Testigo clave contó cómo mataron a Facundo, aunque dudó de la intención

Testigo clave contó cómo mataron a Facundo, aunque dudó de la intención

La chica regresaba de la fiesta de cumpleaños de una amiga cuando presenció el crimen. El juicio sigue el martes.

El asesinato de Facundo Rivera Alegre ya habría quedado probado para la Fiscalía, luego de la tercera audiencia del juicio que se sigue por la desaparición y muerte del joven de 19 años, del que nada se supo desde el 19 de febrero de 2012.

Es que el testimonio de la denominada testigo clave, ubicada en aquella mañana frente al domicilio de los acusados en barrio Maldonado, fue contundente.

Sin embargo, además de ratificar todos sus dichos, agregó un elemento nuevo. «No creo que lo haya querido matar», habría manifestado la chica.

Ese punto sería el central de la discusión a la hora de las conclusiones. El acusado K. Rearte, por entonces de 15 años, ¿tuvo intencionalidad de matarlo a “El Rubio”? ¿Se figuró que podría haber un desencadenante fatal si manipulaba peligrosamente la pistola 9 milímetros?

Por segundo día consecutivo, el tribunal de la Cámara Undécima del Crimen, presidido por la doctora Susana Frascaroli, dispuso que la audiencia se llevará a cabo a puertas cerradas ante el temor de los testigos por algún tipo de represalias.

Incluso, uno de los declarantes manifestó que al ingresar al edificio de Tribunales desconocidos lo abordaron y le dijeron que tuviese cuidado con lo que decía. «El muchacho estaba temblando y llorando de miedo», comentaron a LA MAÑANA fuentes judiciales consultadas. 

El juicio se reanudará el próximo martes con el testimonio de empleados del cementerio municipal de barrio San Vicente, donde presuntamente fue cremado el cuerpo de Facundo.

Discusión fatal

La joven, considerada como testigo clave, estaba dispuesta a hablar. Sabía sobre el silencio “cómplice” de un hecho criminal, por lo que había padecido y luchado con el asesinato de su madre.

Un familiar le había aconsejado que no tuviese miedo y hablara cómo lo había hecho otros cuando ella necesitó. El fiscal Diego Albornoz destacó el valor de la testigo de romper el silencio y enfrentar al tribunal teniendo en cuenta el submundo de la droga que se ventila por detrás de la muerte de Facundo.

Por la madrugada regresaba a su casa de festejar el cumpleaños de una de sus mejores amigas, cuando vio la junta de chicos frente al domicilio de los imputados. 

«Dame cien», escuchó que “el Rubio” le decía a Pablo Rearte, al tiempo que uno de los hermanos le contestaba «me estás cag...do, hasta cuándo me vas a seguir cag...do», en relación al pago con un supuesto billete falso.

Las fuentes consultadas indicaron que la testigo agregó que la discusión era a alta voz, por lo que lo se podía escuchar en todo el barrio.

Fue entonces que K. le pegó una trompada a Facundo, según relató la chica, y comenzaron a pelear. Los hermanos del principal sospechoso intentaban separarlos.

Pablo Rearte lo habría tomado de los brazos al “Rubio” por detrás, lo que fue aprovechado por K. para sacarle el arma a su hermano, tomándola de la empuñadura con intenciones de “darle un cañazo” en la cabeza. El disparo resonó en la madrugada y el proyectil impactó en la cabeza de Facundo. «La gorra que tenía se le voló», dijo.

«Todos quedaron helados», agregó la testigo, que «pasmada» salió rápidamente a su casa.

Allí dijo haber visto que subían el cuerpo de Facundo a un automóvil como si fuera una bolsa de papa.

Finalmente la joven, que fue traida a Tribunales en medio de un operativo de seguridad y cuenta con custodia, manifestó que el menor de los Rearte «empezó a contársela» en el barrio que había matado a Rivera Alegre.

Conocido del baile

Otro testimonio que había despertado expectativas en la audiencia de ayer fue el del acordeonista Luciano Calderón, de la banda de Damián Córdoba, que negó haberlo mandado al “Rubio” a comprar droga. Indicó que lo ubicaba del baile y que pudo haberle entregado entradas gratis porque era habitual.

Además, desmintió que le hubiese pedido ir a la provincia de Tucumán, en la gira.

La sensación que no decía toda la verdad flotaba en la sala.

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