La policía israelí se enfrentó hoy con jóvenes palestinos en el complejo de la mezquita de Al Aqsa y en otras partes de la Ciudad Vieja por tercer día consecutivo, dejó varios heridos y detenidos y elevó las tensiones pese a llamados internacionales a la calma.
Los jóvenes palestinos estaban congregados en torno a la mezquita y comenzaron a tirar piedras y bengalas cuando el complejo fue invadido por decenas de policías israelíes, que respondieron lanzando granadas aturdidoras, informaron fuentes palestinas.
La policía israelí dijo en un comunicado que retiró barricadas de piedra que se habían levantado en la entrada del complejo de la mezquita y que encerró a los palestinos que arrojaban objetos contundentes e incendiarios desde dentro del templo bloqueando su puerta con barras de metal y cuerdas atadas.
La organización jordana que administra el sito sagrado, Waqf, dijo que el ingreso de los agentes en el complejo, llamado Explanada de las Mezquitas, fue más profundo que en los últimos dos días y que los agentes causaron daños.
Los enfrentamientos volvieron a registrarse pese a llamados a la contención de la ONU, Estados Unidos y la Unión Europea (UE). Jordania, que custodia los lugares santos de Jerusalén en virtud de su acuerdo de paz con Israel de 1994, advirtió ayer que las relaciones bilaterales podían resentirse profundamente.
Hoy, el coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Medio Oriente, Nickolay Mladenov, insistió con las advertencias y dijo que los choques pueden desencadenar respuestas violentas en la región.
"Con Medio Oriente enfrentándose a una feroz marea de terror y extremismo, estas serias provocaciones tienen el potencial para encender la violencia mucho más allá de los muros de la Ciudad Vieja de Jerusalén", dijo Mladenov en una intervención por videoconferencia ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
"Todas las partes tienen la responsabilidad de evitar acciones y retóricas provocadoras", insistió Mladenov, que consideró fundamental que se mantengan los arreglos que han estado en vigor para gestionar los lugares sagrados de Jerusalén.
Hoy, el movimiento islamista palestino Hamas, que gobierna en la Franja de Gaza y que ha resistido tres ofensivas israelíes desde 2008, calificó la entrada de la policía israelí a Al Aqsa de "declaración de guerra" y llamó al mundo a "intervenir y detener el crimen israelí antes de que la situación explote".
Los palestinos temen que Israel quiera cambiar las reglas sobre el lugar que permiten a los judíos visitarlo pero no rezar en él, pese a que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmara que el estatus quo será preservado.
La Explanada de las Mezquitas acoge la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al Aqsa, tercer lugar en la jerarquía del islam, que lo conoce como Noble Santuario, y primero para la tradición judía, que lo denomina Monte del Templo por ser el emplazamiento de los antiguos templos de Jerusalén.
Desde el pasado domingo, víspera del inicio del año nuevo judío (Rosh Hashaná) que lleva a miles de fieles a rezar al Muro de los Lamentos situado en las inmediaciones de la zona, los enfrentamientos entre las fuerzas israelíes y los palestinos se han sucedido en el recinto de la Explanada.
Según la versión policial, jóvenes palestinos se atrincheraron anoche dentro de la mezquita de Al Aqsa al igual que en los dos últimos días, con la meta de perturbar las visitas de los judíos.
Al inicio de las visitas, los palestinos lanzaron piedras hacia la entrada del sitio, lo que suscitó el ingreso de la policía. Los palestinos se encerraron dentro de la mezquita y comenzaron a arrojar más piedras y bengalas contra los efectivos.
La policía dijo que cinco de sus agentes sufrieron heridas leves y que cuatro palestinos fueron detenidos en los choques de hoy, informó el diario israelí Haaretz en su página web.
La Cruz Roja, por su parte, informó de al menos 26 palestinos heridos.
Tras los incidentes, la policía permitió el normal acceso de turistas al recinto y reforzó la seguridad en la zona.
La vocera policial israelí Luba Samri dijo que los agentes encerraron a los palestinos dentro de la mezquita, una táctica que ya usaron otras veces para restaurar la calma.
"Las fuerzas policiales no penetraron en el interior de la mezquita de Al Aqsa", afirmó Samri en un comunicado.
Sin embargo, el vocero de Waqf, Firas al-Dibs, aseguró que la "policía ingresó dentro de la mezquita de Al Aqsa" y llegó hasta el minbar, el púlpito desde donde el imán da sus sermones.
Agregó que la policía disparó balas de goma y granadas aturdidoras que provocaron incendios.
La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) acusó ayer a Israel de provocar una guerra santa global con sus "ataques" al complejo que alberga la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén Este, en los territorios palestinos ocupados por Israel desde 1967.
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, además de Jordania, Egipto y la ONU han condenado la entrada de las fuerzas en el interior del templo y han señalado el riesgo de un aumento de tensión en la zona.
Por su parte, la UE consideró hoy que los disturbios en la Explanada de las Mezquitas constituyen una "provocación", y pidió "contención" a todas las partes y mantener el "respeto" a los lugares sagrados.
"La escalada de violencia constituye una provocación y una incitación, especialmente durante el periodo alto de vacaciones para los judíos y de cara al Aid al Adha musulmán (Fiesta del Sacrificio)", indicó en la rueda de prensa diaria de la Comisión Europea, la portavoz comunitaria de Exteriores, Maja Kocijancic.

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