La campaña de prevención de enfermedades de transmisión sexual obtuvo resultados satisfactorios. Los estudiantes universitarios acudieron voluntariamente para informarse y despejar sus dudas.
La coordinación de la campaña estuvo a cargo de la jefa del Programa Provincial de SIDA, Lic. Sandra Basso: “En estos dos días superó nuestras expectativas, nunca imaginábamos esta concurrencia. La voluntad de las personas también fue importante. A pesar del paro general, es un número importante, todo el mundo quiere testearse. Fue evidente que el interés de los jóvenes”, expresó la doctora y agregó: “después del testeo la gente se va mejor informada y más tranquila”. Respecto a las inquietudes que los estudiantes realizaban en las entrevistas fueron variadas, Basso comentó que “la información la tenemos todos, pero no alcanza, hay que hacer cambios de conductas, mas allá del nivel de instrucción”. Esto lo entiende así, al ver las estadísticas de que los casos positivos de este año, un porcentaje mayor son masculinos y aún con alto nivel educativo.
Conciencia activa
Con mate en la mano, alguna lectura o apunte que sirva de abanico dado el intenso calor, cientos de jóvenes aguardaban su turno para ser atendidos. Aunque realizarse el test era confidencial y personal, la incertidumbre por ver que puede pasar siempre existe, pero con tranquilidad los jóvenes esperaban y mientras tanto aprovechaban para conversar. “Nos ayuda a aclarar muchas dudas. Es la primera vez que lo hago. Esto sirve para incentivarnos, hasta hemos traído chicos de las secundaria. No soy muy conocedor del tema pero me lo hice, porque es necesario para después tener una futura pareja”, señaló Guillermo Martínez, estudiante de Arquitectura.
Por su parte, Gonzalo Luna de Arquitectura piensa que “este tipo de campaña ayuda a sentar los pies en la tierra a la juventud para que se ponga las pilas y que se cuide más. Si uno cree sabérsela toda pero cuando choque contra un muro, será demasiado tarde. Está bien que sea por voluntad propia y no obligatorio chequearse. Tendrían que repetirlo más de una vez al año”. Por último, Sergio Carrasco de Ciencias Políticas opinó: “Tenemos una juventud que demanda este tratamiento. Entendemos que hay que cuidarse de esta enfermedad, más allá de las elecciones personales según lo moral, lo ético o lo religioso. Pero no hay que mezclar la religión y la salud sexual. Preferimos estar sanos y no ser santos”.
La iniciativa fue impulsada por profesionales del Programa Provincial de SIDA y de la Dirección de Salud Universitaria con la colaboración de centros de estudiantes.

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