Telerman pasó de condenar los escraches a pedir que "sean escuchados"

Telerman pasó de condenar los escraches a pedir que "sean escuchados"
A diferencia del resto del arco político, el titular del Instituto Cultural bonaerense, Jorge Telerman, no repudió el “escrache” padecido por Axel Kiciloff durante el retorno de sus vacaciones desde el Uruguay. “Cualquier manifestación debe ser escuchada”, consideró el ex Jefe de Gobierno porteño. Sus opiniones tras un escrache a Ibarra.
“Me parece que los escraches en general, a veces son naturales, no son las vías más acertadas, cuando hay sectores que reclaman, piden cosas, los gobernantes tenemos que prestar atención, abrir capacidad de comprensión y diálogo”, opinó Telerman, al ser consultado en Radio Mitre por el episodio vivido por Kiciloff.

“Los escraches no creo que sean la forma más conveniente. Pero cualquier manifestación debe ser escuchada”, reiteró el funcionario bonaerense, diferenciándose de buena parte del arco político –incluso opositor- que rechazó tajantemente el episodio sufrido por el economista.

“Cuando uno está en la función pública, sea cual fuere el lugar que ocupa, uno siempre tiene que estar atento a los climas”, justificó Telerman, y afirmó que “Gobernar siempre es una tarea compleja, es tomar decisiones todo el tiempo y también percibir estados de ánimo”.

“Hay momentos en que cuando hay situaciones de crecimiento económico, los ambientes y las iniciativas son mucho más fluidas, suele haber climas más acordes con eso”, añadió, y consideró que “en la provincia de Buenos Aires tenemos un gobernador que sabe ponerle el pecho, racionalidad y responsabilidad a las situaciones”.

Los dichos del ahora funcionario sciolista contrastan notablemente con los expresado años atrás. "Estoy en contra de todos los escraches, son prácticas indeseables", afirmaba en 2007, en ocasión de una manifestación contra Aníbal Ibarra.

"Es una práctica absolutamente fascista. El escrache es fascista aquí y en cualquier parte del mundo", afirmaba en aquellos tiempos. Hoy, del otro lado de la General Paz, considera que hay que prestarle un oído al fascismo.

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