vive en el La Gloria, para que desvinculen al Rengo del hecho.

"Yo no quería tener problemas con nadie; pero nos decían (hermanos de Aguilera y un tal Puflo) que si contábamos quién había sido, nos iban a matar", relató Daniel ante el tribunal. Asimimo, el testigo reconoció que era muy cercano al barra al sostener que habían ido a pescar juntos a El Carrizal y que tenían contacto en la cancha.

El último Tello en declarar fue el padre del joven Jonathan. Este hombre confesó en sus dichos que su hijo le afirmó que el Rengo le había disparado pero que él le dijo que no lo denunciara ante la Justicia, "porque sabía lo que iba a pasar, lo que finalmente ocurrió", señaló en referencia al asesinato perpetrado meses después.

"Antes de la muerte de mi hijo, me balaron la casa, amenazaban a mi familia, y después también", sostuvo.

Uno de los puntos fuertes del proceso se produjo cuando Víctor Tello, quien reconoció pertenecer hace algunos años al hampa local, dijo que los asesinos de su hijo fueron "hombres vinculados al (Marcelo) Gato Araya", uno de los rivales, según investigaciones policiales y judiciales, de Aguilera en la barriada por el control de la venta de drogas.

"En caliente declaré, después de la muerte de mi hijo, que habían sido hermanos y gente de la banda del Rengo, pero esto no fue así".

Esta declaración fue muy importante para la defensa porque se comprobaría la teoría de que el reconocido jefe de una organización criminal actualmente condenado a perpetua por un crimen, mandó sus sicarios a terminar con la vida de Jonathan desde prisión para que los investigadores culpen a Aguilera.

El debate oral contra el barra seguirá hoy con la declaración de más testigos, entre ellos, los policías que fueron hasta la escena. Está previsto que el proceso termine el jueves después del desarrollo de los alegatos de las partes.

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"LA FISCAL ME QUIERE VER MUERTO"

Daniel Aguilera arriesga como máximo 33 años si es hallado culpable. El Rengo, quien era el jefe de la barra brava del Tomba, fue el primero en hablar ante las partes. Pero antes de que se iniciara el proceso, este lunes a las 10, tiró la frase en el banquillo de los acusados. "(Néstor) Pitana debería estar sentado acá", señaló en referencia al árbitro que dirigió el partido que el domingo River le ganó al Tomba en el Malvinas.

Luego de señalar que se dedica a la venta de autos, aportó su versión y reafirmó que no tiene nada que ver con el ataque. "La fiscal (Ríos) me quiere ver muerto; no soy ni la mitad de lo que dicen que soy. No estoy enojado, sino dolido (con la Justicia)", fueron algunas de sus frases.

Declaró que iba al Parque de Descanso de Luján y que se encontró con Enrique Tello, su sobrino Jonathan y el Puntano Gómez. Agregó que frenó y que quería proponerle un trabajo de albañilería cuando pasó un auto y desde su interior le dispararon.

LA DECLARACIÓN QUE AYUDÓ AL IMPUTADO

Santiago Fabián Gómez, el Puntano, confirmó la versión de Aguilera en el proceso. Este hombre dijo que se había juntado con los Tello y que su objetivo era ir cosechar cerezas en una finca cercana al lugar.

Agregó que el Rengo frenó su auto, un VW Golf, frente a ellos por calle Terrada, y que comenzó a dialogar con Enrique Tello por un trabajo. "Cuando iba a pedir fuego a un quiosco, pasó un auto (señaló que era un Gol) y que dos personas dispararon contra los Tello y Aguilera.

"Me escondí, vi a los dos heridos y corrí por una finca para escapar", contó el testigo que coincidió ­–en gran parte y también con contradicciones­ con la versión del Rengo.

También comparecieron una vecina del barrio, quien dijo que escuchó disparos pero no reconoció a los agresores, y la esposa del Puntano, quien coincidió con su pareja.

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