En el marco de una tensa asamblea que duró más de cuatro horas, los asociados de Cicar aprobaron anoche la venta de la sede de la histórica entidad piquense, para afrontar una deuda superior al millón de pesos retenidos a vecinos que pagaban distintos impuestos.
La sede ubicada en calle 13 entre Avenida y 16, con una amplia construcción emplazada sobre un terreno de 20 metros de frente por 50 de fondo, podría venderse en alrededor de 3 millones de pesos. Los dirigentes ya tienen varias propuestas y entre los interesados habría un nuevo y exitoso inversor inmobiliario del medio y también un gremio importante de Pico. Una comisión formada anoche evaluará las ofertas en los próximos días.
La asamblea convocada ayer a partir de las 19 horas comenzó a las 20 y se extendió hasta pasada la medianoche, en el marco de un tenso debate donde no faltaron pases de facturas y reconocimiento de responsabilidades por parte de algunos dirigentes, que admitieron “patear el problema para adelante hasta que el barco se hundió”.
La asamblea se convocó para nombrar a un nuevo tesorero, cuya responsabilidad asumió Jorge Gaba, y decidir la venta o no del inmueble.
Llamó la atención que, por la dimensión del problema y la decisión a tomar, solo concurrieran alrededor de 20 asociados, sobre un listado que supera los 200. Pero más se sorprendieron quienes rechazan la venta inmediata de la sede, cuando fueron notificados que uno de los presentes tenía alrededor de 20 poderes firmados, de otros asociados que no concurrieron, cuyos mandatos aprobaban por escrito la venta, según relató uno de los concurrentes a El Diario.
La asamblea comenzó con un informe de los actuales dirigentes sobre la compleja situación financiera que hallaron al momento de asumir, con una deuda que –hasta ahora- ascendería a cerca de 1.200.000 pesos con Rentas, Municipalidad, Cablevisión y otras entidades.
El cúmulo de información ofrecida, pero aún más los datos y responsabilidades del descontrol desconocidos hasta el momento, llevó a que un grupo menor de los asistentes solicitaran un tiempo para analizar la situación, y luego, con más certezas, decidir sobre la venta del inmueble.
El pedido de dichos asociados finalmente no fue tenido en cuenta y se explicó que la asamblea había sido convocada justamente para decidir desprenderse, o no, del único bien inmueble de la institución.
En el marco del debate, al menos dos ex dirigentes admitieron tener un acabado conocimiento de la problemática, pero “patearon la situación para adelante”. Según relató uno de los presentes, uno de ellos reconoció que “somos responsables todos, aunque siempre trabajaron tres o cuatro junto al presidente y el resto se borraron”.
Según señalaron las mismas fuentes consultadas, varios asociados con responsabilidades importantes en las últimas comisiones trabajaron en el último tiempo para la inmediata venta de la sede como única alternativa.
Cabe recordar que, como miembros de la comisión directiva de una entidad intermedia, son solidariamente responsables con sus bienes, situación en la que estos mismos dirigentes temían quedar atrapados, ante un supuesto inminente “embargo” de bienes personales por parte de Rentas, a quien la institución en el último tiempo sólo le paga los intereses del casi millón de pesos adeudado.
Colaborar
En el contexto de las responsabilidades, fue al menos curiosa la explicación del nuevo secretario de la entidad, Eduardo Ferreyra, quien remarcó en el último tiempo que los actuales dirigentes “son todos nuevos y desconocían la situación”, cuando se le consultó sobre el accionar de quien hoy es el presidente de Cicar, Marcelo De Ambrosio, ex revisor de cuentas en la comisión anterior y quien justamente, por su función, firmaba los balances.
En diálogo con el programa “en Pampa y la Vía” de FM La Estación, Ferreyra justificó al actual presidente al indicar que “los revisores de cuentas generalmente no están al tanto de lo que sucede en la institución. Lo hacen para colaborar y van cuando pueden, no es que están encima de la situación, por lo general quienes manejan la cosa son los gerentes y empleados, hablo de quienes están en las instituciones, clubes y demás”, argumentó para sostener que De Ambrosio “desconocía” el descontrol.
Ferreyra afirmó que “estudian y revisan” la posibilidad de radicar una denuncia penal, sobre responsabilidades que los nuevos dirigentes en todo momento achacan al gerente despedido y los empleados. Cabe recordar que insólitamente tampoco radicaron denuncia alguna los organismos oficiales afectados con la retención de dinero que llevaba años.
El secretario de la entidad señaló que tras la venta del inmueble, Cicar buscará una nueva sede y “se comenzará a trabajar de una forma diferenciada a la que se venía trabajando”.
En tal sentido adelantó que “ya se comunicó a Rentas que no se van a seguir cobrando impuestos provinciales”. También hizo referencia que la idea es apuntar ahora a la atención de las problemáticas de los socios.
Sobre la decisión de venta, Ferreyra señaló que “fue la más difícil, que esta comisión ni ninguna hubiera deseado, pero es una de las únicas salidas que encontramos por el monto de la deuda, que se debe pagar rápidamente porque es un monto que pagó el vecino y nosotros debemos honrar esa confianza que depositó el vecino pagando en Cicar”.
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