"Tenemos que volver a la cocina y humanizar el proceso de alimentarnos"

"Tenemos que volver a la cocina y humanizar el proceso de alimentarnos"
Soledad Barruti, autora de "Mal Comidos", plantea que los alimentos y la alimentación son el tema en el que confluyen los conflictos más relevantes de esta época.
"La primera conquista que podemos hacer como sociedad es volver a la cocina y humanizar el proceso de alimentarnos. La cocina te enseña y te reconcilia con los sabores". Así lo entiende la periodista Soledad Barruti, quien a través de su libro "Mal Comidos", plantea que los alimentos y la alimentación son el tema en el que confluyen los conflictos más relevantes de esta época: la corrupción, el delito, la experimentación científica, la especulación financiera, la debilidad del Estado ante las corporaciones, el cambio climático, el desequilibro ecológico y las convulsiones sociales.

En el marco del ciclo "Verano Planeta" que tiene lugar los lunes a las 21 en el hotel de Avenida Peralta Ramos y Saavedra con entrada libre y gratuita, Barruti habló con LA CAPITAL sobre la industria alimentaria, las responsabilidades que tienen los consumidores, el papel que juega la publicidad, entre otras cosas.

-En algún momento cuando empezó con la investigación, ¿no le dio miedo revelar cosas que alejaran a los lectores siendo que para los argentinos la comida es fundamental?

-Para mí conocer los alimentos siempre fue algo valiosísimo, me parece que saber qué te hace bien comer y no dejar de disfrutar, es bárbaro. No se trata de ser restrictivo sino por el contrario, saber te hace más grande y te aleja del placer exprés que es el que viene empaquetado, que te dice hasta el gusto que vas a sentir. Yo propongo ir por un universo más vasto que estamos perdiendo porque cada vez estamos más lejos de la cocina. Sí me dio miedo que el libro tenga un efecto rechazo, que una vez que estuviera toda esa información mucha gente iba a decir que prefería no saber.

-¿Y qué pasó?

-Por suerte fue al revés. Encontré muchas personas con muchas inquietudes como yo. Hay personas que hoy están respondiendo a esta tendencia de cuidarse con la comida, ir a ferias o con una propuesta más verde. O también madres que empezaron a preocuparse por la comida que les ofrecen a sus hijos en la escuela. Abuelas y muchas personas adultas que me dijeron: yo sabía que esto estaba cambiando. Ese tipo de cosas me parecen sumamente conmovedoras. Hay una raigambre muy fuerte en este país con los alimentos o venir de un país de inmigrantes que pasaban hambre y tuvieron que hacerse acá una cultura de comida. Entonces creo que todo el tiempo nos interpela más de lo que esperaba o pensaba.

-Usted habla del interés por conocer más sobre el tema, pero ¿también lo hay por llevarlo a la práctica?

- Hay cosas que se pueden conocer y no se puede hacer nada al respecto. Tu decisión es restrictiva. Podés decidir no comer determinadas cosas y con eso estar un poco salvado. Pero si querés seguir con una dieta variada, omnívora, que incluya todos los alimentos que ofrece el país, con la carne por ejemplo, no podés saber si viene de un corral de engorde o de un campo. Tu elección pasa por comer o no carne. Después hay alimentos que se pueden cambiar pero demandan invertir más dinero. Como el caso de pollos y huevos más naturales, o frutas y verduras más orgánicas. Hay determinados movimientos que crecen y que están en el país y están para quedarse, pero después todo esto requiere que como sociedad tomemos conciencia, exijamos un cambio y un cuidado sobre algunas cosas.

- La publicidad juega un papel fundamental en la alimentación.

-La publicidad es el mal, lo que logró es confundir información con publicidad. Las personas compran a un presentador de noticias que les está vendiendo un yogurt como si esa persona supiera de lo que habla. Lo mismo sucede con los cocineros y quienes se interiorizan se alejan de la industria. Yo con este libro recibí un montón de acercamientos de cocineros que me consultaron y agradecieron lo investigado, u otros que lo sabían y celebraron el tema. La publicidad y la industria alimentaria busca vender y lo hace con la misma lógica que una fábrica de zapatillas o televisores. Y también la industria alimentaria a través de la publicidad habla de productos que no tienen bacterias que te van a hacer daño, o que el paquete de salchichas va a ser inocuo. Pero de ahí a que eso te haga bien, hay un enorme abismo.

La investigación

-Para este libro estuvo en contacto con productores y vio cómo surgen los alimentos desde la tierra misma. ¿qué cosas le sorprendieron o impactaron?

- Me impactaron y dejaron sensibilizada dos escenarios diferentes. Uno son los lugares donde se producen cosas con animales que son de una perversión de mito griego, se imponen situaciones terribles. Hay cerdos que viven cinco años aprisionados entre barrotes, haciendo de parideras y están gritando durante toda su vida hasta que van al matadero. Las gallinas lo mismo, dos años viviendo en jaulas minúsculas caminando una encima de las otras. Cuando dejan de tener productividad se les saca la comida durante 20 días para que piensen que se van a morir y después se la vuelven a dar. Y todo eso es siniestro desde lo cruel y lo que hacen esos productos a nuestra salud que son muchísimo peores porque para que esos animales vivan les tienen que dar remedios que afectan a los humanos. No es descabellado pensar que nos estamos metiendo en un embudo de enfermedades. Lo otro fue ver el desastre que se hace sobre la tierra con los desmontes y el mar con la sobrepesca. El desastre en los bosques en el norte cuando vas al impenetrable y ves las topadoras ingresar y arrasar con todo para hacer cultivos que no tienen nada que ver con nuestro país. Son sólo moneda de cambio rápida y fácil como es la soja y nada más. Básicamente lo que me impresionó fue lo perverso del sistema al que todos adherimos sin saber y sin querer.

-¿Cada vez se incorpora más la comida echa y se pierde la costumbre de cocinar?

-Pensando en todo esto de la industria y cómo se metió en nuestras casas me parece que hay una intervención tan grande de los alimentos desde el origen, que hoy es mucho más fácil venderte el pollo o el tomate que nada tienen que ver con lo que eran años atrás. Nuestro paladar no recibe nada interesante y entonces se recurren a esos preparados. Cada vez es más perfecto, van desapareciendo para dejarle lugar a los que no lo son.

-Parece importante, al menos desde lo que se puede hacer, volver a la cocina, a la olla, a tomarse el tiempo para cocinar..

-Para mí la primera conquista que podemos hacer es volver a la cocina y volver a humanizar el proceso de alimentarnos. La cocina también te enseña, te reconcilia con los sabores, si aprendes a cocinar lo hacés a través de tu gusto y el de tu familia, y hacés de ahí como una pequeña cultura privada e íntima. Y después pasa que no te venden cualquier cosa, y cuando más te metés en la cocina te das cuenta del gusto trash que tiene la comida comprada. También te vas involucrando en el tema y buscás dónde te pueden ofrecer mejores cosas. Es un camino que me parece que es el que podemos hacer de conquista más inmediato.

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