Un temporal de viento y lluvia dejó evacuados y muchos daños

Un temporal de viento y lluvia dejó evacuados y muchos daños
En casi 9 horas llovieron más de 200 milímetros. La tormenta afectó a 2.600 personas y hubo 100 evacuados. No hubo víctimas fatales.
Los tranquilos pueblos del este catamarqueño fueron literalmente arrasados ayer a la madrugada por el agua. Una intensa tormenta alimentó los ríos y arroyos de la región y, en cuestión de segundos, una importante crecida castigó a la localidad de Bañado de Ovanta, en el departamento Santa Rosa, y a pueblos aledaños.

Monte Redondo, Puerta Grande, La Bajada, San Pedro, Lavalle, Ampolla, Las Tunas, Pozo del Campo, Alijilán, Manantiales y Puesto del Medio en las primeras horas de ayer permanecieron prácticamente aisladas y sin energía eléctrica. Los caminos estaban intransitables y las rutas se cortaron, por los derrumbes. Afortunadamente, no hubo que lamentar víctimas ni se registraron personas lesionadas de gravedad.

Según contaron los habitantes de la zona, desde hacía 15 días se encontraban con lluvias constantes, pero jamás imaginaron que sucediera lo que finalmente ocurrió.

“Fue la primera vez que vi algo así”, contó una mujer de Bañado de Ovanta. La tormenta comenzó el sábado, por la noche, alrededor de las 21. Sin embargo, cerca de las 3 de ayer el agua comenzó a avanzar por las calles y las casas.

Se calcula que llovió aproximadamente 230 milímetros. Las marcas de agua, en algunos lugares, superan el metro y medio, y recién a las 6 la tormenta cedió. La gente de Bañado de Ovanta, quizá la localidad más afectada, coincide al describir lo que les tocó vivir.

“Era una crecida tras otra”, “esto era un mar”, “siempre llueve de manera abundante pero jamás esperamos este desborde”, fueron algunas de las expresiones.

El saldo fue terrible para toda la población. Si bien no hubo que lamentar víctimas, el temporal afectó a unas 2.600 personas. En la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús y en el salón parroquial, donde se formó una ‘base’, fueron evacuados más de 100 habitantes. Unas 6 personas debieron ser atendidas en el hospital móvil por crisis de nervios, hipertensión, descompensación diabética o patologías crónicas.

Solo dos pacientes debieron ser trasladados a un centro de mayor complejidad: una mujer que se encontraba en trabajo de parto y un hombre que requería el suministro constante de oxígeno.

Se registraron importantes daños materiales, un par de viviendas de adobe derribadas, árboles y postes de luz caídos, la pérdida de muebles y demás objetos en los domicilios particulares. Ayer las localidades afectadas no contaban con el servicio de energía eléctrico, debido a que había varias líneas caídas. La empresa Energía Catamarca SAPEM se encontraba trabajando en el lugar para restituir el servicio. (ver página 13)

Uno de los daños más importantes se registró en el Hospital Distrital de Bañado de Ovanta. El director del nosocomio, Luis Leiva, comentó que al momento de la tormenta había 3 pacientes internados, cuidados por el personal de guardia: dos enfermeras y una médica. En este centro de salud, el agua llegó a dejar una marca a 50 centímetros del piso. El agua se llevó todo por delante. Las puertas, sillas y colchones, entre otros elementos, quedaron arruinados. “La aparatología ya no sirve. Tenemos que empezar de cero”, expresó acongojado por la situación.

Sin aviso

Los residentes del Barrio 36 Viviendas, sobre la calle San Martín, pasado el mediodía de ayer continuaba limpiando sus viviendas; trataban de ver qué les había ‘perdonado’ el agua.

Yolanda Luján tiene un pequeño emprendimiento familiar. Se trata de dos comercios, uno al lado del otro, una despensa y una carnicería.

“Comenzó a llover a eso de las 21 y la tormenta duró hasta las 5.45. En la localidad de Ampolla, que queda como a 6 kilómetros, hay cuatro ríos y allí el agua subió más de dos metros”, contó.

El agua no sólo les echó a perder sus muebles y equipos, sino también toda la mercadería que tenían para la venta. “Esto ya no lo podemos vender. El agua se llevó el freezer”, aseguró. Cuando a alrededor de las 3 vieron como el agua se filtraba, Yolanda y su familia subió al primer piso de su casa de dos plantas. Antes, ayudaron a su vecino, una persona con discapacidad que no puede moverse por sí mismo.

Silveria de Silva relató que se alertó por sus vecinos. “No queríamos dormir por temor. Esto era un mar. El agua reventó la tapia y fundió la fosa del baño”, expresó.

En este barrio, los residentes comentaron que no saben si hay obras de desagües para que el agua drene más rápido, en situaciones como ésta. Si bien por radio escucharon que había una alerta meteorológica para las vecinas provincias de Tucumán y Santiago del Estero, oficialmente no fueron advertidos sobre la llegada de la tormenta. “Fue inesperado. Perdimos todo”, se lamentó.

Otro vecino manifestó que el agua llegó a más de un metro y medio en su casa. Aseguró que perdió todo, “lo poco que tenía”. Ángel vive con su esposa, una hija mayor de edad y una pequeña nieta de 4 meses de vida. “La calle se pavimentó hace como 6 años; quedó levantada y la casa quedó abajo. Estaba lloviendo, paró un rato y luego de repente vino la crecida. El puente está muy cerrado y la Municipalidad tira basura allí. Es un peligro porque el agua traía palos y botellas. Ahora es muy difícil reponerse, por la edad y por la situación económica”, señaló, un poco desesperanzado.

Organización

Cuando el agua comenzó a subir y a entrar en las casas, los residentes del este decidieron autoevacuarse. Se dirigieron a la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús. La ayuda no se hizo esperar. “Desde distintas localidades comenzaron a enviarnos, rápidamente, ayuda”, contaron unas mujeres. Si bien recibieron ropa y mantas, ahora lo que más necesitan es pañales y calzados. Leche y agua mineral, entre otros elementos, también son bien recibidos.

“En el Barrio 36 Viviendas entre todos nos ayudamos para subir al techo de una casa, para no perder a nadie. Algunas personas no se podían mover porque estaban postradas en cama y nos teníamos que quedar con ellos”, comentó una mujer. María Teresa tiene una discapacidad motriz y se ayuda de una silla de ruedas para poder desplazarse. Cuando comenzó el desastre, un sobrino la sacó de la casa, con silla y todo, y su hermano sacó a la madre de ambos, una mujer de más de 70 años.

“Esta noche –por ayer-, vamos a dormir en la parroquia y otro grupo en el salón parroquial. Otro poco va a dormir sentado, como las gallinas”, comentó Valle, tratando de poner una buena cara, ante el mal tiempo.

Paclín

En tanto, en la localidad de La Merced, en el departamento Paclín, la lluvia también dejó su huella en la noche del sábado. En el barrio Señor de los Milagros se registraron filtraciones de agua y patios inundados. Por uno de los laterales, pasa “un callejón” –así lo llaman los vecinos-. “Por ahí pasa el desagüe de la plaza. Había un temor a que se desborde”, indicaron.

No obstante, en el Barrio Virgen del Valle las acequias se desbordaron. Ayer por la tarde, los residentes comentaron que “rogamos que no llueva a la noche”, por ayer. También precisaron que por detrás pasa un arroyo, al igual que en el Barrio Leandro Savio. Allí una defensa se rompió para hacer un cruce.

“Llovió cuatro horas sin parar. Salimos de misa –el sábado- y no se podía pasar. La lluvia era muy fuerte. Si se inundaron patios fue porque no se hicieron los desagües. Sólo las calles se inundaron”, contaron.

Desde la Dirección Nacional de Vialidad se informó que fue habilitada la Ruta Nacional Nº 38 a la altura de la Cuesta del Totoral. No obstante, se recomienda transitar con precaución.

Ayer por la mañana, este camino se encontraba cerrado. En horas de la madrugada, se habían producido varios derrumbes. Al mediodía, en el ingreso por La Merced, había una fila de vehículos esperando pasar. Pasadas las 13, se habilitó el paso, pero con precaución.

Personal policial y de Vialidad Nacional que se encontraba trabajando en la zona comentaron que desde el departamento Santa María se estaba enviando maquinaria para ‘limpiar la zona’. Por ello, se tenía previsto cerrar el tránsito a las 19 de ayer, hasta las 7 de hoy. Según se estimó, este trabajo se realizaría en dos días.

Por la mañana de ayer, en las primeras horas, la única vía para poder llegar hasta Santa Rosa desde la Capital catamarqueña era por la Ruta Nacional Nº 157 y luego por la Ruta Nacional Nº 64.

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