En un marco internacional menos favorables que años anteriores, sólo algunos factores externos pueden hacer crecer fuerte la economía argentina, según un informe de IAE Business School. Es más este dato se da aún a pesar de la firmeza notable de los precios de nuestros productos de exportación
En efecto, un trabajo elaborado por Estefanía Campaniello del área de investigaciones de IAE es terminante al afirmar que “el modelo” de crecimiento “a tasas chinas se acabó y sólo podrá tocarse ese cielo los años que él traiga un clima perfecto, que no es el caso del 2013”. Es más afirma en el trabajo que aún si el pasado reciente se repitiera, no habría que tener grandes esperanzas con tres de las últimas cinco campañas con clima entre regular o muy malo. Al ciclo en curso primero le sobró agua, después le faltó, ahora parece normalizarse: no habrá récord ni tampoco un desastre este año.
El trabajo agrega que con mejores políticas económicas la Argentina sí podría crecer sostenidamente un 5%. Con las actuales sólo puede aspirarse, por ejemplo, al 3,2% que pronostican para este año.
LOS PROBLEMAS
No se puede crecer a tasas chinas con problemas de energía y de infraestructura como los nuestros; con una inflación alta y en aumento; un déficit fiscal también creciente y financiado con emisión monetaria que aumenta cerca del 35% anual; la obcecada ausencia del mercado de capitales aún para refinanciar parte de los vencimientos y sin aumentar la deuda; una brecha del 50% entre el dólar oficial y el paralelo; el mercado inmobiliario paralizado; en fin, intervenciones aleatorias, discrecionales y sin el marco legal adecuado en casi todos los mercados de la economía: cambios, comercio exterior, granos y carnes, bienes y servicios al consumidor, energía y combustibles y, quizás, ahora también “formadores de precios”, en vez de aplicar en este y otros casos la ley de defensa de la competencia que casi no se ha aplicado durante los diez años de este gobierno.
Los números disponibles muestran una recuperación muy leve y que, en todo caso, se basará en el impulso al consumo y al gasto público por el año electoral, en desmedro de las exportaciones y de la inversión.
La recaudación de enero, muy pobre, creció 24,3% y fue peor la del IVA doméstico que aumentó sólo 20,1% en doce meses, destaca, por último, el trabajo de IAE.
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