EL LIBERAL entrevistó en exclusiva a José Gómez, el único inquilino y hasta el momento el principal testigo que tiene la causa, quien contó que uno de los asaltantes tenía tonada catamarqueña.
Continúa: “Por las voces, yo deduzco que al menos eran tres personas las que estaban allí, además se escuchaba que aparentemente, en la calle, había un vehículo con su motor en marcha y medio acelerando. Yo tuve mucho miedo en ese momento, porque seguía inmovilizado boca abajo y con un arma apuntándome en la cabeza, mientras los otros registraban el lugar”.
Un dato muy importante que pudo contar el testigo, se refiere a la tonada de las voces de los atacantes, ya que una de ellas no era característica de la zona, “Más bien como tonada catamarqueña”, señaló dijo, mientras que las otras dos sí y “utilizaban y hablaban con términos y códigos callejeros”.
Gómez relata: “Les dije que era imposible entrar en la casa porque Hugo duerme encerrado. Entonces me atan de pies y manos y me ordenan que no me mueva. Al poco tiempo ya habían ingresado a la casa por una puerta interna tras romper un pequeño postigo y le saca la llave. Escucho la voz de Hugo, como un pequeño grito entre asustado y sorprendido, fue lo único que sentí de él”.
Detalló: “Mientras yo seguía atado y tapado con una sábana, hice fuerzas hasta lograr ponerme de pie. Quería salir de allí. Como puedo logro avanzar unos metros maniatado, pero veo movimientos dentro de la casa de Hugo; en ese momento alcanzo a divisar parte del brazo y el perfil de una persona, que tiene la cara cubierta y usa una remera color negra con rayas rojas”.
Según su relato mientras eso sucedía divisó un cuchillo cerca de él: “Lo agarro y me introduzco en mi cuarto, como puedo empujo un ropero contra la puerta, para que no se abra y comienzo a trabajar para cortar las ataduras de mis manos y pie. Sin pensarlo emprendo la huida saltando la tapia, por el mismo lugar que sospecho pudieron haber ingresado estas personas”.
Precisó: “Salgo hacia la calle Tucumán y paro una camioneta que en ese momento pasaba para pedirle ayuda y que llamen a la policía porque estaban robando en la casa, luego voy a buscarlo al hermano de Hugo (Mario) y le cuento lo ocurrido. Ambos volvemos hasta la casa, pero yo le digo que no ingrese porque los sujetos estaban armados imaginando que todavía podían estar adentro. Ambos nos quedamos afuera esperando que llegue la policía, ellos entran a la casa y lo encuentran a Hugo en su dormitorio”.
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