Terminal: Corte profundo

Terminal: Corte profundo
La Suprema Corte de Justicia de la Provincia hizo lugar al planteo cautelar presentado por los abogados Mary Idelba Loris Mitchell, Ricardo Ernesto Biasella y Osvaldo J. Acerbo. Un corte mortal al proyecto meonista.

Ayer, cuando se conoció la medida cautelar que le dice “No” al proyecto de la Terminal de Ómnibus, alguien muy cercano a Mario Meoni recordó una vieja frase de Juan Domingo Perón: “Con los amigos la justicia se interpreta, con los enemigos se aplica”, intento desesperado de ver una conspiración política detrás de un fallo que, como dijimos varias veces en LA VERDAD, parecía cantado de antemano. Porque aunque se le busque la quinta pata al gato, y los funcionarios estén tentados a la hora de identificar responsables dentro del resbaloso universo de los políticos y sus manejos maquiavélicos, lo cierto es que desde su inicio y a pesar de tratarse de un emprendimiento que la ciudad pide y necesita con urgencia, la cantidad de irregularidades acumuladas son tantas que semejante reacción judicial resultaba previsible.

En honor a la verdad el fallo deja un sabor agridulce. Por un lado, le da la derecha a medios que como nuestro diario señalaron una y otra vez que algo andaba mal en relación al emprendimiento, y por tal motivo fuimos acusados de mentirosos, sensacionalistas y hasta conspiradores; todo este asunto recuerda al tristemente célebre tema de los Bingos (Se apeló a una ordenanza cuando había una ley de por medio): Al fin del día los errores cometidos por los funcionarios terminan vaciando los bolsillos de los ciudadanos. Por otro, parece que ningún proyecto avanza en esta ciudad según debería, con formalidad y algo de alegría que tampoco viene mal. Así como está la Terminal tampoco puede seguir funcionando, y de la manera en que se la encaró avanza chueca.

La pregunta que todos los involucrados deberían responder es: ¿Tenían que manejarse de manera tan desastrosa nuestros funcionarios? Otra vez ordenanzas que pasan por encima de códigos con reglamentos precisos, empresas de dudoso currículum y trayectoria, modificaciones de última hora, uso abusivo de las mayorías. Después de lo ocurrido con Clarín las cautelares no tienen buena fama. Sin embargo, los fundamentos de esta lucen demasiado lógicos como para pasar inadvertidos a los ojos de todos aquellos personajes que manosearon este emprendimiento.

Se puede apelar, incluso es posible que la medida termine revertida. Lo que nadie está en condiciones es de que existen elementos de peso que justifican esta decisión de la Corte que señala cuestiones relacionadas al sentido común.

La experiencia indica que cuando los errores se acumulan hasta formar un obelisco, las causas que están detrás suelen ser dos: corrupción o inoperancia (o una mezcla de ambas que es muy común en Argentina). Hace tiempo escribí que los grandes planes siempre tienen un nacimiento tortuoso y reciben cuestionamientos varios. De todas maneras una cosa es derrumbar muros y otra muy distinta rodearlos jugando a las escondidas con leyes vigentes. La viveza criolla hace muchísimo daño: Si vas a romper una pared no pretendas evitar ruidos con vericuetos legales. El toro se toma por los cuernos, lo demás es un camino sinuoso que, de mínima, habilita sospechas.

La resolución de los jueces avergüenza. Pero no por ser mala, por la cantidad de cosas que se debieron hacer y fueron evitadas. Cualquiera que construye una casa es más cuidadoso a la hora de planificar cómo y de qué manera encararla.

Falta de consulta pública, ausencia de estudios de impacto ambiental serios, efectos secundarios impredecibles. En síntesis: Aunque no se dictó sentencia, hay motivos de sobra para considerar coherente el dictamen de la medida cautelar.

Se avanzó hasta acá contra viento y marea, y ya hay empresas comprometidas que, probablemente, en caso de encontrarse con escollos que no les permitan recibir lo prometido, demandarán al municipio (otra vez), ganando fortunas sin hacer nada.

Después de las elecciones y por nuestra propia radio (LT20) Javier Gabrielli mandó un tiro por elevación al decir que la victoria de Mario Meoni desnudaba también a quienes se habían prestado a operaciones políticas. Ni eso era cierto entonces ni esta medida cautelar opaca la victoria justamente lograda por el oficialismo. Eso sí, perderíamos menos tiempo, plata y energía si en lugar de vivir defendiéndose, las autoridades locales entendieran que no siempre los otros están en contra debido a que son oposición o quieren vender más diarios, simplemente tratamos que las cosas se hagan como se debe, y no quedemos expuestos a idas y vueltas que tienen un único culpable. Su nombre es impericia, y su apellido soberbia.

Una perlita que parece descolgada de la Terminal pero en el fondo tiene que ver con cómo se manejan los políticos y por qué arman rollos de la nada: Días antes de las elecciones, y en relación a la tasa sobre combustibles, Rosario Sica, Titular de la Federación de Empresarios de Combustibles, habría recibido una llamada de Sergio Massa pidiéndole que cuidara a “sus” intendentes, entre ellos Mario Meoni, hasta después de las elecciones. Sica todavía espera un llamado del Tigre...

¿Creen que Meoni hubiera perdido si se sabía lo de las tasas? ¡No! Esa es la tragedia, hubiera ganado igual. En la misma línea, Massa no necesitaba ese supuesto llamado. Y por último: De ser cierto, por qué Rosario entró al juego sin cuestionarlo. Todavía no sabemos cómo se originó el universo (sólo lo suponemos), pero detrás de cada paso errático siempre hay un juego de intereses original.

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