El taxista asaltado el año pasado declaró en el juicio contra tres sujetos detenidos por el hecho. Relató lo sucedido y sin titubear señaló a los imputados Diego Gustavo Torres y César Andrés Lilia como sus asaltantes, sin haber podido ver al tercero.
Los sujetos están detenidos por el asalto al taxista Federico Albornoz en noviembre del 2012, a quien abordaron en un viaje en la margen sur, apuntándolo con un cuchillo para robarle.
En esta primer jornada entre los testigos declaró el propio Albornoz, quien aseguró que esa madrugada del 2 de noviembre desde la central lo llamaron a cubrir un viaje a calle Wonska 354, encontrándose con tres hombres que lo abordaron ya parados en la calle.
Allí le pidieron trasladarse a la zona “del fondo”, observando que el domicilio mencionado no existía, no teniendo oportunidad de hacer nada, ya que el que pasajero que se sentó en el asiento del acompañante le apoyó un cuchillo en el estómago, mientras desde atrás aseguró que “también me apoyaron algo” sin poder precisarlo.
Aseguró que fue amenazado de muerte por lo que ingresó al barrio Arraigo Sur, donde los maleantes le sustrajeron la recaudación y su billetera, totalizando cerca de mil pesos, además del celular, para perderse en medio de la oscuridad.
Los encontró en la comisaría
La víctima agregó que al día siguiente al ser citado en la Policía, aseguró que vió a su asaltante detenido en la comisaría Primera, lo que le comunicó al policía que lo acompañaba, por lo que allí los tres imputados quedaron detenidos, vinculados a esta causa.
Torres, Lilia y Aguirre habían sido llevados “casualmente” a la Policía para un trámite de identificación, ya que esa misma madrugada los tres habían sido observados por un móvil en prevención, merodeando en la zona, y luego se determinó que horas después del asalto viajaron en taxi desde la margen sur a una confitería céntrica.
Albornoz concluyó su testimonio indicando al imputado Torres como el asaltante que se sentó en el asiento del acompañante, y al imputado Lilia como quien se sentó detrás del primero de estos. Al tercero no lo observó nunca, asegurando que le resultaría imposible reconocerlo.
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