Tras la victoria del derechista extremo Norbert Hofer en la primera vuelta presidencial de ayer, Austria se balanceaba entre el temor a que un ultra llegue a la jefatura del Estado y la sensación de que 70 años de bipartidismo llegan a su fin.
Hofer, líder del partido de extrema derecha FPÖ, de 45 años, recogió el 35,3% de los votos, el mejor resultado a nivel nacional de la historia de esta formación y confirmó el ascenso de un partido euroescéptico y con tintes xenófobos, a costa de los dos partidos en el Gobierno, el Socialdemócrata (SPÖ) y el Popular (ÖVP).
El próximo 22 de mayo Hofer concurrirá como gran favorito en la segunda y definitiva vuelta de estas elecciones frente a Alexander van der Bellen, un economista, intelectual y antiguo jefe del ecologista y progresista Los Verdes, que arañó un 21,3 %.
El periodista Christian Rainer, director del prestigioso semanario Profil, expone la inquietud por el futuro.
Rainer vincula el triunfo de Hofer con la "poca sensibilidad" de gran parte de la población austríaca hacia el hecho de que el FPÖ sea un partido con dirigentes que se han movido en ambientes neonazis y cuyas raíces están en el nacionalismo alemán, vinculado a lo peor de la historia del país.
"La sensibilidad de Austria respecto a un populismo extremo y a un partido de derecha radical, con un trasfondo de nacionalismo y nacionalsocialismo alemán, es muy baja", explicó.
Por eso, la segunda vuelta entre Van der Bellen y Hofer será un choque "entre dos ideologías" y dos formas de entender la política, más allá de los conceptos tradicionales de derecha e izquierda.
Para el periodista, un Hofer presidente no se limitaría a las funciones principalmente protocolarias con las que se han conformado hasta ahora sus antecesores, sino que "interpretaría" los poderes que la Constitución le otorga para forzar nuevas elecciones.
"Tengo miedo y temor por el país", reconoció el director del semanario.
Menos dramático, el politólogo Anton Pelinka explicó a la agencia EFE que "el descenso continuado del SPÖ y del ÖVP desde la década de 1980 es debido al cambio generacional de la sociedad, así como a un gran desconcierto y claro miedo hacia el futuro de una parte de la población".
La cuestión de los refugiados, según el experto, incidió en el resultado, ya que el gobierno austríaco, detalló, "dio la impresión de que optó por los objetivos del FPÖ" en el último momento, cuando pasó de una política de asilo de puertas abiertas al cierre total de las fronteras del país.
Pelinka consideró que la elección de Hofer como presidente no tendría que afectar al funcionamiento del Ejecutivo.
Sin embargo, advirtió, ciertos grupos en los dos partidos "se prepararán para una posible alianza con el FPÖ", ante la perspectiva de que esta fuerza sea la más votada en las elecciones generales previstas para 2018.
La extrema derecha europea se apresuró a felicitar a Hofer, quien se presentó como la cara amable de una formación cuyas consignas suelen ser abiertamente antisistema, xenóbofas y euroescépticas.
"Hay claramente una conclusión entre los pueblos europeos de que la Unión Europea es, en realidad, una estructura del sometimiento de los pueblos", aseguró hoy Marie Le Pen, líder del Frente Nacional francés, al poner el éxito de Hofer como ejemplo.
Parecidas expresiones de satisfacción llegaron del holandés Geert Wilders, líder del partido antimusulmán PVV, y de los italianos Lega Nord y Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi.
Tercera quedó la candidata independiente Irmgard Griss, quien obtuvo el 18,9% de los votos. Los dos candidatos de los partidos de la gran coalición de Gobierno (Rudolf Hundstorfer por los socialdemócratas y Andreas Khol por los democristianos o populares) lograron apenas el 11 % de los votos cada uno.
El cargo de presidente en Austria es básicamente protocolar, es decir, no tiene poderes ejecutivos y funciona como representante del país en el exterior.
Sin embargo, aunque se trata de un cargo más bien ceremonial con un mandato de seis años, el presidente austriaco elige al canciller (jefe de gobierno) y toma juramente al gabinete tras las elecciones parlamentarias.
La clara victoria de Hofer contradijo a todas las encuestas de las últimas semanas que indicaban que Van der Bellen era el principal favorito para ganar estos comicios, en los que fueron llamados a votar unos 6,4 millones de austriacos mayores de 16 años.
Otro integrante del FPÖ, Thomas Hofer, concluyó que se trató de "una elección contra el sistema".
Esa frase resumió la estrategia del FPÖ, una fuerza que se dedicó a criticar duramente al gobierno actual por permitir la entrada de 90.000 refugiados al país el año pasado.
A principios de 2016 el Ejecutivo viró su política y anunció medidas fronterizas más restrictivas.
Ayer, y en medio de la jornada electoral, unos 300 policías tiraron gases lacrimógenos y utilizaron bastones para dispersar a manifestantes congregados en el paso del Brenner, que protestaban contra los estrictos controles en la frontera italiana.
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