Por: Ricardo Roa.La palabra cuasi suele emplearse para decir lo que uno quiere decir, sin hacerlo expresamente. Según la Real Academia equivale a casi, pero ése no es el sentido con el que algunos le aplican aquí.
Más de lo mismo fueron los bonos que, a falta de los pesos atrapados en el corralito y para oxigenar la economía, emitieron las provincias durante la crisis de 2002. Se los denominó "cuasi monedas". Y para diferenciarlo del déficit del Tesoro Nacional, al desequilibrio de las cuentas del banco Central se lo define como déficit "cuasi fiscal".
Aníbal F. también dijo que no pretendía pedirle la renuncia a Cobos, como si tuviese atribuciones para hacerlo. Pero sugirió que el vicepresidente debía "dar un paso al costado". Un cuasi reclamo de que se vaya del Gobierno.
La cuestión política es más seria que las palabras. El golpismo que el Gobierno le endilga a la UCR y a Cobos está asociado a la incierta suerte del DNU del Bicentenario en el Senado. Como si estuviese prohibido que el radicalismo vote en contra. O que, llegado el caso de un empate, Cobos tuviese cuasi vedado otro "no positivo".
Aunque le cueste, alguna vez el kirchnerismo tendría que aceptar que la democracia incluye la posibilidad de perder. Que la oposición existe y que el Congreso es un poder independiente.
El que es remachadamente dependiente es el INDEC. Ayer informó que el costo de vida en enero sólo subió 1% y las carnes 4,7%. O sea, cuasi inflación.



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