Tennessee estudiaba a O´Neill

Por Ernesto Schoo.

Unos diez años atrás, investigadores en los archivos de la Universidad de Iowa descubrieron un manuscrito extraviado de Tennessee Williams (1911-1983): el libreto de un drama, Spring Storm , escrito en 1937, cuando el joven Tennessee seguía un curso de escritura teatral en esos claustros. Al parecer, cuando su profesor lo leyó, le dijo: "Bueno, qué le vamos a hacer, en el comienzo todos tenemos que pintar nuestros desnudos académicos". Y ahí quedó la cosa: en el momento del hallazgo hubo alguna representación aislada en los Estados Unidos, en el ámbito universitario, sin mayor repercusión.

Hasta que a la inglesa Laurie Samson, directora artística del teatro Royal & Derngate, en Northumberland, se le ocurrió hace poco preguntarse qué estaba leyendo y analizando Williams en el momento de escribir Spring Storm . Encontró que era Más allá del horizonte , la primera obra larga del gran Eugene O´Neill (1888-1953). Concibió entonces el proyecto de representar ambas piezas en una sola velada, con los mismos actores. Estrenó el doble programa en su teatro y ahora lo ha llevado al National, en Londres. En su edición del 11 de abril último, lo comentó The Guardian , de Manchester, con la firma de Susannah Clapp, quien empieza por asegurar que Spring Storm -por primera vez representada fuera de los Estados Unidos- "es un hallazgo maravilloso".

"Están todos los elementos habituales del teatro de Williams: los lánguidos sureños, la chica condenada a fracasar en el amor, el tipo de hombre que a Tennessee le gustaba y el tipo de hombre que él creía ser. Pero la obra es también una delicia en sí misma. Y una sorpresa. Porque se abre camino hacia la tragedia, a través de delicadas capas de comedia: entre otras, la habitual madre parlanchina. Trata de una beldad sureña cuyos afectos se desgarran entre un obrero de poderosa atracción sexual y un aristócrata reprimido (?) Los personajes femeninos son, como siempre, los más interesantes, desde la desolada bibliotecaria con trencitas y pecas, todavía a la espera de alguien que le desabroche la blusa, hasta la sarcástica tía condenada a pasar la vida sentada en la veranda".

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Más allá del horizonte , la obra que Williams leía por entonces, es también un triángulo amoroso. Dos hermanos, muy distintos, uno práctico y el otro poeta, enamorados de la misma mujer: uno ansía viajar, el otro tener una granja. Circunstancias fortuitas los obligan a vivir, a cada uno, la vida del otro. Ella los perderá a ambos, y "aquí la catástrofe es maciza e inexorable".

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