Monseñor Martín también defendió la división de poderes. Dijo que la Argentina está en una crisis moral y que hoy asiste a enfrentamientos. “Hay que cuidar la democracia que costó conseguir”, manifestó
“Hay una crisis moral (en el país)”, sostuvo el prelado quien agregó: “Hay que cuidar la democracia que tanto nos costó conseguir”.
Señaló además que en el país existen divisiones y advirtió sobre el crecimiento del narcotráfico.
Por una fuerte gripe, el intendente Juan Jure no pudo asistir a la iglesia Catedral. Lo reemplazó el presidente del Concejo Deliberante, Claudio Miranda.
“Hemos leído el texto del buen samaritano para que Dios nos ilumine. Cristo es, para nosotros, el buen samaritano”, dijo monseñor Martín en el tedéum.
Y añadió: “Nuestra Patria está necesita de amor y de justicia”.
“Falta trabajo, un salario digno y techos para las familias”, reclamó.
Y advirtió: “También está creciendo el narcotráfico y hay un falta de respeto a la vida”.
El obispo también manifestó que el país asiste a “divisiones y enfrentamientos”.
“Como en la parábola del buen samaritano, nuestra Patria también es asaltada. Hay una crisis moral”, remarcó.
Monseñor Martín instó a servir en lugar de servirse (“El poder tiene que estar al servicio de todos”, dijo en el tedéum) y a unirse para luchar contra la corrupción.
“Tiene que prevalecer la solidaridad por sobre el egoísmo”, exhortó.
Y agregó: “Hay que tener mayor compromiso para construir el bien común. No sólo cada dos años. Se debe participar activamente”.
El obispo también instó a cuidar la democracia: “Hace treinta años que recuperamos la democracia que tanto nos costó conseguir. Tenemos que cuidarla”.
También bregó por “una mejor calidad institucional para lograr inclusión social”.
Y pidió además por “la plena división de los poderes republicanos” y por “un desarrollo
integral de la Argentina”.
“No podemos ser indiferentes ante la necesidad de los hermanos”, expresó además.
Monseñor Martín también dio gracias por los hombres que trabajan por el bien de los demás.
“Hagamos lo mismo que el buen samaritano”, finalizó el obispo diocesano.

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