Temen por nueva crisis mundial

Luego del anuncio sobre el rescate financiero que Irlanda recibirá de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) el ministro irlandés de Finanzas, Brian Lenihan afirmó: "No estamos en quiebra", y desmintió que el FMI fuera a gestionar de ahora en adelante los asuntos de la isla y exigir un endurecimiento del plan de rigor cuatrienal que el Gobierno debe anunciar esta semana.
Irlanda negociaba ayer las condiciones de un rescate de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) que podría ascender hasta unos 90.000 millones de euros (123.000 millones de dólares), considerado una "rendición" por una población reticente.

"Una capitulación sin precedentes", una "ignominia", una "rendición descarada", fueron algunas frases utilizadas por la prensa local que condenó unánimemente el recurso a los créditos extranjeros para sanear la astronómica deuda irlandesa.

Desde que se anunció el plan ayer por la noche, algunos manifestantes arremetieron en Dublín contra los vehículos de ministros que abandonaban sus despachos. Uno de ellos resultó herido cuando la policía trató de controlarlo.

Lenihan aseguró que las instancias internacionales estaban "globalmente satisfechas" con las medidas de austeridad, previas al plan internacional de rescate.

El plan de ajuste irlandés, que busca ahorrar en cuatro años 15.000 millones de euros (20.600 millones de dólares), tiene como meta llevar el déficit público del 32% del PIB (Producto Interior Bruto) previsto para 2010 al 3% en 2014, conforme a las exigencias de la Unión Europea.

Luego del paquete de rescate acordado ayer con la UE y el FMI, Gran Bretaña ofreció a la República de Irlanda un préstamo directo por 7.000 millones de libras esterlinas (unos 11.220 millones de dólares).

El ministro de Economía británico, el conservador George Osborne, confirmó que Londres hizo la oferta al gobierno irlandés y aclaró que Irlanda "es un amigo que pasa necesidades"

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