Terreno usurpado: vecinos del barrio Del Carmen reclaman respuestas al municipio

Terreno usurpado: vecinos del barrio Del Carmen reclaman respuestas al municipio
La presidenta de la comisión vecinal de ese sector, Fabiana Gómez, y uno de los propietarios del predio que ocupa una manzana, Juan Carlos Fittipaldi, indicaron ayer que la comuna debería hacerse cargo de las familias que desde hace aproximadamente dos meses están ocupando el terreno.
“Una propiedad privada no puede ser usurpada de esta manera. El municipio ahora se tiene que hacer cargo y dar una solución a la gente”, dijo Gómez, ya que las familias reclaman por viviendas

Hace dos meses aproximadamente, un grupo de familias ocupó una manzana en el barrio Del Carmen. La comisión vecinal pidió al municipio en ese momento que intervenga por tratarse de una propiedad privada, y también porque las familias declararon públicamente que usurpaban esos lotes esperando que el Ejecutivo les diese una respuesta a sus necesidades habitacionales.

Según comentaron desde la entidad barrial, la comuna aseguró que no tenía nada que ver en el tema ya que era una cuestión entre privados.

Pero hace unos días, el municipio pidió a la CEAL la instalación de dos canillas comunitarias en el lugar, lo que alertó a la comisión vecinal, no por las canillas en sí sino por la real participación del Ejecutivo en esta cuestión.

Ahora, entonces, reclaman que la comuna se expida concretamente diciendo de qué manera va a ayudarlos, ya que entendieron que al tomar intervención debe hacerse cargo de la situación.

Ayer dialogaron con este diario sobre el tema la presidenta de la comisión, Fabiana Gómez, y uno de los propietarios del terreno, Juan Carlos Fittipaldi.

El predio en cuestión es una manzana ubicada en las calles España, Misiones, Rauch y Santa Cruz.

Un pedido al municipio

Gómez indicó al hablar con este diario que “los vecinos que usurparon los terrenos de la manzana de España, Misiones, Rauch y Santa Cruz se juntaron con los miembros de la Comisión de Acción Social, Cultura y Educación del municipio para peticionar la conexión del servicio de agua corriente y luz eléctrica, mediante una nota firmada por el concejal Carlos Caputo”.

Según pudieron chequear desde la comisión vecinal, esa nota pasó al Ejecutivo. “El doctor José Inza firmó su conocimiento; de ahí pasó al secretario de Gobierno, Héctor Bolpe, y siguió su curso hasta Claudio Mansilla -director de Planeamiento y Gestión-, quien hizo una nota solicitando a la CEAL la instalación de una canilla comunitaria”, explicó.

En la Cooperativa Eléctrica el expediente pasó al arquitecto Héctor Joaquín García, que solicitó asesoramiento legal ante el pedido del municipio.

En este sentido, la dirigente barrial marcó que “como se trata de un asentamiento precario en un terreno privado con controversia judicial por parte de los propietarios, García solicita que legalmente le diga si corresponde colocar la canilla y si esto le puede ocasionar a CEAL Agua algún inconveniente legal”.

Agregó que “el asesor legal de la Cooperativa, Luis Conti, le dice que no hay ningún problema y que mientras OCABA, que es el organismo de contralor, ejerza su poder de policía en ese lugar, no hay ningún problema. Por esto, y como en esas cuadras hay un cuadro de altísima vulnerabilidad social, aconseja que se ponga la canilla comunitaria y que se le haga saber el tema al juez en primera instancia Civil y Comercial, Juan Carlos Tato”.

“El municipio se tiene que hacer cargo”

Siguiendo con su relato, señaló que posteriormente el expediente pasó a la Oficina Técnica, a cargo de Julio Giarolla, con la orden de García de que se coloquen dos canillas comunitarias: una en Rauch esquina Santa Cruz, y la otra en España entre Misiones y Santa Cruz.

A su vez, Gómez consignó que “figura que hay que facturar a la Municipalidad de Azul”.

A todo esto, comentó que los vecinos de Del Carmen quieren una reunión con los integrantes de la Comisión de Acción Social para plantear el tema porque “nunca nos llamaron como representantes del barrio. Me gustaría que traten de reunirse con nosotros, que formamos la comisión que está reconocida por el municipio y que creo que somos las parte que tenemos que intervenir, junto al dueño, para ver el papel que se está cumpliendo”.

Advirtió no obstante que “nosotros no estamos en contra de estas familias, el agua es una necesidad y está todo bien. Pero queremos ver qué rol está desempeñando el municipio, porque desde un principio cuando nos opusimos a la usurpación del terreno que es propiedad privada, desde el municipio nos dijeron que no tenían nada que ver en esto”.

Recordó que en su momento los vecinos mantuvieron una reunión con los concejales Rodolfo Rancéz y Martín Laborda, quienes “nos aseguraron que la municipalidad no tenía nada que ver en el tema y que no podía hacer nada”.

Sostuvo que entonces entendieron que el tema realmente sería así, pero ahora, con la intervención que tomó en esta cuestión, “nos damos cuenta que está”.

Por eso dijo que “lo que queremos es que ahora que el municipio se metió, solucione la petición de viviendas de estas familias y dejen ese predio que es privado”.

Remarcó que “no es que como comisión queremos que se vayan, pero queremos que se respeten las cosas como deben ser. Una propiedad privada no puede ser usurpada de esta manera. El municipio ahora se tiene que hacer cargo y dar una solución a la gente”.

“Tengo una formación cristiana que me hace respetar al otro, pero uno no puede ser atropellado por el delito”, sostuvo ayer Juan Carlos Fittipaldi al hablar con este diario.

La palabra de uno de los propietarios

Por su parte, Juan Carlos Fittipaldi explicó que en 1915 su papá, llamado Miguel Damián Fittipaldi, adquirió el predio. Por lo tanto, él junto a dos hermanos son los herederos propietarios de la manzana en cuestión.

Es más, indicó que su abogado acercó al juez Juan Carlos Tato “todos los elementos que acreditan con legitimidad que Miguel Damián Fittipaldi es el auténtico propietario. De eso no hay absolutamente ninguna duda”.

De esta manera, todo está en manos de su abogado Juan Ignacio Gayani.

Asimismo, señaló que “tengo una formación cristiana y sé que a la gente humilde hay que ayudarla, pero no de esta forma porque ellos están cometiendo un delito que es usurpar un lugar privado. Eso no está bien. La propiedad privada es inviolable, por eso nosotros nos defendemos con ese argumento”.

Advirtió que necesitan que la justicia se expida con premura porque de lo contrario, si sigue pasando el tiempo, “por ahí se hace un asentamiento, lo que después sería todo un problema desalojar a las familias. En cambio, ahora está todo muy incipiente. Apenas hay dos mujeres con sus chicos viviendo en un colectivo”.

En este sentido, comentó que les propusieron a las dos mujeres “un lugar digno para vivir” pero que ellas “prefieren esperar que les el terreno. Tienen la ilusión utópica de que un día van a tener uno de esos lotes y la casa”.

“Uno no puede ser atropellado por un delito”

Respecto del papel del municipio, dijo que “jamás me negaré a que pongan una canilla para que esas familias tengan agua corriente. Pero si el municipio va a ayudarlos, queremos que manifiesten concretamente en qué forma van a hacerlo”.

Subrayó que “yo no estoy en condiciones de regalar nada” ya que no es el único dueño de ese predio y porque tiene “una legión” de sobrinos “a quienes legítimamente les corresponden esos derechos hereditarios”.

Por último, Fittipaldi insistió en que “tengo una formación cristiana que me hace respetar al otro, pero uno no puede ser atropellado por el delito. Si no, cada uno haría lo que se le ocurre. Tampoco puede ser que todo el que tenga un terreno en Azul viva con el corazón en la boca de que puedan apropiarse de él”.

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