Darío Antonio Echegaray Benítez fue condenado a 10 años de prisión por violar a su hija. Había sido detenido, pero ordenaron su libertad.
El hombre fue hallado culpable de “abuso sexual agravado por vínculo y corrupción de menores”. El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Lomas de Zamora, presidido por el juez Fernando Bueno, dictó un fallo unánime.
La jornada de lectura de la sentencia fue el martes. Tras la lectura, el condenado amenazó de muerte a la mamá de la víctima. “Te voy a matar”, se escucha en el audio del TOC. La advertencia fue hacia la madre de la nena que denunció el abuso y su ex pareja.
En ese momento, las autoridades solicitaron que la Policía intervenga. Fue esposado y detenido en el acto, pero la defensa de Darío Antonio Echegaray Benítez apeló la medida y la Justicia ordenó ayer su puesta en libertad.
El temor de la madre. Débora dio cuenta ayer del “temor” que siente porque el hombre que fue condenado por abusar de su hija y que la amenazó de muerte hace apenas algunas, volverá a la calle.
“Tengo miedo por mis hijos”, dijo en declaraciones a C5N. “Siento indignación porque se fue amenazándome con que me va a matar”, explicó, al tiempo que admitió: “No puedo seguir así”.
Y mientras esta situación enciende la alarma, la pequeña esperaba poder volver a la normalidad y hasta le había comentado a su mamá que, a partir de la detención del hombre, iba a poder salir de paseo. “Ayer me decía que iba a poder ir a ver a sus amigas”, comentó Débora.
La condena. Darío Antonio Echegaray Benítez fue hallado culpable de violar a su hija durante dos años, a quien le ofrecía un pago para que no contara lo que sucedía.
El Tribunal Oral en lo Criminal 1 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, presidido por el juez Fernando Bueno, condenó a 10 años de prisión efectiva a Darío Antonio Echegaray Benítez por “abuso sexual agravado por vinculo y corrupción de menores”.
El hombre violó en reiteradas oportunidades a la pequeña, de entonces 11 años. Los abusos ocurrieron entre 2011 y 2013 en una vivienda de Lanús, ubicada sobre la calle Canto de Lanús.
En el fallo se advierte que el condenado realizaba “tocamientos en zonas íntimas” a la menor y “satisfacía sus instintos sexuales delante de la niña”. Un dato que provoca escalofríos es que el hombre le pagaba a la nena, le daba 30 pesos para que la nena se callara.
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