Declaró en la primera jornada de juicio oral que Pablo Yañez, el imputado del caso, no conducía el auto que arrolló a la víctima en el accidente ocurrido en el 2010.
Cinco testigos hablaron en la Segunda Cámara del Crimen, ubicada en el tercer piso de los Tribunales locales, y uno de ellos, Matías Salvatierra, acompañante de Yáñez en el accidente fatal, aportó la versión más destacada de la jornada.
Salvatierra, amigo del hermano del Yañez y pasajero del auto al momento del siniestro, declaró que una chica conducía el rodado que atropelló a Trossero. El testigo relató que había ido a bailar al boliche Cariló –ubicado en el Challao– con tres amigos: Pablo Yáñez, su hermano Matías y otro llamado Ezequiel.
Contó que, cuando volvían del local bailable, comenzó un largo recorrido donde dejaron en su vivienda a Matías, luego a Ezequiel en su domicilio en Luján de Cuyo. Y agregó que después se dirigieron a la rotonda de Vistalba, con el objetivo de encontrarse con dos adolescentes.
"Yo no sabía que íbamos a hacer en la rotonda. Pablo se metió adentro del auto con una de las chicas y yo me quería ir, estaba cansado", aseguró el testigo. Luego le dijo a Yañez que se quería retirar y este, enojado, se volvió a subir en el asiento de atrás con una de las jóvenes y le pidió a la otra que condujera.
De esta forma, su versión sostiene que que el auto quedó bajo el mando de una de las jovencitas, a quien citó como Daniela, Salvatierra como acompañante y Pablo y otra adolescente, en la parte trasera, "dándose besos y tocándose", narró.
En un momento, sostuvo en la sala, "se sintió como un golpe y un volanteo. Ella no frenó y siguió asustada. Como seguimos avanzando le agarré el volante, nos bajamos todos y comenzamos a discutir. Ellas se fueron caminando y Pablo me dijo que volviéramos para ver qué había pasado. Ahí nos paró la Policía, cerca del lugar del accidente", manifestó el testigo.
Salvatierra confió que no había declarado que la chica era la que manejaba el rodado porque Yánez "se estaba por casar con otra mujer" y le pidió que no contara nada, es decir, para ocultar la infidelidad del imputado.
El tribunal le preguntó si convenía ocultar esto y enfrentarse a una condena de cárcel, a lo que respondió que "eso es una decisión de Pablo".
El testigo dijo que no vio que atropellaran a una persona sino que creyó que se trataba de un choque a otro vehículo, pese a que iba sentado de acompañante y Tomás fue impactado en la parte delantera izquierda del rodado. Además, el testigo admitió que antes de ir al boliche y en el lugar habían ingerido alcohol, pero que no estaban ebrios.
El relato coincidente de otras testigos presenciales
Dos chicas que salían de trabajar de un bar en Luján, relataron de forma similar lo que vieron en la madrugada del accidente.
Tanto Julieta Soria como Estefanía Valdés, quienes iban caminando por calle Sáenz Peña, contaron que vieron descender a Trossero de un colectivo y que se quedaron mirándolo porque les llamó la atención su apariencia física. Luego, sostuvieron que cruzó "por detrás del micro" y "fue impactado por un auto negro que iba a gran velocidad".
Soria agregó que ella justo se dio vuelta pero "sentí el ruido de un golpe. Cuando me di vuelta para ver, el auto se estaba yendo y algo caía del cielo", aludió, en referencia a la violencia del impacto.
En tanto que Estefanía Valdés aseguró que observó todo el incidente: sostuvo que Tomás fue arrollado cuando intentaba cruzar la calle, del lado izquierdo de donde venía el auto, es decir, que circulaba en contramano.
Ambas coincidieron que la víctima no había alcanzado a cruzar la doble línea amarilla, es decir, la mitad de la calzada; y que la visibilidad era buena ya que estaba amaneciendo y la calle estaba iluminada.
"Un rato después me voy caminando por Sáenz Peña a un quiosco y cuando estoy volviendo veo al mismo auto parado en la esquina anterior al accidente, de repente aceleró y se fue rápido", relató Soria.
Valdés agregó que también circulaba un Ford Ka, que se detuvo, le preguntó a las jóvenes si se encontraban bien y se fue del lugar.
En tanto que dos choferes del Grupo 1 que realizaban su trayecto en el momento del accidente indicaron que la visibilidad "era buena en ese horario". Uno de ellos aportó que conducía la unidad de donde se bajó Tomás Trossero y el otro pasó por el lugar 10 minutos después. Ambos aseguraron no haber visto nada del accidente.
El caso
Tomás Trossero tenía 19 años al 30 de octubre de 2010. Cerca de las 7 de ese día, se bajó de un colectivo en Sáenz Peña y Guiñazú e intento cruzar la calle. Fue atropellado por un Chevrolet Astra, color negro, que intentó sobrepasar a un Ford Ka, pese a la doble línea amarilla que prohíbe esta maniobra, sostiene la instrucción del fiscal Juan Ticheli. La víctima fue derivada al Hospital Central pero falleció debido a las graves lesiones cerca de las 20 del mismo día.
Pablo Emiliano Yánez fue detenido y está siendo juzgado como sospechoso de atropellar al muchacho. Actualmente tiene 26 años y fue beneficiado con la prisión domiciliaria después de pagar una caución.
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