Con 112 años en La Boca, en su sala hubo lírica y tango pero también política y fútbol.
El 12 de diciembre de 1878, en dos votaciones, se había decidido que el nombre del teatro fuera “Vecinos de La Boca”. Pero alguien sugirió que, como la banda que debutaría el 1° de enero de 1879 iba a presentar obras del gran Giuseppe Verdi, se la designara así. Lo castellanizaron y hoy el teatro sigue luciendo la denominación que es orgullo del barrio: es la Sala José Verdi. Aquellas primeras presentaciones fueron en lugares provisorios. El sitio definitivo (el actual) recién se inauguró el 11 de noviembre de 1901. Esa noche, en Almirante Brown 736, hubo baile de gala. Allí todavía está la carta de puño y letra que Verdi envió como agradecimiento cuando lo nombraron presidente honorario.
El símbolo del teatro está en la parte superior de la fachada: un gran busto de Verdi, que fue colocado en 1905, y aparece como un faro que irradia cultura hacia la Ciudad. El homenaje también se refleja dentro del edificio: todas las salas que están en el primer piso (se usan para exposiciones y pequeñas representaciones) se denominan Rigoletto, La Traviata, Il Trovatore, Nabucco, Aída o Falstaff, como algunas de las obras del maestro italiano. El Salón Social aún guarda los ecos de aquellas familias que se quedaban a cenar en el lugar después de llenarse el alma con música. Una pequeña cocina, que aún se conserva, los abastecía.
Por allí y por ese escenario alguna vez pasaron figuras de la lírica como Benniamo Gigli y Enrico Caruso. Pero no sólo esa música quedó en esas paredes. También el tango estuvo representado por Juan Maglio, Francisco Canaro, Roberto Firpo, Eduardo Arolas, Genaro Espósito, Luis Bernstein, Vicente Loduca, Vicente Greco y Samuel Castriota, fundadores de ese “sentimiento triste que se baila”, según definió Enrique Santos Discépolo. También pasó un dúo de cantores al que conocían como El Morocho y El Oriental. Se llamaban Carlos Gardel y José Razzano. El Morocho volvería unos años más tarde. El suceso fue tal que, después de actuar adentro, tuvo que cantar en la calle para quienes no habían conseguido entrada.
Como hechos políticos se recuerda que, en 1903, en el Verdi se realizó la proclamación de Alfredo Palacios como candidato a diputado. Y que después, cuando resultó electo como el primer diputado socialista de América, habló desde el balcón. También dos placas en las paredes evocan que allí, el 6 de enero de 1918, se fundó el Partido Comunista Argentino y que, en 1925, se creó la Asociación de Trabajadores del Estado. Además, en el lugar se hacían las primeras asambleas de dos famosos clubes de La Boca: River Plate y Boca Juniors.
Hoy el teatro de la “Asociación Sociedad de Socorros Mutuos José Verdi” sigue firme allí en La Boca, igual que el busto de quien inspiró tanta cultura. Por supuesto no falta la imagen de otro grande: Benito Quinquela Martín. Y, el primer miércoles de cada mes, presenta la música de la Orquesta Típica Esquina Sur. También las obras de Toro Musis, un artista que realiza esculturas con elementos que encuentra tirados en la calle y en contenedores. Su atelier está en una terraza del edificio. Pero esa es otra historia.
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